La cosmética peruana está dando un gran salto hacia la ciencia y la sostenibilidad. En el centro de esta evolución se encuentra Intiflow, un innovador bloqueador solar FPS 50+ desarrollado a partir de insumos naturales de la biodiversidad peruana. Este proyecto no solo destaca por su formulación tecnológica, sino también por haber sido impulsado gracias al financiamiento del programa estatal ProInnóvate.
Ciencia y tecnología detrás de Intiflow
A nivel científico, Intiflow rompe esquemas al
incorporar sangre de grado como su componente estrella. Según
estudios científicos, este insumo de la
Amazonía no solo cicatriza, sino que
regenera la piel frente a la exposición diaria. "La sangre de grado es genial, de verdad es muy buena. Funciona porque actúa a nivel epigenético a nivel ADN a nivel celular, que es como muy pocos insumos en el mundo pueden funcionar", explica con orgullo Patricia Mullisaca, desarrolladora del proyecto Intiflow, en diálogo con la
Agencia Andina.

Desde el punto de vista tecnológico y de formulación, el equipo
ha sustituido químicos convencionales por
alternativas limpias. Mientras que
la industria cosmética tradicional usa carbómeros sintéticos para dar textura de gel a los productos, en el laboratorio de Intiflow desarrollaron un
blend o mezcla de gomas de origen natural (como la goma de acacia y la goma xantana) para lograr una textura ligera y acuosa. Además, emplean filtros solares ecológicos rigurosamente seleccionados que no dañan los arrecifes ni la salud humana
El rol clave de ProInnóvate
El
financiamiento de ProInnóvate fue determinante y se utilizó de forma estratégica, ¿qué es lo que involucra realmente la elaboración de un bloqueador?. La certificación y análisis de laboratorio en el extranjero fue la inversión más fuerte. Debido a que "en el caso de Perú
no existe un laboratorio que pueda certificar el FPS", los fondos sirvieron para cubrir los altos costos de enviar múltiples muestras (kilos de producto terminado) a un laboratorio especializado en Brasil.
"Optamos por un laboratorio en Brasil. En Latinoamérica, solo hay 2 o 3 laboratorios que te pueden dar verazmente ese estudio, que te demuestra la eficacia del FPS", detalla.
Los insumos especializados no se quedan atrás ya que se financió la compra de ingredientes particulares para fotoprotección que son muy distintos y más costosos que los usados en cosmética regular
Por otra parte, la tecnología de empaques sostenibles no podía quedar excluida, por ello, se invirtió en una presentación especial ecológica, cuyo envase no es de plástico tradicional, sino que está fabricado a base de caña de azúcar, asegurando que el producto sea amigable con el planeta.
El desarrollo del
fotoprotector requirió
hasta 20 variaciones en el laboratorio de desarrollo de la marca antes de dar con la
fórmula final enviada a Brasil. Para el equipo, la rigurosidad científica financiada por el Estado era innegociable. Así lo resume Patricia:
"Sobre todo siendo un producto de salud, un bloqueador es un producto de salud no es un producto estético y sí, necesita tener todos los estudios de por medio".
Gracias a esta inyección de capital, lo que antes era solo un sueño hoy es una realidad tangible. "Sin ProInnóvate, no hubiéramos podido validar esta idea innovadora ni sacar adelante un fotoprotector con insumos naturales, hecho en Perú, que cuide de las personas", concluye emocionada.