La próxima visita apostólica del papa León XIV al Perú, del 11 al 17 de noviembre e incluirá una parada en Pucallpa (Ucayali), despierta una expectativa especial en la Iglesia de la Amazonía, porque representa una oportunidad para llamar la atención de toda la humanidad sobre una realidad marcada por la vulnerabilidad de las comunidades indígenas.
Así, la llegada de León XIV a Pucallpa se presenta como mucho más que una escala dentro de un viaje apostólico. Para los obispos amazónicos es una oportunidad para que la Iglesia universal vuelva a mirar una región de enorme riqueza cultural y espiritual, pero también marcada por profundas heridas sociales y ambientales.
Coincidieron en señalar que de Puerto Maldonado a Pucallpa se prolonga el camino iniciado por Francisco y asumido ahora por León XIV: "Escuchar a la Amazonía, reconocer sus heridas, defender la dignidad de sus pueblos y hacer de sus desafíos una preocupación de toda la Iglesia".
Un nuevo punto de partida
En su opinión, el verdadero desafío no será solo escuchar qué dirá el papa, sino también qué hará la Iglesia peruana después de escucharlo.
"Si la visita consigue fortalecer la defensa de los pueblos indígenas, el cuidado de la creación, la misión y la justicia social, Pucallpa podrá convertirse en un nuevo punto de partida para toda la Amazonía", afirmaron.
Para monseñor Miguel Ángel Cadenas, vicario apostólico de Iquitos, la elección de Pucallpa da continuidad al camino iniciado por Francisco con su visita a Puerto Maldonado en 2018. A su juicio, el mensaje que pronuncie desde la selva puede marcar el rumbo de la Iglesia amazónica y de toda la Panamazonía para los próximos años.

Uno de los grandes temas que Cadenas espera que esté presente en el mensaje papal es la situación de los pueblos amazónicos y los problemas socioambientales que afrontan, en especial ante las consecuencias del extractivismo.
Al abordar las reflexiones del santo padre en la encíclica Magnífica Humanitas, el prelado advirtió que el mensaje pontificio en la selva resonará ante los atropellos socioambientales que sufren los pueblos originarios y la explotación de los recursos naturales.
Desde Pucallpa, dijo, León XIV podrá llamar la atención de toda la humanidad sobre una realidad marcada por la vulnerabilidad de las comunidades indígenas, la degradación ambiental y las consecuencias sociales de actividades extractivas que no siempre garantizan justicia para las poblaciones locales.
Un papa que conoce el Perú
Para ambos obispos, el hecho de que León XIV conozca el Perú desde dentro dará una fuerza particular a su mensaje. Cadenas destacó su experiencia misionera y su sensibilidad hacia las personas humildes y los lugares donde el Evangelio necesita ser anunciado.
Monseñor David Martínez de Aguirre, vicario apostólico de Puerto Maldonado, recordó también su cercanía con Robert Prevost cuando era obispo de Chiclayo y subrayó que conoce las realidades de la costa, la sierra y la selva.

"Él nos va a hablar allí, donde sabe que nos hará bien, donde nos duele; él sabe cuál es la palabra que estamos necesitando", expresó.
Martínez de Aguirre entiende la visita como una continuación del proceso iniciado por Francisco en Puerto Maldonado, donde comenzó simbólicamente el camino hacia el sínodo de la Amazonía. Ese proceso contribuyó después a una renovación eclesial más amplia, vinculada al sínodo sobre la sinodalidad.
Para el obispo, la sinodalidad significa recuperar una dimensión esencial de la Iglesia: caminar juntos, escuchar y discernir en comunidad.
"La sinodalidad que Francisco y León XIV no es un invento de nada nuevo: es intentar recuperar lo más genuino de la Iglesia", aseveró.
Y el papa León, añadió, su modo de ser y su modo de actuar —siendo misionero, agustino, superior de los agustinos, luego obispo en Chiclayo y cuando le ha tocado ser prefecto en Roma— tiene ese estilo de esa Iglesia sinodal, fundamentó el prelado.
Unidad y misión
Martínez de Aguirre identifica además dos claves de la espiritualidad de León XIV: unidad y misión. Su formación agustiniana, explicó, está profundamente marcada por la vida comunitaria y la comunión. Pero esa unidad debe traducirse también en una Iglesia capaz de salir al encuentro de quienes sufren.
La trayectoria misionera de Prevost, anotó, expresa precisamente esa disposición a salir de la propia tierra para encontrarse con otros y anunciar el Evangelio. De ahí su expectativa de que la visita impulse a la Iglesia peruana a ser una Iglesia "en salida", cercana a quienes viven en las periferias.
Publicado: 14/8/2026