Andina

Revista Amauta en el Reina Sofía de Madrid

Exposición sobre la icónica revista de vanguardia se presenta en uno de los más importantes museos de Europa.

19:54 | Madrid, mar. 1.

José Vadillo Vila

Edificio Sabatini del Museo Reina Sofía, tercer piso, el nombre de Amauta, tan peruano, tan universal, se hace omnipresente en los ambientes dedicados a las exposiciones temporales de éste, uno de los más importantes museos de Europa (el año pasado, recibió a más de 3 millones 800 mil visitantes).

Primero, una antesala, con el video mostrando las portadas de la revista que se imprimió en Lima por vez primera en setiembre de 1926. Y protegido, en físico, la portada del icónico primer número con el indígena, arte de José Sabogal. Era un pedido de identidad desde el primer número de la publicación que dirigiera José Carlos Mariátegui (1894-1930). 

En la sala adjunta, un retrato del autor de Los siete ensayos, elaborado por su amigo, el argentino Emilio Pettoruti, de 1921. Es un trabajo que Pettoruti inició cuando vivió en la casa del peruano en Roma, y lo terminó en Berlín. 

Es importante su relación: JCM introduciría a Pettoruti en la política y Pettoruti a JCM en el arte contemporáneo, el futurismo italiano y los círculos de los vanguardistas. Es en este magma de los años en Europa que Mariátegui ve los vasos comunicantes entre las vanguardias y se vuelven proyectos orgánicos.

Pettoruti (1892-1971) es uno cuyas firmas más se repiten entre los cuadros que, junto a cartas, fotos, postales, libros, etc., integran la muestra Redes de vanguardia. Amauta y América Latina 1926-1930

¿Qué era Amauta?, se pregunta entonces el visitante. Respondió el propio José Carlos en la editorial del número 1: “Esta revista en el campo intelectual no representa un grupo. Representa, más bien, un movimiento, un espíritu”.


La propia vanguardia
¿Y qué eran las vanguardias artísticas y literarias? Son movimientos ligados a la modernidad. Surge el arte a partir de los elementos como los medios de transporte y de comunicación masiva que impactan en esos años y cambian los modos de vida. 

A su paso por América Latina, tras beber del futurismo italiano, pasó a dialogar con las identidades locales. Por eso los óleos indigenistas del cajabambino José Sabogal, las mujeres de la pintora limeña Julia Codesido, de quien también hay un retrato del Amauta Mariátegui, de 1926. Es un movimiento que tiene a Amauta como eje internacional y empieza a germinar en otros países de gran población indígena, como México; o la modernidad desde la perspectiva de autores argentinos. Esta relación con las vanguardias vecinas, está en la muestra.   

La compleja red de información de los colaboradores de JCM esta resumida en tres salas y una “sala de recursos”: en una de las mesas el público dispone de copias de los 32 números de la revista para leerlas y comentarlas y en otra se ubican los libros de Mariátegui así como algunos estudios sobre su obra y la revista que sacudió Latinoamérica. 


El archivo Mariátegui 
Estas imágenes vueltas a verse impresas en su tamaño original, es posible gracias al trabajo del Archivo José Carlos Mariátegui (www.mariategui.org), de libre acceso, que cuenta con más de 4,000 documentos, además de cronologías completas de la revista y su fundador.

José Carlos Mariátegui Ezeta, nieto del Amauta, cree que su padre, el psicoanalista, Javier Mariátegui, se hubiera emocionado porque Madrid y el Reina Sofía, eran lugares que visitó muy a menudo. Ahora el legado del Amauta se exhibe en el emblemático centro cultural. 

Cuenta que hace cuatro años se inició el proceso para traer la muestra al Museo Reina Sofía, uno de los más importantes de Europa –aquí se expone Guernica de Picasso-. El primer paso fue la creación del archivo digital de JCM, en conjunto con el historiador Ricardo Portocarrero, y Ana Torres. 


Para Mariátegui nieto “es el primer archivo digital más completo de un intelectual no solo en América Latina sino en el mundo”, ya que todo el material ingresado está indexado debidamente. Eso les permitió encontrar nueva y rica documentación. “Y una ambición mayor que tenemos es darle a los archivos no como repositorios de información vetusta o repositorios de documentos, sino como herramientas de creación de nuevos conocimientos. Así deberíamos de trabajar el Archivo General de la Nación, los archivos regionales y los archivos personales. Se requiere una política nacional de archivos”, opina.

No se quedaron con la correspondencia con otros intelectuales, sino que también han incluido los documentos administrativos de la imprenta Minerva, que JCM y su hermano Julio, fundaron un año antes, 1925, que salió Amauta al mercado. Todo este trabajo permitió dar a luz “la complejísima y diversa red que articulaba Mariátegui tanto a nivel latinoamericano como a nivel mundial, sobre todo América Latina. 

Como el Reina Sofía trabaja en poner en valor los archivos, con todo el material listo, compartieron la información con Teresa Velásquez, del museo Reina Sofía, y se compartió esta información.  Luego se sumaron al trabajo Teresa el Museo de Arte de Lima (MALI) y Blantom Museum or Art de la universidad de Texas. La exposición es una de las actividades que se da en el marco de la feria de arte contemporáneo ARCOmadrid, donde el Perú es invitado de honor. (JVV)

DATOS:
Muestra Redes de vanguardia. Amauta y América Latina 1926-1930 consta de más de 250 piezas. De ellas, 80 son del Archivo Mariátegui. 

Hasta el 27 de mayo estará en Madrid, luego se apreciará en Lima, México y Austin, Texas. 

El trabajo de indexación continúa. Hay nuevos documentos sobre JCM y Amauta, hallados en archivos de Argentina, Chile y otros países. 

Este año www.mariategui.org pondrá on line todos los manuscritos de JCM, el diario La Razón que creó en 1919, y todos los números de Amauta. 

Publicado: 1/3/2019
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