Siete señales que los padres deben reconocer para cuidar salud mental de sus hijos

Psicólogo explica cómo abordar el diálogo para evitar errores comunes

El psicólogo añade que salir momentáneamente del rol autoritario de padre facilita entender lo que ocurre. Foto: ANDINA/Difusión

El psicólogo añade que salir momentáneamente del rol autoritario de padre facilita entender lo que ocurre. Foto: ANDINA/Difusión

14:30 | Lima, set. 4.

Más de 6,000 atenciones por autolesiones registró el Ministerio de Salud (Minsa) durante el 2024, periodo en el que los adolescentes de 12 a 17 años representaron el 35.9% de los casos. A ello se suman más de 60,000 consultas atendidas anualmente en la Línea 113 (Opción 5), lo que ha motivado alianzas con plataformas como Google y TikTok para redirigir búsquedas sobre estos temas hacia canales de ayuda inmediata.

Frente a este contexto, Sanitas Consultorios Médicos, a través de su psicólogo José Chávez, resaltó la importancia de reconocer tempranamente los cambios de conducta en niños y adolescentes y determinadas formas de uso de las redes sociales pueden afectar su bienestar emocional.


Pidió prestar atención a la comparación constante con otros, la búsqueda de aprobación, el ciberacoso, la exposición a contenidos negativos y la alteración del sueño por el uso excesivo de dispositivos pueden incrementar el malestar y favorecer la aparición o agravamiento de síntomas de ansiedad y depresión.


Chávez señala que los menores raras veces expresan su sufrimiento de forma verbal explícita. Por ello, detalla algunas señales a las que los padres deben prestar atención, especialmente cuando se presentan varias de ellas de forma simultánea:

-Aislamiento y cambios drásticos de conducta: retirarse a su habitación por tiempo prolongado, abandonar deportes o pasatiempos que antes disfrutaba y distanciarse repentinamente de su grupo de amigos.

-Alteraciones fisiológicas: insomnio, pesadillas frecuentes, somnolencia excesiva, fatiga crónica, dolores físicos recurrentes sin explicación u origen aparente, así como variaciones marcadas en el apetito y el peso corporal.

-Irritabilidad o cambios de ánimo: enfados desproporcionados, frustración continua, llanto frecuente o volatilidad emocional que difieren del carácter habitual del menor.

-Conductas de riesgo: participar en peleas de forma recurrente, exposición innecesaria a situaciones de peligro, consumo repentino de alcohol o de drogas. 

-Baja en el rendimiento escolar y encubrimiento físico: caída abrupta e injustificada en las calificaciones, descuido en la higiene personal y uso constante de ropa de manga larga en días calurosos para tapar cortes, hematomas o quemaduras en los brazos, que son explicados con evasivas.

-Expresiones verbales o mensajes de desesperanza: comentarios sobre desear dormirse y no despertar, no ser una carga o manifestar que nada tiene sentido, acompañados de regalar objetos valiosos, redactar notas inusuales de agradecimiento o pedir perdón de forma reiterada sin motivo.

-Cambios en las publicaciones en redes sociales: posteos sobre la muerte o la inutilidad, cambios en la identidad digital (fotos totalmente negras en el perfil), mensajes de desesperanza en la madrugada, así como consumo de contenidos sobre autolesión o métodos de suicidio.

Preparar el espacio con anticipación


Si se identifican estas manifestaciones, Chávez sugirió abordar el diálogo preparando el espacio con anticipación, eligiendo un momento cómodo para ambos y evitando imponer formalidades o castigos, invalidar los sentimientos del joven, dar sermones o hacer reproches.

"Es recomendable manifestar la preocupación de forma directa y concreta, señalando observaciones puntuales como 'noto que últimamente pasas más tiempo en tu cuarto'. Se debe mantener una escucha activa y genuina, controlando los gestos para no reflejar incredulidad o desconfianza", explica el especialista.

El psicólogo añade que salir momentáneamente del rol autoritario de padre facilita entender lo que ocurre. Expresiones como "veo que la estás pasando mal y quiero comprenderte" reducen el sentimiento de soledad del menor. 


Igualmente, preguntar con calma "¿has pensado en hacerte daño?" abre una vía de comunicación segura sin inducir el acto.

Respecto a la búsqueda de ayuda, Chávez precisa que se debe agendar una evaluación profesional en psicología o psiquiatría infantil cuando el malestar persista durante más de dos semanas, interfiera con la vida cotidiana o las acciones de apoyo familiar no muestren mejoría. 

Puso énfasis en que la atención médica debe ser inmediata ante situaciones de peligro inminente como “la expresión de un plan o método para quitarse la vida, el acceso directo a medios letales combinado con la intención declarada de usarlos, la presencia de una nota de despedida, el hallazgo de autolesiones graves o la presencia de episodios de desconexión de la realidad como alucinaciones, delirios o estados de agitación extrema”.

Especialista finalizó señalando que la prevención se fortalece mediante acciones cotidianas en el hogar: establecer acuerdos y reglas claras con flexibilidad, fomentar la autonomía desde la infancia permitiendo aprender del error y enseñar a gestionar emociones incómodas


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(FIN) NDP/RRC

Publicado: 4/9/2026