Frente a este contexto, Sanitas Consultorios Médicos, a través de su psicólogo José Chávez, resaltó la importancia de reconocer tempranamente los cambios de conducta en niños y adolescentes y determinadas formas de uso de las redes sociales pueden afectar su bienestar emocional.
Pidió prestar atención a la comparación constante con otros, la búsqueda de aprobación, el ciberacoso, la exposición a contenidos negativos y la alteración del sueño por el uso excesivo de dispositivos pueden incrementar el malestar y favorecer la aparición o agravamiento de síntomas de ansiedad y depresión.
Chávez señala que los menores raras veces expresan su sufrimiento de forma verbal explícita. Por ello, detalla algunas señales a las que los padres deben prestar atención, especialmente cuando se presentan varias de ellas de forma simultánea:
-Alteraciones fisiológicas: insomnio, pesadillas frecuentes, somnolencia excesiva, fatiga crónica, dolores físicos recurrentes sin explicación u origen aparente, así como variaciones marcadas en el apetito y el peso corporal.
-Irritabilidad o cambios de ánimo: enfados desproporcionados, frustración continua, llanto frecuente o volatilidad emocional que difieren del carácter habitual del menor.
-Conductas de riesgo: participar en peleas de forma recurrente, exposición innecesaria a situaciones de peligro, consumo repentino de alcohol o de drogas.
-Baja en el rendimiento escolar y encubrimiento físico: caída abrupta e injustificada en las calificaciones, descuido en la higiene personal y uso constante de ropa de manga larga en días calurosos para tapar cortes, hematomas o quemaduras en los brazos, que son explicados con evasivas.
-Expresiones verbales o mensajes de desesperanza: comentarios sobre desear dormirse y no despertar, no ser una carga o manifestar que nada tiene sentido, acompañados de regalar objetos valiosos, redactar notas inusuales de agradecimiento o pedir perdón de forma reiterada sin motivo.
-Cambios en las publicaciones en redes sociales: posteos sobre la muerte o la inutilidad, cambios en la identidad digital (fotos totalmente negras en el perfil), mensajes de desesperanza en la madrugada, así como consumo de contenidos sobre autolesión o métodos de suicidio.
Preparar el espacio con anticipación
Si se identifican estas manifestaciones, Chávez sugirió abordar el diálogo preparando el espacio con anticipación, eligiendo un momento cómodo para ambos y evitando imponer formalidades o castigos, invalidar los sentimientos del joven, dar sermones o hacer reproches.
"Es recomendable manifestar la preocupación de forma directa y concreta, señalando observaciones puntuales como 'noto que últimamente pasas más tiempo en tu cuarto'. Se debe mantener una escucha activa y genuina, controlando los gestos para no reflejar incredulidad o desconfianza", explica el especialista.
El psicólogo añade que salir momentáneamente del rol autoritario de padre facilita entender lo que ocurre. Expresiones como "veo que la estás pasando mal y quiero comprenderte" reducen el sentimiento de soledad del menor.
Igualmente, preguntar con calma "¿has pensado en hacerte daño?" abre una vía de comunicación segura sin inducir el acto.
Respecto a la búsqueda de ayuda, Chávez precisa que se debe agendar una evaluación profesional en psicología o psiquiatría infantil cuando el malestar persista durante más de dos semanas, interfiera con la vida cotidiana o las acciones de apoyo familiar no muestren mejoría.
Puso énfasis en que la atención médica debe ser inmediata ante situaciones de peligro inminente como “la expresión de un plan o método para quitarse la vida, el acceso directo a medios letales combinado con la intención declarada de usarlos, la presencia de una nota de despedida, el hallazgo de autolesiones graves o la presencia de episodios de desconexión de la realidad como alucinaciones, delirios o estados de agitación extrema”.
Especialista finalizó señalando que la prevención se fortalece mediante acciones cotidianas en el hogar: establecer acuerdos y reglas claras con flexibilidad, fomentar la autonomía desde la infancia permitiendo aprender del error y enseñar a gestionar emociones incómodas.