Pensión 65: conoce a Dora Espíritu y su compromiso con la alfabetización digital en Pasco

“Mi corazón está alegre por aprender”, afirma usuaria del programa social del Midis

Dora Espíritu, usuaria del programa social Pensión 65 en la comunidad nativa Tsachopén del pueblo yanesha, ubicada en el distrito de Chontabamba, departamento de Pasco.

Dora Espíritu, usuaria del programa social Pensión 65 en la comunidad nativa Tsachopén del pueblo yanesha, ubicada en el distrito de Chontabamba, departamento de Pasco.

09:03 | Lima, jun. 8.

Cuando tenía seis años, Dora Espíritu Altazu quedó deslumbrada por los cursos de comunicación y matemáticas. A ella le gustaba cómo las letras y los números le permitían descifrar palabras, oraciones, resultados de sumas y restar, pero las condiciones en las que vivía frenaron todos sus sueños. Han pasado cerca de 7 décadas para que pueda encontrar una nueva oportunidad y adaptarse a la tecnología.

“Mis padres eran agricultores. Cuando venían de trabajar, mi madre me enseñaba todo acerca de las semillas, el proceso de cómo se debe sembrar y cosechar. Siempre me ha gustado aprender. Por eso quería aprender a leer y escribir, para hacer un librito con todos los consejos de mi mamita. Lamentablemente, solo me quedé en primer grado, éramos muchos y no había dinero”, cuenta con nostalgia.


Dora y toda su familia son la comunidad nativa Tsachopén del pueblo yanesha, ubicada en el distrito de Chontabamba, departamento de Pasco, donde aprendió a hacer artesanías, diseños tradicionales en la vestimenta, platos típicos, y más talentos que le permitieron generar ingresos en su hogar por el bien de sus siete hijos.

“Ellos ya han crecido y me agradecen el esfuerzo, Hay días que me visitan y me traen algunas cositas. Ahora que estoy sola en casa, llegó una oportunidad que no puedo desaprovechar”, agrega. Dora se sumó a un programa de alfabetización digital que lleva a cabo Pensión 65 con apoyo de diversas municipalidades, con el objetivo de que los adultos mayores aprendan a leer, escribir y operaciones matemáticas básicas.


“Me siento muy feliz porque ahora conozco nuevas palabras. También sabré leer y así conocer nuevas canciones, que podré cantar si equivocarme. Me gusta bastante este plan porque estamos usando tabletas, algo nuevo para mí. Recuerdo todas las dificultades que pasó mi familia y mis sueños frustrados”, contó hasta que su voz se quebró y lloró de emoción. “Mi corazón está alegre por aprender, por eso lloro, nunca imaginé que esto pasaría”, añade.

Ama la tecnología


Además de aprender a leer y escribir, Espíritu sabrá cómo usar la tecnología para potenciar sus habilidades, como la costura y el tejido. “Ya he visto algunos videos donde enseñan técnicas de bordados. Me sorprendió mucho, porque conoceré más cada día, haciendo que mis trabajos mejoren y sean más bonitos”, dice entusiasmada.


“Agradezco esta nueva oportunidad de aprender. Por eso desde muy joven trabajé en chacras y vendiendo artesanía, un ejemplo de lo mucho que me gusta aprender. Me ayudo con mis productos en casa y en las sesiones que recibiré podré ver videos con detalles que puedo mejorar en mis collares, vestimentas y vinchas. Mi corazón no puede con tanta felicidad”, manifiesta.

Dora y su motivación


Doña Dora tiene otra motivación para continuar con las sesiones de alfabetización digital: sus nietos. Los más pequeños de su familia, que constantemente la visitan para escuchar sus historias, conocer los secretos de la comunidad Tsachopén y las leyendas urbanas que guarda esta cultura; están iniciando la primaria. 


“No me importa mi edad, yo quiero leer, sumar, restar, y más cosas que me permitan enseñar a mis niños. Yo estoy empezando, aunque ya estoy mayor, creo que nunca es tarde para alcanzar las metas y sueños que uno tiene cuando duerme. Voy a lograrlo”, reflexiona finalmente.


(FIN) NDP/LZD


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Publicado: 8/6/2024