Este año
se celebran 250 años de esta festividad religiosa, desde su institución en 1776. Las actividades tienen como punto de encuentro el distrito Locumba de la provincia Jorge Basadre en la región Tacna.

Hasta el Santuario del Cristo de los pies quemados, llegaron cientos de peregrinos quienes partieron a pie desde Tacna, recorriendo aproximadamente 93 kilómetros como parte de una tradición religiosa. Para garantizar la seguridad de los peregrinos, la Dirección Regional de Salud de Tacna instaló puntos de hidratación a lo largo del camino, así como ambulancias para atender posibles emergencias. Además se colocaron luminarias para evitar que las personas se desvíen de la ruta.
Los actos centrales comenzaron el 13 de septiembre con serenatas, homenajes y fuegos artificiales; hoy las actividades iniciaron con la misa de Alba a las 6:00 horas, luego a las 10:00 horas se realizó una ceremonia cívica en la plaza principal del distrito.

La
Santa Misa de fiesta inició a las 11:00 horas y estuvo a cargo del Obispo de la Diócesis de Tacna y Moquegua, Monseñor Marco Antonio Cortez Lara, quien se dirigió a la multitud recordando el amor de Cristo hacia nosotros y exhortó a practicar el perdón hacia el prójimo.
"Nadie nos ama más que el Señor, muchos podrán decir que nosotros no somos como el Señor pero si queremos los beneficios del Señor, pero si queremos que nos dé todo, carro, casas pero perdonar no. ¿Se dan cuenta que en la cabeza de Cristo está inclinada hacia abajo y no tiene el rostro hacia arriba?, No mira el cielo sino la tierra, a nosotros. Quiere que así nosotros miremos a los demás, los veas con ojos de perdón, ojos de amor, basta de venganzas. Que la fe se celebre, se viva y se transmita", expresó.
Al concluir la misa, la imagen del Señor de Locumba fue elevada para salir en procesión hacia las calles aledañas del Santuario.

Las actividades se extenderán hasta el domingo 27 de septiembre, con la Peregrinación y Celebración del Adulto Mayor y Oración por los Enfermos, marcando el cierre de la festividad.
Bailes religiosos
Durante el mes de setiembre más de 16 compañías que integran la Asociación de Sociedades Religiosas de Canto y Baile “14 de Septiembre” participan con danzas en la tradicional festividad religiosa.
El presidente de la asociación, Reynaldo Ramos, informó que actualmente participan 16 compañías religiosas, que en conjunto reúnen a más de 500 integrantes. "La asociación nació por iniciativa de cinco primeros bailes, de los cuales tres continúan actualmente: Virreyes, Peregrinos e Incaicos de Cristo. Con el propósito de llevar la danza al santuario como una expresión de fe y devoción al Señor de Locumba", expresó.

Entre los danzantes también se cuenta con la participación de devotos extranjeros, como la compañía de baile de Arica.
Algunas de las compañías de baile permanecen en Locumba durante cuatro o cinco días. La programación contempla la apertura, los saludos de cada baile y presentaciones que pueden desarrollarse durante el día, la noche e incluso la madrugada. Cada agrupación dispone de aproximadamente 20 minutos para su saludo dentro del santuario y luego realiza una presentación de 30 minutos en los exteriores del templo.
Finalmente Ramos destacó que los propios miembros participan en la elaboración de sus trajes, incorporando símbolos religiosos como Cristo, la hostia, la cruz y el cordero.
Origen del Señor de Locumba
Según la tradición local, la imagen que se venera hoy llegó al valle a mediados del siglo XVIII. Se dice que aparecieron dos mulas albinas cargando sendos cajones de madera, y dentro de cada uno había un Cristo crucificado tallado en madera fina y envuelto en terciopelo. Uno traía un papel que decía "Para el pueblo de Sama" y el otro, "Valle de Locumba".
El acuerdo del pueblo fue enviar una de las imágenes a Sama, pero el animal que la cargaba se echó al suelo y no hubo forma de hacerlo caminar. Las mulas, además, desaparecieron sin que apareciera dueño. Locumba entendió las dos cosas como una decisión del propio Cristo de quedarse, levantó un santuario y lo llamó así desde entonces. Por eso también se lo conoce como el Cristo del Palmar y el Cristo de los pies quemados. La palmera que le dio sombra mientras se construía el primer templo quedó marcada por esa espera, y a su tronco se le atribuyen propiedades curativas hasta hoy.

La festividad quedó instituida en 1776, cuando se fijó el 14 de septiembre como su fecha, siendo 250 años los que se conmemoran este 2026. El templo que se ve hoy en día es reciente: el terremoto de junio de 2001 dañó casi por completo la estructura anterior y la reconstrucción terminó en 2006.
Tanto la Festividad del Señor de Locumba como la Peregrinación al Santuario fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Nación en 2015, al ser consideradas expresiones de devoción, identidad local y acercamiento entre los pueblos.
Cabe indicar que en los exteriores del Santuario se ubican comerciantes que ofrecen variedad de productos religiosos, gastronomía y postres.