Escribe Cecilia Fernández SívoriEl peruano Rodrigo Rojo, líder del restaurante Lima Peruvian Kitchen, ubicado en Moncton, Canadá recibió el sello Auténtica Cocina Peruana; por llevar los sabores de nuestro país a más de 6500 kilómetros y posicionándose, así como el primer restaurante peruano en la costa atlántica de Canadá.

La Universidad San Ignacio de Loyola, a través de su Facultad de Administración Hotelera, Turismo y Gastronomía (HTG), celebró la certificación del restaurante número cien con el sello Auténtica Cocina Peruana, reconocimiento que cuenta con el aval de Promperú.
El reconocimiento fue concedido tras una evaluación técnica a cargo de la chef Olga Castro, directora de la carrera de Arte Culinario, y la docente Alejandra Longa, quienes verificaron, mediante inspección virtual, el uso adecuado de insumos y técnicas tradicionales.
El proceso busca garantizar que los restaurantes ubicados en el extranjero mantengan la fidelidad a la esencia de la cocina peruana, tanto en la preparación como en la presentación de los platos.
Pero la historia de Rodrigo se maceró desde muy pequeño. Repasando su historia nos confiesa recordarse de pequeño en añejas fotografías luciendo a sus pocos años con el característico gorro de cocinero.

La memoria entibia nuestra charla y sin pedir permiso penetran los aromas de la cocina de la abuela que logró avivar en él la pasión por nuestra gastronomía. Años más tarde su madre, con la organización de las veladas culinarias en casa, terminó quizá por sellar ese destino que lo colocó a él como protagonista ya sea en algún platillo o tras la barra de las bebidas espirituosas en casa.
El camino estaba trazado y antes de concluir la escuela ya sabía que este sería su camino. Su madre, con el instinto de protección filial, lo hizo considerar los sacrificios de esta carrera. Pero Rodrigo lo tenía más que decidido.
Y así de aplicado alumno se inició como mozo en Don Ignacio Restaurant, donde desarrolló bases sólidas en servicio, estándares de atención y formación de personal. Posteriormente, trabajó como bartender en Hayqa Bar participando en eventos, desarrollando recetas y gestionando insumos con enfoque en rentabilidad.
Al poco tiempo y con el sacrificio como ingrediente en su vida llegó el manejo de Loche Peruvian Bistro, donde se consolidó más allá de la cocina y sumó experiencia a su su perfil en control de costos y gestión operativa.
Tiempo de emprender
Llegó la pandemia y como muchos no se quedó con los brazos cruzados y el emprendimiento que es parte de su ADN lo llevó a “a pensar qué hago y así me puse en contacto con los proveedores del restaurante. Así nace Resmadre y recuerdo que vendíamos a restaurantes carnes, pescados, pollo, cerdo. Poco después me enfoqué más en lo cárnico y pusimos nuestra marca en El Pozito. A Kilo, chorizos al Charrúa... me gusta siempre estar dando la pelea”.
“Después salió el proyecto de venirnos a Canadá, a través de un familiar abogado de inmigración… pero a esa edad no le prestas mucha atención”, recuerda de las primeras luces para migrar.
“Pasó el tiempo y dijimos nos tenemos que ir. Aplicamos a la visa, ella es odontóloga. Y nos vinimos a Saint John”.
“Llegué acá con la realidad de soy mánager y comencé a aplicar para retomar y todo era no, no, no. Y es que todo lo que hayas hecho no vale nada, solo la experiencia canadiense. En cierta forma pega fuerte. Estás acostumbrado a liderar equipo, pero me tocó trabajar en Tim Hortons, que es una suerte de Dunkin Donuts”.
“El volumen de ventas es impresionante. Acababa hecho trapo con un audífono en la oreja y tomando órdenes. A veces venían niños y se formaba una cola enorme. Era bien estresante y así estuve un año y 8 meses. Luego me ofrecieron un trabajo como mánager y apliqué: me lo dieron, pero estuve un día solo tras conocer al gerente de operaciones”.
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["Daniel Cueva: el peruano líder en América Latina de la educación financiera digital"]“Parece que no le gustó mi apariencia y me dijo yo te voy a llamar. Al final pasó una semana y nada. Lo contacto para saber cuándo iba y me dijo no vamos a continuar contigo”, nos dice a corazón abierto Rodrigo.

Camino de vida
Este golpe “más que sentirme mal reafirmó en mí la filosofía de que si estás con tu familia nada te pasa. Los tuyos te reconfortan. Duele, pero sabía que era pasajero, que no era para siempre lo que vivía y que mí momento se iba a dar”.
“Me quedé como 2 meses sin trabajo, había que pagar renta, las cuotas del carro. Agarré mi CV y me fui a la ciudad más grande de la provincia que es Mocton. Hasta que llegue a IHOP. El gerente de operaciones me entrevista y me dice que no es el perfil que buscaban, pero sí para en Carrabba’s Italian Grill, un restaurante de la cadena”.
“Me contrataron y estuve con ellos casi dos años, justo en ese momento obtuve la residencia y ya más establecido me ofrecieron un mejor puesto como gerente de operaciones de una franquicia de comida saludable”.
“Los horarios ya con 2 hijos comenzaron a jugar un poquito en contra y ya me rondaba la idea del restaurante. Estaba pasando el carrete de fotos de mi celular y veo una foto que me tomé con Gastón en La Mar y estaba con mi primo Diego, quien es realtor”.
“Lo llamé y le expuse el proyecto y me dijo que estaba interesado. Me dijo busquemos el local y lo voy a financiar para que tú te encargues de sacarlo adelante. Ahí empezó todo
“Fueron dos años hasta que en febrero del 2026 se hizo realidad. Tras buscar locales adecuados a la propuesta. Incluso pensábamos en algo más pequeño, pero sentíamos que no se merecía eso”.
“Hasta que llegó el lugar ideal en el Downtown y de ahí no paramos. Más allá del reconocimiento personal como propietario es para el equipo. Que no sólo están yendo a cocinar, sino a representar a un país”.
“Siento que aquí el lenguaje de la cocina trasciende. Los productos viajen toda esa distancia como la cancha chullpi, la lúcuma, el maracuyá, la chicha morada. Es un viaje de sabores. Y aquí los tratamos como corresponde, con mucho respeto, con técnicas que aprendí y que a lo largo de la experiencia he ido afinando”.
Amor a los abuelos
Hoy Rodrigo saca adelante su sueño, pero siente que lo más difícil para él en esta migración profesional fue “salir del país y tener que dejar de ver a mis abuelos. Fui muy cercano a ellos”.
“Con mi abuela sí logré verlo nuevamente y me hizo un recetario con todas sus preparaciones de Trujillo.
Lamentablemente, mi abuelo partió y es algo que no lo he superado aún. A veces me dirán loco, estoy manejando y digo Tito cómo me gustaría que estés acá para mostrarte lo que estamos haciendo”.
“Decirle que se sienta tranquilo. que su nieto pudo lograr lo que siempre quiso”.
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(FIN) CFS/CFS
Publicado: 7/5/2026