El presidente de la Sociedad Geológica del Perú (SGP), Carlos Bianchi Ramírez, plantea la necesidad de que las autoridades recurran a la geociencia y a los especialistas para identificar zonas de riesgo y adoptar medidas preventivas que eviten tragedias como el aluvión registrado en Chile.
El especialista advirtió que muchas ciudades y comunidades peruanas se han desarrollado sin incorporar adecuadamente el conocimiento geológico y geomorfológico del territorio.
Esta situación, sumada al crecimiento urbano desordenado, la ocupación de quebradas y cauces, las construcciones informales y las deficiencias en la planificación territorial, puede convertir un fenómeno natural en un desastre de grandes dimensiones, refirió.
"La experiencia de Chile constituye una señal de alerta para el Perú, especialmente ante la amenaza de precipitaciones intensas y los posibles efectos del fenómeno El Niño. La activación de quebradas puede movilizar grandes volúmenes de agua, lodo y rocas, poniendo en peligro a las poblaciones asentadas en zonas expuestas y afectando carreteras, viviendas y servicios esenciales", subrayó.
Bianchi sostuvo que la prevención debe comenzar antes de ocupar el territorio. Para ello, las autoridades nacionales, regionales y municipales necesitan incorporar el conocimiento científico en sus decisiones, con el apoyo de geólogos y otros profesionales especializados en el análisis de los peligros naturales, dijo.
Explicó que el Perú presenta una compleja configuración geológica por la interacción de las placas de Nazca y Sudamericana, la cordillera de los Andes y la variabilidad climática. Estas condiciones exponen al país a terremotos, tsunamis, huaicos, deslizamientos, derrumbes, aluviones e inundaciones, cuyos efectos pueden agravarse cuando las poblaciones y sus infraestructuras se encuentran en zonas vulnerables, anotó.
En ese contexto, el presidente de la SGP remarcó la importancia de identificar dónde pueden ocurrir estos procesos, evaluar sus posibles consecuencias y utilizar esa información para orientar el crecimiento urbano, establecer restricciones de ocupación y proteger la infraestructura crítica.
La gestión moderna del riesgo requiere integrar geología, geofísica, geomorfología, hidrología e ingeniería, además de considerar el cambio climático, la planificación urbana y los sistemas de alerta temprana. Esta articulación permite elaborar mapas de peligros y riesgos, mejorar las normas de construcción y fortalecer la preparación de las comunidades ante una emergencia, anotó.
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(FIN) NDP/RES
Publicado: 12/10/2026