Puno: pobladores de Chucuito reviven ritual ancestral aimara que recrea la caza de vicuña

Pobladores de Chucuito, en Puno, revivieron el tradicional ritual aimara, Los choquelas, que recrea la caza ancestral de vicuñas, acompañado de música, danzas y ofrendas a la pachamama. ANDINA/Difusión

Pobladores de Chucuito, en Puno, revivieron el tradicional ritual aimara, Los choquelas, que recrea la caza ancestral de vicuñas, acompañado de música, danzas y ofrendas a la pachamama. ANDINA/Difusión

07:59 | Puno, may. 6.

Los choquelas, cazadores ancestrales de vicuñas, revivieron en el cerro San Bartolomé de la provincia de Chucuito -Juli la tradicional danza ritual que recrea la caza de este animal sagrado, una práctica de origen aimara llena de música, cánticos y ofrendas a la Pachamama.

La Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno acompañó esta celebración, que se escenifica cada 4 de mayo y une a la comunidad en torno a sus raíces espirituales y culturales.



Desde el amanecer, músicos, danzantes y pobladores se reunieron frente al templo Santo Domingo para pedir permiso a la Virgen del Rosario, patrona de Chucuito, antes de subir al cerro. El sonido de bombos, flautas y sikuris guió el camino hacia el escenario principal, donde estudiantes de Antropología de la Universidad del Altiplano también se sumaron a la ceremonia.

En la cima, comenzó la representación de la caza ritual. Personajes como el jila jinchu (alferado mayor), los choquelas (cazadores), las mujeres con llipis (palos adornados) y el yatiri (guía espiritual) dieron vida a esta tradición.


Las mujeres formaron un cerco humano con palos y cintas de colores, simulando el antiguo método de captura colectiva de vicuñas, mientras los cazadores seguían el rastro del wari t'ijuri, el joven que representaba al animal.


La vicuña, tras un escape simbólico, fue perseguida por las laderas del cerro al ritmo de la jayma, un canto ceremonial en aimara con 43 estrofas dedicado a la caza y a la Mamita Rosario. Las cantoras entonaron frases como “Cacen la vicuña, pero con cuidado, nuestras vicuñas no están domesticadas” y “Cuidado con hacer seguir a la cría, esperen un poco”, recordando el respeto por la naturaleza que siempre ha guiado esta práctica.

Después de una hora de música y danzas, los choquelas emitieron señales de humo para anunciar la captura simbólica. La vicuña fue llevada ante el jila jinchu, quien realizó el ritual de challa y ofrenda  a la Pachamama (Madre Tierra), una ceremonia de agradecimiento por la fertilidad y la abundancia. El acto culminó con un compartir entre los asistentes, que disfrutaron de lo recolectado durante la jornada.


Esta manifestación cultural, que se celebra cada 4 de mayo, mezcla elementos andinos y religiosos, como la festividad de la Cruz de Mayo y las ofrendas a la tierra. Representa no solo un legado vivo de los pueblos originarios, sino también un mensaje de armonía con el entorno y de transmisión de saberes entre generaciones.

La participación de jóvenes y estudiantes en el ritual demuestra el interés por mantener viva esta tradición, que va más allá de una simple danza. Es un acto de identidad, donde la música, el canto y el respeto por la vicuña —animal sagrado para las culturas andinas— se unen para recordar la importancia de la comunidad y el equilibrio con la naturaleza.

El cerro San Bartolomé, escenario de esta celebración, se convierte así en un espacio de reencuentro con las raíces. Allí, entre quenas y jaymas, los pobladores de Chucuito confirman su compromiso con la preservación de una práctica que ha perdurado por siglos y que sigue siendo un símbolo de unidad y espiritualidad.


La danza de los choquelas no es solo una recreación histórica, sino una lección de vida. A través de sus pasos, cánticos y rituales, enseña a las nuevas generaciones el valor de la cooperación, el respeto por los animales y la conexión con lo sagrado. 

Para los aymaras, la vicuña no es solo un animal, sino un ser que encarna la resistencia y la pureza de los Andes. Su caza ritual, aunque simbólica, es un acto de gratitud hacia la tierra y sus frutos. Así, año tras año, Chucuito se viste de fiesta para mantener viva una tradición que es, ante todo, un acto de fe y comunidad.


La combinación de música, danza y ritual en esta celebración refleja la riqueza cultural de Puno. Cada detalle, desde los trajes tradicionales hasta las ofrendas a la Pachamama, habla de una historia que se niega a desaparecer.

Más en Andina:


(FIN) AAM/MAO
JRA

Publicado: 6/5/2026