Presidenta del PJ evoca a combatientes de Miraflores como ejemplo frente a la corrupción

Durante ceremonia de conmemoración por los 145 años de la Batalla de Miraflores en la Guerra del Pacífico

Magistrada Janet Tello Gilardi presidió el homenaje del Poder Judicial a los combatientes de Miraflores. Foto: PJ/Difusión

Magistrada Janet Tello Gilardi presidió el homenaje del Poder Judicial a los combatientes de Miraflores. Foto: PJ/Difusión

17:22 | Lima, ene. 16.

La presidenta del Poder Judicial, Janet Tello Gilardi, sostuvo que, así como los jueces defendieron con su vida la soberanía nacional en la Batalla de Miraflores, el 15 de enero de 1881, hoy lo hacen por la Constitución, la institucionalidad democrática y la protección de derechos fundamentales.

“En tiempos de desafíos como la corrupción, violencia, desigualdad y las amenazas a la independencia judicial, evocamos el ejemplo de los combatientes de Miraflores para actuar con valentía”, señaló.

Fue durante la ceremonia en conmemoración de la acción heroica de jueces, Fuerzas Armadas, hombres, mujeres, niños y otros grupos vulnerables que se enfrentaron en desventaja al ejército invasor, el 15 de enero de 1881, durante la Guerra del Pacífico.


La máxima autoridad judicial ratificó que este es el espíritu que inspira al Poder Judicial para no doblegarse ante los obstáculos que encuentra en el desarrollo de su misión de administrar justicia.

“Por eso, nuestra actitud será siempre de firmeza ante la adversidad y hoy, en esta casa de todos los jueces y juezas, rendimos emocionado homenaje a los héroes de Miraflores y renovamos el juramento de lealtad inquebrantable al Perú”, recalcó.

Al evento solemne, realizado en el Salón de Juramentos del Palacio de Justicia, asistieron magistradas y magistrados supremos, como Víctor Prado Saldarriaga, Elvia Barrios Alvarado, Javier Arévalo Vela, Jorge Luis Salas Areanas y Ulises Yaya Zumaeta, entre otros.

La ceremonia también contó con la presencia del comandante general de la Marina de Guerra del Perú, almirante Javier Bravo de Rueda Delgado, así como altos oficiales de esa fuerza castrense.


Rol protagónico


Tello Gilardi señaló que, en la Batalla de Miraflores, junto al valor mostrado por las Fuerzas Armadas, sobresalió también el rol protagónico de jueces y hombres de leyes, quienes “no dudaron en defender su patria en el momento más álgido de la guerra”, el cual tuvo como escenario el Reducto N°2. 

Resaltó que el Batallón Número 4 –compuesto por magistrados, agentes judiciales, diputados y abogados–, que finalmente cayó defendiendo la ciudad de Lima, estuvo a cargo del abogado Ramón Ribeyro Álvarez del Villar, luego magistrado y presidente de la Corte Suprema durante los años 1909-1911. 

Otros ejemplos para jueces y juezas, agregó, son Manuel Pino, juez jubilado de las cortes de Puno y Lima; José Manuel Irribarren, juez de Tumbes; José Félix Olcay, juez de Iquique; Benjamín Fajardo, juez de paz de Lima; y el agente judicial Tranquilino Velarde.

“Ellos encarnaron la fusión perfecta entre la ley y la defensa nacional, recordándonos que la justicia no se limita a los tribunales: se ejerce también en el fragor de la batalla por la libertad”, afirmó la magistrada.


También heroínas


La presidenta del Poder Judicial consideró también que la heroicidad durante la Batalla de Miraflores no tuvo fronteras de género, edad o condición social, al referir que las mujeres conocidas como “rabonas” fueron pilares invisibles pero indispensables. 

Indicó que mujeres indígenas y criollas que –como describe Flora Tristán– precedían al Ejército cargando víveres, cocinaban bajo el fuego enemigo, cruzaban ríos a nado con hijos a cuestas y remendaban uniformes mientras alentaban a los combatientes.

Asimismo, señaló que, en Miraflores, madres limeñas cargaron heridos y repartieron agua en medio del caos, simbolizando la tenacidad femenina que hoy inspira la lucha por la igualdad de género en la justicia.

También resaltó que niños y adolescentes, como los estudiantes del Convictorio de San Carlos y del Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe, algunos menores de 16 años, tomaron posiciones en líneas frontales durante la guerra, como lo hizo Manuel Bonilla, de 13 años, que murió fusil en mano.
 
“Mujeres, niños y grupos vulnerables –ancianos, indígenas y afroperuanos– se unieron a las Fuerzas Armadas en una defensa popular que trascendió jerarquías”, explicó.

La jueza suprema concluyó que esta gesta heroica enseña lecciones eternas para el país, como la unidad nacional por encima de divisiones políticas o sociales, ya que ricos y pobres lucharon hombro con hombro, así como el sacrificio colectivo como antídoto contra el egoísmo.


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(FIN) NDP/CCH

Publicado: 16/1/2026