Rioja: mujeres awajún persisten en custodiar entorno amazónico del Bosque de las Nuwas

Espacio ofrece a visitantes singular experiencia de turismo comunitario y de preservación de la naturaleza

ANDINA/Carlos Américo Lezama Villantoy

ANDINA/Carlos Américo Lezama Villantoy

15:28 | Lima, jul. 8.

Por Fidel Gutiérrez Mendoza; enviado especial

El contacto directo con la fauna y flora amazónica, así como compartir esfuerzos para preservar espacios naturales y el saber ancestral desarrollado en estos, son parte de la experiencia ofrecida a los turistas en el Bosque de las Nuwas, situado en la comunidad nativa de Shampuyacu, del departamento de San Martín, que es administrado exclusivamente por mujeres.
 

Son aproximadamente 60 las féminas del pueblo awajún las que viven y laboran en este bosque; un espacio de casi nueve hectáreas en el que dicho colectivo cuida que los recursos naturales no sean objeto de maltrato o de depredación, le cuenta a la Agencia Andina una de sus integrantes, Uziela Achayap.


Ella y sus compañeras más jóvenes ofician de guías para los visitantes, acercándolos a los detalles que hacen que esta parte del bosque de Shampuyacu retenga el aura mágica propia de aquellos parajes en los que lo natural prevalece. Se trata de una experiencia de turismo comunitario singular, en la que el contacto con lo natural es el rasgo preponderante.


El visitante a este paraje -sea mujer o varón- recibe la hospitalidad de este colectivo femenino, así como una muestra de los conocimientos ancestrales que sus integrantes ayudan a conservar.

Aceptación y agradecimiento
Ingresar al Bosque de las Nuwas implica someterse al grato ritual del pintado del rostro con achiote; gesto simbólico que representa haber sido aceptado por estas mujeres para conocer su entorno.


Avanzando por sus inmediaciones, uno de los puntos en los que es necesario detenerse y tomar más de un respiro es el árbol de tomillo; un gigante de 48 metros de alto que se erige sobre  este punto desde hace más de medio centenar de años.


Diana, otra de las nuwas que guía los pasos de los visitantes, da cuenta de la importancia de este árbol para la comunidad. “Es el árbol del Tsáik”, refiere, utilizando una palabra awajún para nombrarlo, y recomendando a los citadinos darle un gran y sentido abrazo antes de seguir internándose en el bosque.


Para el visitante proveniente de entornos urbanos, la palabra mencionada trae a la memoria la iconografía de la película ‘Avatar’, inspirada en gran medida en lo amazónico, y que presentaba a un árbol enorme y majestuoso como el centro de una civilización profundamente spiritual que debía afrontar los embates del expansionismo material y militarista.


En concreto, esto sirve para llamar la atención del turista respecto a una tradición propia de los awajún y de las comunidades que habitan en estos bosques: respetar a la naturaleza, pues está llena de entidades vivientes, cuyo saber y energía es necesario tomar en cuenta.


La guía refiere que, antaño, los líderes awajún pedían consejo al árbol, pudiendo así aplicar la sabiduría necesaria para sobreponerse a agresiones y defender el entorno en el que habitaban. 

Fauna y flora
Una vez cumplida esa suerte de ritual, el recorrido por el Bosque de las Nuwas careció de contratiempos, desarrollándose en armonía con el discurrir de animales diversos, algunos de ellos de aspecto amenazante para los ojos y prejuicios citadinos; pero que, en realidad, solo cumplen el papel de equilibrar el entorno en el que viven.


Además de esos vistosos insectos, es posible durante un recorrido por estos parajes divisar coloridas y llamativas especies de aves, cuyo avistamiento es valorado grandemente por los ornitólogos y ‘birdwatchers’. Entre estas se encuentran el turpial de espalda naranja, el conirrostro pizarra, las tangaras mexicana y del paraíso y el cucarachero curaya.


La gran variedad de plantas que el Bosque de las Nuwas tiene, incluye más de un centenar de especies con propiedades medicinales, como el sacha ajo, usado para desestresar, la sangre de grado, gran cicatrizante de heridas y la mucura, además de la ishanga; especie de órtiga usada en infusiones como relajante, pero también como herramienta de castigo físico para desobedientes.


Dentro de los parámetros del desarrollo sostenible, las nuwas producen -con su propia marca- infusiones que, sin perder sus atributos naturales y con el debido empaquetamiento, llegan a diversos mercados, incluidas conocidas cadenas de productos naturistas de la capital peruana.

Respuesta a la depredación
Nuwas significa mujeres en el idioma awajún. La presencia en esta parte del bosque de Shampuyacu es mayoritaria pero no excluyente, puesto que se permite que familiares varones de las integrantes de esta comunidad también aporten su trabajo y cuidados. 


Lo que guía a todos, cuenta Uziela, es el afán de preservar este lugar, tras una época en la que la depredación amenazó su subsistencia. Hoy sus integrantes oponen resistencia a intentos de trasplantar plantas y semillas endémicas de esta parte de la amazonia, y aplican reglas como la de no lavar ropa en el río Tumbaro, cuyas aguas recorren este espacio, a fin de no contaminarlas.


Fue en 2015 cuando este esfuerzo a favor de la preservación empezó a concretarse. La pandemia de la Covid-19 impuso una pausa obligatoria en lo que a su desarrollo compete; pero ahora, superado ese obstáculo, las custodias de este bosque han afianzado conocimientos y capacidades que, además de conservar el entorno natural, sirven como atractivo para los turistas.


Estos, además de recorrer el bosque y entrar en contracto con su fauna -sobre todo con los insectos y aves- pueden conocer cómo las mujeres de esta parte de la amazonia peruana elaboran ornamentos artesanalmente, utilizando recursos totalmente naturales para darle color a ceramios y ornamentos diversos.


Destaca entre estos últimos el tinte derivado de la planta conocida como yamakai, que tras un sencillo procedimiento puede teñir de manera uniforme prendas y objetos.


El Bosque de las Nuwas es, pues, una de las iniciativas nacidas de la sociedad civil que Promperú considera como destino recomendable para el turismo en la amazonia, incluyéndolo en su estrategia de promoción '¿Y tú que planes?'. 


Quienes busquen acercarse a este lugar -ubicado a una hora y media de la ciudad de Moyobamba y a unos 15 minutos del distrito de Naranjillo, de la provincia de Rioja- deben reservar la atención con un día de anticipación, para poder así disfrutar de un recorrido que puede prolongarse hasta por 8 horas, y que suele concluir con exquisita y natural comida típica y el canto y baile de las nuwas.


(FIN) FGM/MAO
JRA

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Publicado: 8/7/2026