Subrayó que el diálogo no significa renunciar a las propias convicciones, sino buscar acuerdos allí donde estos sean posibles y resolver las diferencias dentro de las instituciones.
El titular de la PCM sostuvo que el Gobierno mantiene una convicción fundamental: la democracia, el Estado de derecho y la separación de poderes no son negociables. Aseguró, en ese sentido, que el "Gobierno será un defensor de la institucionalidad democrática, las libertades de prensa y de expresión, y los derechos fundamentales de todos los ciudadanos".
Remarcó que la gobernabilidad necesita instituciones previsibles, cuentas ordenadas y reglas claras, porque la estabilidad política y la estabilidad económica se necesitan mutuamente. Por ello anunció que el Ministerio de Economía y Finanzas impulsará progresivamente un enfoque presupuestario que permita definir primero cuánto puede gastar responsablemente el Estado y, a partir de ello, priorizar seguridad, políticas sociales e infraestructura.
De igual manera, afirmó, se ampliarán las compras corporativas obligatorias para aprovechar el poder de compra del Estado y obtener mejores condiciones. "El objetivo es simple: que cada sol público rinda más y se traduzca en mejores servicios para los ciudadanos".
Durante su discurso informó que también se solicitará al Congreso facultades para simplificar regímenes y obligaciones formales, precisar reglas del impuesto a la renta y modernizar el régimen aduanero, a fin de facilitar el comercio sin debilitar el control del Estado.
"Esta es nuestra apuesta: instituciones fuertes, democracia respetada, derechos protegidos, diálogo abierto, cuentas responsables y reglas claras. El Gobierno no va a poner obstáculos innecesarios a quienes trabajan, emprenden e invierten. Crearemos las condiciones para que el Estado sea parte de la solución y no parte del problema", indicó.