La ejecución del proyecto de la vía rápida Próceres-Wiesse en San Juan de Lurigancho se inició con un expediente técnico parcial que no cuenta con la autorización para la liberación de las interferencias de infraestructura de agua potable y alcantarillado, lo que podría ocasionar ampliaciones de plazo y el reconocimiento de mayores gastos generales.
Así lo advirtió la Contraloría General de la República en un informe de control sobre la obra que tiene un costo de inversión de S/ 573 millones 929 mil 069 y cuya culminación está programada originalmente para noviembre del 2026, es decir dentro de solo cinco meses.
En documento señala que el consorcio ejecutor inició los trabajos del proyecto el 1 de octubre de 2025 en el paso a desnivel ubicado sobre el eje vial de la Av. Wiesse intersección con la Av. El Muro, pese a que no presentó la carta de aprobación de Sedapal, sino solo un documento en el que solicita dicha autorización.
Adicionalmente, la ejecución del mencionado paso a desnivel se encuentra atrasado y presenta un avance de 18.93% cuando lo programado es de 91.56%, a abril último. La obra está a cargo del Fondo Metropolitano de Inversiones (INVERMET) de la Municipalidad Metropolitana de Lima.
Cabe precisar que, mediante la suscripción de una segunda adenda entre INVERMET y el contratista en julio de 2025, se estableció que, a partir del segundo entregable, el consorcio debía presentar la totalidad del expediente técnico para la ejecución del citado paso a desnivel.
El proyecto de la vía rápida Próceres-Wiesse cubrirá 6,16 km de extensión y su finalidad es reducir significativamente los tiempos de viaje y ordenar el tránsito en San Juan de Lurigancho.
Profesionales sin habilitación
A su vez, la comisión de control alertó que diez ingenieros del plantel técnico del contratista y de la supervisión vienen prestando servicios en la ejecución de la obra sin estar habilitados en el Colegio de Ingenieros del Perú para el ejercicio profesional, lo que pone en riesgo que los documentos suscritos no tengan validez legal.
Durante una inspección física también se evidenciaron inadecuadas condiciones de almacenamiento y conservación del acero estructural y el cemento a ser utilizados en los diferentes elementos estructurales, lo que genera el riesgo de su deterioro e inutilización, afectando la calidad de la obra.
Por ejemplo, el acero de refuerzo se encuentra expuesto a la intemperie y con presencia de óxido. Además, el acero colocado en uno de los pilares presenta visible oxidación superficial, lo que podría afectar la adherencia con el concreto, impactando en la calidad, resistencia y durabilidad de la construcción.
En tanto, las bolsas de cemento están a la intemperie sobre una base de triplay de poco espesor y cubiertas con plástico, lo que no garantiza su adecuado aislamiento de la humedad.
Los resultados del informe de control fueron notificados al titular de INVERMET para que se adopten las acciones correctivas correspondientes a fin de asegurar los objetivos del proyecto vial.
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(FIN) RAI/KGR