Escribe: José Vadillo VilaDespués de ver “Rituales para despedirse”, obra ganadora del Concurso de Dramaturgia “Víctor Falcón Castro” 2025, uno retorna a la cotidianeidad pensando en que Leo Cubas traerá más satisfacciones futuras como dramaturgo y director.
Porque en esta puesta teatral, Cubas construye de forma solvente su manera de contar, de acercarse a las historias, a los personajes y de relacionarse con el público.
La propuesta de “Rituales para despedirse” es ágil. Hay una influencia clara del cine en su forma de construir las escenas, de intercalarlas y, también, en la de presentar la convivencia entre lo real y lo de otra dimensión.
Propuesta 360° y luces LED
Son actos breves que van sucediéndose durante una hora en el escenario; unas con otras, las historias se van engranando, tejiendo tiempos y mundos: miedos, fracasos, añoranza, impotencia, violencia.
La obra exige al elenco de siete actores un trabajo físico fuerte y no bajar el ritmo.
La producción (a cargo de La Compañía Alaraka y La Dramática) apuesta, también, por el teatro 360°, disponiendo las butacas alrededor del escenario. Los actores ingresan y salen por las cuatro esquinas.
Otro elemento interesante es el uso de las luces LED. Están dispuestas en el piso, y le dan esa luz fría que baña y caracteriza a la obra.
Tal vez a algunos espectadores pueda molestarle el humo de escenografía, el cual, combinado con las luces, impregnan ese aire de soledad, fantasmagoría, que requiere la temática.
Con todos estos elementos, el director construye una obra que nos hace pensar en los dramas vividos en cada familia y barrio durante la pandemia del covid-19, y un sistema de salud que no daba respuesta.
El drama deja también resquicios de esperanza, para el romance, por ejemplo, o la relación madre-hijo donde todavía se pueden bosquejar sonrisas.
Cubas pone énfasis en la importancia de las amistades del barrio para sobrevivir en esos momentos de desesperanza colectiva. Pero las ausencias tienen un peso gravitante que, por momentos, parecen inmovilizar a quienes sobreviven. ¿No fue esa sensación la que quedó gravitando en muchos tras la pandemia del covid-19?
Trabajo actoral
Hay momentos sobresalientes, como el trabajo coral en el que se interpela a “Napoleón” (interpretado por Gianni Chichizola) y se le exige volver a comunicarse con los ausentes (todos quieren cerrar sus duelos).
El elenco equilibra el trabajo de los artistas con trayectoria con los nuevos. Los dúos de Liliana Trujillo (“María”) y Luis Miguel Yovera (“Emilio”), o el de Trilce Cavero (“Haydé”) y el niño Alonso Venturín (“Jairo”) son interesantes. Este último tiene un gran dominio de escena para su corta edad.
Yovera, por su parte, sale airoso de la responsabilidad de llevar buena parte de la historia sobre sus hombros, dándole giros a su actuación. El elenco está muy parejo, con el trabajo también de Aníbal Lozano (“Cristian”) y Paulina Bazán (“Estrella”).
Temporada
La breve temporada de “Rituales para despedirse” (escrita y dirigida por Leo Cubas) termina este fin de semana: sábado 30 y domingo 31 de mayo, a las 8:30 p. m., en el auditorio del Británico de Miraflores (calle Bellavista 531, Miraflores).
Entradas en la plataforma Joinnus.
(FIN) JVV/JVV
Publicado: 25/5/2026