Uldarico Malaspina, el maestro que enseñó a pensar más allá de los números

Amauta de la educación promueve una enseñanza basada en el pensamiento crítico antes que en la memorización

ANDINA/Difusión

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13:23 | Lima, jul. 5.

Cuando el profesor Uldarico Malaspina habla de matemáticas, no piensa primero en ecuaciones ni en fórmulas complicadas, sino en la curiosidad de los niños, en los juegos, en los problemas cotidianos y en la capacidad de aprender a pensar.

Después de más de cinco décadas dedicadas a la enseñanza, sigue convencido de que allí está el verdadero sentido de las matemáticas.


“Enseñar matemáticas no es enseñar algoritmos ni reglas. Lo importante es desarrollar el pensamiento”, refiere.

Para él, el gran reto de la educación peruana es dejar atrás la memorización y apostar por una enseñanza que motive, despierte preguntas y estimule la creatividad de los estudiantes desde pequeños.


Malaspina, natural de Áncash, estudió en una escuela fiscal y luego en el Colegio Nacional Dos de Mayo, donde destacó como uno de los mejores alumnos.

Su talento para los números apareció temprano, gracias también a quienes supieron impulsarlo, como su profesor de primaria, Lucio Huerta, que le planteaba problemas difíciles solo para retarlo a pensar más allá de lo habitual. 


En casa, la motivación fue su padre, quien, pese a no haber terminado la secundaria, era un hombre apasionado por la lectura y la vida intelectual.

“Le debo mucho a él. Me ponía problemitas medio capciosos de matemáticas y me gustaba resolverlos”, recuerda Malaspina, quien terminó inclinándose por estudiar matemática pura en la Universidad Nacional de Trujillo, pese a que su progenitor quería que estudiara derecho y su mamá deseaba que fuera médico.

Su camino en la docencia empezó muy joven. En 1966, mientras aún era estudiante universitario, se convirtió en ayudante de cátedra gracias a sus excelentes notas. 

Años después llegó a la Pontificia Universidad Católica del Perú, institución donde desarrolló gran parte de su carrera y de la que hoy es profesor emérito.

Pero más allá de los reconocimientos —como las Palmas Magisteriales en el grado de Amauta o el doctorado honoris causa otorgado por la Universidad Nacional de Huancavelica—, lo que más valora es haber contribuido a formar maestros y estudiantes en distintas regiones del país.


El maestro Malaspina refiere que las matemáticas están presentes en la vida diaria y que cualquier situación puede convertirse en un problema interesante para aprender. Por ejemplo, cuando una botella de aceite mantiene el mismo precio, pero trae menos contenido. “Ahí hay una pregunta matemática”, dice sonriendo.

Con más de cincuenta años de trayectoria, sigue enseñando, asesorando tesis y participando en proyectos educativos. Porque para él, las matemáticas no solo sirven para resolver operaciones, sino también para formar ciudadanos más críticos, creativos y capaces de transformar el país.

“La vida y trayectoria del profesor Uldarico Malaspina son un ejemplo de cómo la educación transforma vidas y construye país. Su aporte a la enseñanza de las matemáticas ha inspirado a generaciones de docentes y estudiantes en todo el Perú”, destacó la ministra de Educación, María Esther Cuadros.

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(FIN) NDP/LIT


Publicado: 5/7/2026