Perú presenta condiciones para captar una mayor atención de los inversionistas internacionales, tras la reducción de la incertidumbre política luego del resultado de las elecciones presidenciales, señaló Roberto Keil, gerente general de JCR Latam, clasificadora de riesgo.
“Desde la perspectiva de JCR Latam, la culminación regular del proceso electoral y la proclamación oficial de Keiko Fujimori como presidenta electa para el periodo 2026-2031 contribuyen a reducir una fuente relevante de incertidumbre política”, declaró a la agencia Andina.
Refirió que para garantizar un mayor crecimiento económico, la evolución del país dependerá principalmente de la calidad técnica del Gabinete, la consistencia de la política económica, el respeto por la institucionalidad y la capacidad del nuevo Gobierno para construir acuerdos políticos.
“Perú presenta condiciones para captar una mayor atención de los inversionistas internacionales y el crecimiento proyectado de la inversión privada respalda una perspectiva favorable”, subrayó Keil.
En ese sentido, una mejora de las expectativas, dijo, no se traduce automáticamente en mayores flujos de inversión extranjera directa, por lo que su materialización dependerá de las señales institucionales y económicas que emita la nueva administración y de su capacidad para asegurar estabilidad política, jurídica y regulatoria.
“En este contexto, el Banco Central de Reserva del Perú proyecta que la inversión privada total crecerá 12.5% en 2026, impulsada por la ejecución de proyectos mineros, de infraestructura y de otros sectores productivos”, agregó.
Esta proyección, continuó, comprende tanto inversión nacional como extranjera, y “refleja un ciclo favorable de inversión que ejercería un efecto de arrastre sobre nuevos capitales internacionales”, siempre que se consolide un entorno de confianza y predictibilidad.
“Para transformar esta mejora de expectativas en compromisos efectivos de inversión, Perú debe garantizar seguridad jurídica, respeto por los contratos y la propiedad privada, estabilidad de las reglas tributarias y regulatorias; así como mecanismos eficientes de solución de controversias”, indicó Keil.
“Estos factores son particularmente relevantes en proyectos de largo plazo e intensivos en capital, cuyos retornos dependen de condiciones que deben mantenerse durante más de un periodo gubernamental”, afirmó.
Consideró necesario, también, “simplificar y digitalizar los procedimientos administrativos, establecer plazos predecibles para la obtención de permisos y licencias, reforzar la capacidad técnica de ProInversión y estructurar una cartera consistente de los modelos de Asociación Público-Privada y Proyectos en Activos”.
A estas medidas, Keil juzgó importante añadir “mejoras sustanciales en seguridad ciudadana, prevención y gestión de conflictos sociales”; así como desarrollar una mayor infraestructura vial, portuaria, energética y digital.
Señaló, igualmente, la importancia de tener una política de formación de capital humano alineada con las necesidades del aparato productivo.
“La disponibilidad de personal técnico y profesional especializado será determinante para atraer inversiones vinculadas con minería, energía, agroindustria, logística, manufactura avanzada, servicios digitales y actividades con mayor valor agregado”, dijo.
Para impulsar el crecimiento de la inversión privada, afirmó, los esfuerzos deben estar orientados a conseguir “que los proyectos alcancen cierre financiero, inicien su ejecución, generen empleo formal y se integren sosteniblemente con las cadenas productivas nacionales”.
Crecimiento económico
Respecto a la proyección de crecimiento de la economía peruana para este año, Keil precisó que el Banco Central de Reserva del Perú prevé una expansión de 3.4%, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) mantiene una estimación de 3.2%; mientras que el Banco Mundial prevé un crecimiento de 2.7%.
“En consecuencia, JCR Latam considera razonable prever una expansión cercana a 3% durante 2026, dentro de un rango referencial de entre 2.7% y 3.4%, sujeto al desempeño de la inversión, la demanda interna, los precios de exportación, la gobernabilidad y el impacto del Fenómeno de El Niño”.
Para los siguientes años estimó que un crecimiento cercano a 3% contribuiría a preservar la estabilidad macroeconómica; pero se necesita una mayor expansión para reducir aceleradamente la pobreza, la informalidad y las brechas de infraestructura y servicios públicos.
“Desde nuestra óptica (JCR Latam), el desafío consiste en elevar progresivamente el crecimiento potencial hacia niveles próximos de 4.5% a 5%, sustentado en mejoras de productividad, mayor inversión privada, formación de capital humano, formalización y diversificación productiva”, indicó.
Fenómeno de El Niño
Por otra parte, el mayor dinamismo del sector minero y los mejores precios internacionales de los metales configuran, dijo, un entorno que “representa una fortaleza para Perú, por su efecto favorable sobre el valor de las exportaciones, los términos de intercambio, la generación de divisas y la recaudación fiscal vinculada al sector extractivo”.
Sin embargo, advirtió, el beneficio efectivo no depende únicamente de las cotizaciones internacionales: también requiere mantener o incrementar los volúmenes de producción, asegurar la continuidad operativa de las unidades mineras y ejecutar oportunamente los proyectos de inversión.
Explicó que la inversión minera en Perú alcanzó aproximadamente 6,228 millones de dólares en 2025, con un crecimiento de 24.3% respecto de 2024 y el mayor nivel registrado en la última década.
“De enero a abril de 2026 superó los 2,051 millones de dólares, lo que representó un incremento interanual de 43.5%, principalmente por mayores inversiones en infraestructura y equipamiento minero”, precisó.
Este dinamismo, continuó, amortiguaría parcialmente los efectos de un choque climático por el Fenómeno de El Niño, con fuertes lluvias en la costa norte y central durante el verano 2026-2027.
“En un escenario de afectación climática significativa, la minería, la construcción, el comercio y los servicios amortiguarían la contracción de la agricultura, la pesca, la manufactura primaria, el transporte y determinadas actividades regionales”, dijo Keil.
“La magnitud del impacto dependerá, principalmente, de las medidas de prevención, la protección de infraestructura crítica, el mantenimiento de las redes viales, la gestión hídrica y la capacidad de ejecución presupuestal de los tres niveles de gobierno”, puntualizó.
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Publicado: 25/7/2026