¿Por qué es importante estudiar el pasado para actuar ante el cambio climático y El Niño?

Paleontólogo peruano afirma que la ciencia básica es el cimiento del conocimiento y requiere apoyo

Las imágenes corresponden a un viaje de reconocimiento a Loreto previo a la postulación del proyecto científico multidisciplinario que financia ProCiencia. Foto: Cortesía Daiji Umemoto

Las imágenes corresponden a un viaje de reconocimiento a Loreto previo a la postulación del proyecto científico multidisciplinario que financia ProCiencia. Foto: Cortesía Daiji Umemoto

16:22 | Lima, set. 10.

Por Jessica Olaechea Tejada

Estudiar qué ocurrió en la Tierra en el pasado —hace miles o millones de años— durante fenómenos extremos como el cambio climático o El Niño ayuda a entender qué puede suceder y cómo influyen estos en los ecosistemas y los seres vivos; y, además, servir de insumo para que las autoridades tomen mejores decisiones y con base científica.

“Todos estos fenómenos que han ocurrido en el pasado, durante momentos cálidos o fríos, nos ayudan a entender qué puede pasar y cómo se pueden comportar los ecosistemas y las especies animales y vegetales durante períodos de cambio climático o el fenómeno El Niño”, sostuvo el paleontólogo peruano Rodolfo Salas-Gismondi.


El registro fósil y el registro geológico nos cuentan lo que ha pasado hace millones de años en nuestro planeta, en nuestros ecosistemas, indicó el científico de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) y jefe del Departamento de Paleontología de Vertebrados del Museo de Historia Natural (MHN) de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). 

Hace unos 17 millones de años, casi en el momento que el investigador estudia en la Amazonía, ocurrió un fenómeno de calentamiento en todo el planeta que se le conoce como el período cálido u óptimo climático del Mioceno medio. A este corresponde una gran diversidad de reptiles, caimanes, delfines y manatíes hallada en esta parte del Perú.

Una imagen real

“Entender qué pasaba en ese momento de calentamiento nos permite tener una imagen real de lo que ha ocurrido y saber lo que podría cambiar nuestro planeta si es sometido a esas temperaturas. Ayuda a tener datos concretos de lo que podría pasar en el futuro”, subrayó a la agencia Andina.

Por ejemplo, dijo, se prevé que la Amazonía, que es un territorio llano, se inunde en algunas zonas si es que los casquetes polares se derriten y el nivel del mar sube.

“Durante el Mioceno, época en la que existió el sistema Pebas, ocurrieron grandes incursiones marinas en la Amazonía que cambiaron por completo el ecosistema: aparecieron manglares en el interior de la Amazonía y los delfines marinos invadieron la región amazónica y luego se adaptaron en los ecosistemas de agua dulce y dieron origen a los delfines de agua dulce, algunos de los cuales existen en la actualidad”, explicó.

El registro fósil de Loreto

Estos conocimientos son fruto de proyectos de ciencia básica desarrollados gracias al financiamiento del Programa Nacional de Investigación Científica y Estudios Avanzados (ProCiencia), entidad ejecutora del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec).

En la actualidad, Salas-Gismondi lidera el proyecto de investigación multidisciplinario “El registro fósil de Loreto: Archivos sobre el origen de la biodiversidad amazónica”, financiado con cerca de 500,000 soles por ProCiencia.


“Es una ayuda increíble contar con el financiamiento de ProCiencia para este proyecto. Nos ha permitido costear tres expediciones a Loreto y descubrir y recuperar fósiles de delfines, manatíes, caimanes para luego estudiarlos. Si no tuviéramos el proyecto, muchos de estos fósiles estarían en el fondo del río, destruidos y perdidos para la ciencia”, afirmó.

Vista lateral del cráneo fósil del 'Gnatusuchus pebasensis', hallado durante expedidición científica en la región Loreto. Foto: Rodolfo Salas-Gismondi.

Solo la tercera expedición a Loreto ha permitido colectar el cráneo fósil de un manatí y el de un Gnatusuchus pebasensis, el caimán más emblemático del sistema Pebas; así como a peces, delfines, perezosos y a otros animales aún no identificados. En total, unos 180 kilos de fósiles.

“Todos estos hallazgos científicos son patrimonio del Perú, son archivos del pasado o documentos que nos sirven para entender cómo evolucionó este ecosistema tan biodiverso como es la Amazonía”, enfatizó.

Semillero de científicos

Además, resaltó, el proyecto permite formar a dos estudiantes de maestría en paleontología, para “que nuestra comunidad científica crezca y que todos estos restos que existen en el país puedan ser recuperados, colectados y estudiados por científicos peruanos”.

Fósiles de delfín hallados durante la tercera expedición a Loreto que fue en busca del origen de la biodiversidad amazónica. Foto: Rodolfo Salas-Gismondi.

“Este proyecto permite que nuestros laboratorios de paleontología, tanto en el Museo de Historia Natural de San Marcos como el de la universidad Cayetano Heredia, puedan tener actividad al recibir estudiantes de pregrado para que hagan prácticas y estudien fósiles. Para esa labor, se compra equipamiento”, detalló.

La ciencia básica, el cimiento

Salas-Gismondi recordó que ProCiencia financió en el período 2025-2026 un total de 75 proyectos de ciencia básica, muchos de ellos multidisciplinarios que alcanzaron cerca de 500,000 soles, y se requiere continuar con este “valioso” respaldo.

Sin embargo, advirtió, para 2027 se prevé financiar 19 proyectos de ciencia básica y, de esos, solo cuatro serán multidisciplinarios, lo que representará “un retroceso grave para la ciencia en el Perú”.

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“Esta reducción notable perjudicará el avance científico de muchos investigadores que han sido atraídos por ProCiencia para que trabajen en el Perú”, consideró.

Refirió que si bien “la ciencia básica —a la que pertenece la paleontología— no tiene una aplicación inmediata en la sociedad, es en ella donde realmente empieza el conocimiento”.

“En unos años, ese conocimiento se puede traducir en ciencia aplicada a medicinas, vacunas, equipos de sondeo o a diferentes tipos de tecnología que pueda utilizar la sociedad. Todo empieza en la ciencia básica”, argumentó.

En su opinión, “reducir el fondo destinado a los proyectos de ciencia básica, porque no son estratégicos o importantes para la industria es quitarle los cimientos a un edificio que se está construyendo en el país desde hace varios años”.

Tras remarcar que los proyectos de ciencia básica “son el pilar y los cimientos de la ciencia y del conocimiento”, advirtió que se podrían frenar estudios, como el origen de los ecosistemas amazónicos, que permitirán entender fenómenos recurrentes y actuales como el cambio climático o El Niño.


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Publicado: 9/9/2026