La profesional explicó que la recomendación principal durante esta época del año es priorizar el consumo diario de frutas y verduras, especialmente aquellas con mayor contenido de agua. Estas pueden incorporarse fácilmente en la alimentación diaria, ya sea como fruta fresca, en trozos o como parte de ensaladas, contribuyendo de manera natural a la hidratación del cuerpo.
Asimismo, indicó que el consumo de agua sigue siendo indispensable. “Se recomienda entre seis y ocho vasos de agua al día, de los cuales al menos cuatro deben ser agua simple. El resto puede complementarse con infusiones o bebidas a base de frutas, siempre que sean bajas en azúcar o sin azúcar”, precisó.
Entre las verduras más recomendadas para combatir el calor están la lechuga y el pepino, debido a su alto contenido de agua y fácil incorporación en ensaladas. No obstante, la nutricionista enfatizó que lo más importante es mantener una alimentación balanceada, aprovechando los alimentos de temporada y priorizando aquellos que ayuden a regular la temperatura corporal.
Porciones
En cuanto a las porciones recomendadas, la especialista señaló que lo ideal es consumir tres porciones de frutas y dos porciones de verduras al día, principalmente en forma de ensaladas. Sin embargo, advirtió sobre la necesidad de moderar el consumo de azúcares, sal y alimentos ultraprocesados, especialmente durante el verano.
“Cuando hace calor, muchas personas optan por gaseosas o jugos muy azucarados para calmar la sed, pero estas bebidas no aportan beneficios al organismo”, indicó. En ese sentido, recomendó fomentar hábitos saludables como el consumo de agua natural, infusiones o aguas saborizadas con frutas en pequeñas cantidades.
Respecto a la hidratación en poblaciones vulnerables, la nutricionista alertó que los niños y adultos mayores requieren especial atención. En el caso de los niños, explicó que no regulan adecuadamente su temperatura corporal y dependen de los adultos para hidratarse, mientras que los adultos mayores suelen tener disminuida la sensación de sed, lo que incrementa el riesgo de deshidratación.
En otro momento, recordó que una señal clara de una buena hidratación es el color de la orina, que debe ser transparente o clara. Además, recomendó evitar la exposición al sol en horas de mayor radiación, usar gorros o sombreros y reforzar el consumo de frutas con alto contenido de agua.