Sismo en Chupaca: IGP atribuye daños a su escasa profundidad y vulnerabilidad de viviendas

También la cercanía de los poblados al epicentro del movimiento telúrico

Tres factores explican los graves daños causados por el sismo de magnitud 5.1 en Chupaca, según el IGP. Se trata de la escasa profundidad del evento, la proximidad del epicentro a la zona urbana y la vulnerabilidad de las viviendas construidas con materiales precarios. Cortesía

Tres factores explican los graves daños causados por el sismo de magnitud 5.1 en Chupaca, según el IGP. Se trata de la escasa profundidad del evento, la proximidad del epicentro a la zona urbana y la vulnerabilidad de las viviendas construidas con materiales precarios. Cortesía

14:39 | Lima, jul. 20.

El presidente ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, explicó que los graves daños ocasionados por el sismo de magnitud 5.1 ocurrido el sábado 18 de julio en la provincia de Chupaca, región Junín, respondió a la combinación de tres factores: la escasa profundidad del evento, la proximidad del epicentro a la zona urbana y la vulnerabilidad de las viviendas construidas con materiales precarios.

En declaraciones a TVPerú Noticias, el especialista afirmó que el movimiento telúrico se originó en una estructura geológica conocida como la falla Altos del Mantaro, ubicada muy cerca del epicentro.


"El evento sísmico del día 18 tuvo su origen en una falla tectónica muy particular que existe en los Andes, conocida como la falla Altos del Mantaro. Tanto el epicentro como la falla se encuentran aproximadamente a 14 o 15 kilómetros del área urbana de Chupaca", explicó.

Sacudimiento intenso por la poca profundidad


Tavera precisó que el sismo ocurrió a una profundidad cercana a los 10 kilómetros, condición que favoreció un fuerte sacudimiento del terreno en la zona afectada.

"El sismo tuvo una profundidad de unos 10 kilómetros, por lo tanto, en Chupaca el sacudimiento del suelo fue bastante fuerte y eso es lo que generó el colapso de las viviendas", sostuvo.


El titular del IGP indicó que las inspecciones realizadas evidencian que las edificaciones de adobe fueron las más afectadas, mientras que muchas construcciones de concreto soportaron mejor el movimiento sísmico.

"Hemos visto viviendas de adobe que han colapsado y viviendas de concreto con daños menores. Eso demuestra que el impacto estuvo estrechamente relacionado con la calidad de las construcciones", afirmó.

Tres factores explican los daños


El presidente ejecutivo del IGP remarcó que el nivel de destrucción observado en Chupaca responde a la convergencia de tres elementos principales: la poca profundidad del sismo, la cercanía del epicentro del movimiento telúrico al área urbana y la vulnerabilidad de las viviendas, la mayoría construida de adobe; y la calidad del suelo.

"Son tres factores que se juntan para generar altos niveles de sacudimiento del terreno, que finalmente producen daños en las edificaciones", explicó.


Añadió que esta experiencia debe servir para impulsar políticas orientadas a mejorar la calidad de las construcciones, especialmente en las zonas de mayor peligro sísmico.

Los sismos de Junín e Ica no están relacionados


Consultado sobre la ocurrencia de nuevos movimientos telúricos, entre ellos el registrado la mañana de este lunes en Ica, Tavera aclaró que ambos eventos corresponden a procesos geológicos distintos.

"Lo que ocurre en la zona andina es independiente de lo que sucede en la costa. En este caso podemos considerar que son eventos independientes", indicó.

No obstante, enfatizó que ambos reflejan la alta actividad sísmica del territorio peruano. "Vivimos en un país sísmico", subrayó.

El jefe del IGP recordó que el Perú forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta, por lo que es normal que diariamente se registren movimientos de distinta magnitud.

"Somos un país sísmico. Todos los días ocurren sismos; los de mayor magnitud tardan más tiempo porque liberan una mayor cantidad de energía, pero seguirán ocurriendo", manifestó.

En ese sentido, descartó que sea posible predecir el lugar o el momento exacto del próximo sismo.

"¿Dónde ocurrirá el próximo sismo? En cualquier parte del territorio peruano. ¿Cuándo? No lo sabemos, pero ocurrirá porque todos los días se registran eventos sísmicos", manifestó.

Reducir el riesgo, el gran desafío


Tavera insistió en que el principal desafío del país no es evitar los sismos, sino reducir la vulnerabilidad de las ciudades mediante mejores construcciones y una adecuada planificación territorial.

"Las pérdidas de vidas humanas se producen, principalmente, por el colapso de las viviendas. Tenemos que trabajar para que las edificaciones sean cada vez más resistentes a los sismos", precisó.

El especialista remarcó, asimismo, que la gestión del riesgo es una responsabilidad compartida entre las autoridades y la ciudadanía.

"No solo corresponde al Estado. También depende de nosotros, porque somos quienes decidimos dónde construir y cómo construir nuestras viviendas", indicó.

Por último, el presidente ejecutivo del IGP hizo un llamado a fortalecer la cultura de prevención desde los hogares y recomendó que las familias practiquen periódicamente simulacros de evacuación.

"Los sismos van a seguir ocurriendo. Lo que está en nuestras manos es reducir el nivel de riesgo. Invoco a las familias a dedicar cinco o diez minutos cada fin de semana para realizar un simulacro en casa. Así construiremos una verdadera cultura de prevención", concluyó.

El especialista recordó que la preparación de la población, junto con edificaciones seguras y una adecuada planificación urbana, constituye la mejor herramienta para disminuir el impacto de futuros terremotos en el país.

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(FIN) MAO

Publicado: 20/7/2026