“El primer elemento del análisis consistió en determinar el valor del metro cúbico para quien carece de conexión directa a la red de saneamiento. Así, en 2015, dicho volumen costaba, en promedio, 15 soles. No obstante, el año pasado, este precio se situó en 22 soles”, afirmó el presidente ejecutivo de la Sunass, Mauro Gutiérrez.
El funcionario agregó que el costo promedio de 22 soles, en algunas zonas inclusive sube hasta 24 soles, significa un gasto mensual de alrededor de 142 soles.
El cambio en la fisionomía de la zona periurbana es otro dato relevante del estudio, manifestó. “Al referirnos a este sector, lo relacionamos con viviendas de esteras o precarias, pero esa realidad ha mutado. Hoy, un inmueble sin red hídrica cuenta con paredes de concreto e incluso dos niveles. Posiblemente posean electricidad e internet, pero carecen de suministro líquido”, aseveró.
Bajo esa premisa, los ciudadanos buscaron mecanismos para satisfacer dicha carencia mediante alternativas como la optimización de sus depósitos, aunque no de la manera idónea.
Sin embargo, puntualizó que gran parte de estos predios de material noble carecen de registro; es decir, existe una elevada informalidad.

Almacenamiento
La metodología de almacenamiento en familias no conectadas constituye otro eje del análisis. “Esto refleja la intención de los usuarios de reducir tiempos de carga. Antes predominaban los cilindros; hoy, nueve de cada 10 hogares poseen un tanque que puede acopiar más de 1,200 litros, a diferencia de un barril que contiene alrededor de 170 litros”, explicó el presidente ejecutivo.
Para el funcionario, invertir en la adquisición de un tanque de agua repercute positivamente en la reducción de tiempos de recolección de agua.
La inversión en tanques de almacenamiento incide positivamente en la disminución de los periodos de recolección. “El camión cisterna es el método predominante de provisión. En 2015 representaba el 87% del sistema de abastecimiento y en 2025 ascendió al 94%”, aseveró.
“Este vehículo abastecía de dos a cuatro veces por semana a quienes contaban con cilindros; sin embargo, con los nuevos depósitos, la frecuencia se redujo a una vez semanal”, detalló.
Además, sostuvo, las viviendas de dos pisos pueden tener hasta dos tanques, uno en la entrada y otro en la parte superior de la vivienda.
“Para que puedan contar con agua, diseñaron sistemas internos de bombeo para que el líquido elemento se cargue el tanque de la parte superior y luego se distribuya dentro de la propia casa en donde tienen toda una red instalada y solamente están a la espera de la conexión. Este es un cambio muy importante en las zonas que no se encuentran conectadas”, manifestó.
Proyectos
No obstante, las personas que viven en las zonas periurbanas de Lima se preguntan cuándo se desarrollarán proyectos que les permitan contar con agua y saneamiento.
“No es una pregunta sencilla de responder. Históricamente, los proyectos de inversión pública demorando entre 10 y 15 años, entre su formulación y ejecución. Ello también responde a los costos que implican cada conexión de agua y alcantarillado”, detalló Gutiérrez .
“Se estima que, en promedio, una conexión de este tipo cuesta alrededor de 50,000 soles. Estamos hablando de una significativa cantidad de dinero; no obstante, y en las zonas periurbanas de la capital este costo puede, inclusive, superar los 90,000 soles”, precisó.

Por ello, agregó, las inversiones para extender la tubería hacia esas zonas de la ciudad son significativas. “Esto se debe también a que Lima ha crecido una manera desordenada. Este es un aspecto muy importante, pues este problema se tiende a agravar si este desorden persiste”, declaró.
“Tenemos ciudades como Arequipa, Pucallpa y Chiclayo, entre otras, que siguen creciendo a tasas importantes. Ello conlleva a que la red siempre queda rezagada. Entonces, se requiere de una planificación ordenada de las ciudades, porque si no se hace, simplemente será imposible abastecerlas de agua”, dijo.
Realidad
La adaptación de las familias no conectadas a su entorno fue visibilizada por el estudio, según sostuvo el director de la Dirección de Regulación Económica de la Sunass, Sandro Huamaní.
“Se observa un incremento constante en el capital destinado a potenciar el acopio hídrico, la colocación de redes internas propias y la ejecución de sistemas de traslado mediante mangueras”, comentó.
El acarreo constituía el método de transporte de líquido por excelencia en 2015 y recaía sobre las madres de familia, quienes trasladaban el recurso desde el punto de abastecimiento del camión hasta sus hogares, detalló Huamaní.
“Actualmente, los pobladores implementaron redes de tuberías para que el vehículo distribuidor deposite el recurso en el tanque y este, por gravedad, descienda al domicilio”, declaró.
Se percibe una evolución técnica; sin embargo, persiste la carencia insatisfecha de los ciudadanos por acceder a la prestación formal”, subrayó el funcionario.
Encuesta
Del mismo modo, el director de Regulación Económica de la Sunass aseveró que las personas que comprenden el estudio manifestaron que no cuentan con agua y alcantarillado desde hace 17 años en promedio.
“Los encuestados promedian los 40 años de edad; esto implica que jamás gozaron de una conexión directa. Aunque existen iniciativas por ejecutar, ellos perciben que estas no progresan”, refirió.
Pese a las dificultades, los residentes confían en la concreción de las obras mientras optimizan su bienestar mediante infraestructuras autónomas.
El funcionario agregó que este sector poblacional accede únicamente al suministro por camión una vez semanalmente.
“Aunque sufragan un costo hasta seis veces superior al de un usuario conectado, están dispuestos a invertir más por incrementar su dotación. Esta problemática afecta a numerosos peruanos, por lo que resulta imperativo agilizar los procesos y planificar el desarrollo urbano para prevenir que más ciudadanos enfrenten tal precariedad”, puntualizó Huamaní.
Cierre de brechas
En opinión del presidente ejecutivo de la Sunass, los resultados del estudio ayudan a orientar mejor las inversiones y acciones para que más familias accedan al servicio de agua potable.

“En Lima y Callao, más de 700,000 personas no cuentan con conexión a la red y cerrar esta brecha requiere grandes inversiones”, dijo Gutiérrez.
Según el estudio, esta brecha tiene raíces históricas vinculadas a los procesos de urbanización informal que marcaron el crecimiento de Lima. Según Chan (2017), la masiva migración rural a Lima, impulsada por la pobreza y la violencia política, se enfrentó a un mercado formal excluyente, forzando la ocupación informal de terrenos periféricos mediante la autoconstrucción. Esto dio lugar a asentamientos que surgen sin planificación urbana.
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