Asimismo, aún se promueve el trabajo individual, en desmedro del trabajo en equipo, que es más saludable porque fortalece el vínculo entre las personas y las hace más productivas. Además, es cada vez más frecuente que el empleador exija tareas que el trabajador acepta por temor a perder su vínculo laboral.
Si a esto sumamos que la mayoría de peruanos aún no trabaja en lo que realmente desea ni en las condiciones que merece, las consecuencias emocionales y psicológicas aparecerán en cualquier momento.
Señales de alerta
Por eso, Bromley advierte que es importante tomar en cuenta las siguientes señales de alerta:
La primera es el cambio en la actitud. Según Bromley, todas las personas tienen un patrón de comportamiento: algunas son extrovertidas, otras introvertidas; unas son más hábiles en determinadas tareas, y otras, en otras. Si se nota que una persona no actúa como siempre, ese es un primer síntoma de alerta.
La segunda señal aparece cuando la persona comienza a recibir llamados de atención por cometer errores y debe rehacer su trabajo. Esto puede ocurrir porque está empezando a padecer trastornos de sueño y apetito, se muestra de mal humor, tiene un pobre control de impulsos y dificultades para concentrarse.
La tercera señal es cuando surgen problemas en las relaciones familiares, ya que lo que ocurre en el trabajo se traslada al hogar. Algunas personas se tornan violentas con sus hijos o su pareja.
“Comienzan a vivir de manera desordenada y a descuidar su aseo personal. La vida se complica, y estos son los síntomas a los que hay que estar atentos para, lo más pronto posible, solicitar una evaluación y, de ser necesario, acudir a equipos multidisciplinarios de salud mental”.
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(FIN) JAM/ SMS/KGR