El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reiteró este jueves que Irán disputará sus partidos del Mundial de 2026 en Estados Unidos como está previsto, en el inicio de su discurso de inauguración del Congreso del organismo rector del fútbol mundial en Vancouver.
Las autoridades del fútbol se reunieron en la ciudad canadiense en un encuentro de alto riesgo a menos de dos meses de que comenzará el Mundial que albergan conjuntamente Estados Unidos, México y Canadá.
Los desafíos logísticos de la mayor Copa del Mundo de la historia y la cuestión aún sin resolver de la sanción internacional a Rusia eran temas destacados de la agenda entre los aproximadamente 1.600 delegados de más de 200 asociaciones miembros.
En el inicio de su parlamento, Infantino abordó directamente la gran duda que sobrevuela el Mundial: la participación de la selección de Irán en territorio estadounidense.
La presencia del equipo iraní ha estado envuelta en incertidumbre desde el estallido de la guerra en Oriente Medio, desencadenada el 28 de febrero por los ataques estadounidenses e israelíes contra Teherán.
Infantino, quien ha afirmado en repetidas ocasiones que Irán estará en la máxima cita del balompié, reafirmó esa postura al arrancar su intervención ante los delegados en Vancouver.
"Permítanme comenzar por confirmar desde el principio que, por supuesto, Irán participará en la Copa del Mundo de la FIFA 2026", dijo Infantino. "Y, por supuesto, Irán jugará en los Estados Unidos de América".
Irán debe enfrentarse por el Grupo G en Los Ángeles a Nueva Zelanda (15 de junio) y Bélgica (21 de junio) y posteriormente en Seattle a Egipto (27 de junio). Se prevé que su campamento base esté ubicado en Tucson, Arizona.
Las autoridades iraníes habían barajado la idea de trasladar sus partidos de la fase de grupos desde Estados Unidos a México, una propuesta que ya había sido descartada por Infantino.
En un nuevo giro, la semana pasada se informó que un enviado especial estadounidense había planteado la posibilidad de que Italia ocupara la plaza de Irán en el Mundial.
Posteriormente, el gobierno estadounidense se desvinculó de esa propuesta y el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que los futbolistas iraníes serían bienvenidos.