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Pataz de fiesta: declaran Patrimonio Cultural de la Nación a la danza Los Waris de Chillia

El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la danza Los Waris de Chillia, que se escenifica en el distrito de Chillia, provincia de Pataz, en la sierra de La Libertad.

El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la danza Los Waris de Chillia, que se escenifica en el distrito de Chillia, provincia de Pataz, en la sierra de La Libertad.

12:15 | Lima, abr. 26.

El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la danza de Los Waris de Chillia, que se escenifica en el distrito de Chillia, ubicado en la provincia de Pataz, departamento de La Libertad.

Así lo establece la Resolución Viceministerial N° 000102-2024-VMPCIC/MC publicado hoy en el boletín de Normas Legales del Diario Oficial El Peruano.

La norma resalta que la citada danza es una de las expresiones culturales más practicadas, reconocidas y difundidas del distrito de Chillia, la cual forma parte de las festividades locales, como una expresión dancística y musical de gran riqueza simbólica que representa sucesos de la historia local y nacional como el sometimiento indígena y la gesta por su liberación; que, como manifestación de la diversidad creativa local, contribuye a la memoria histórica del ande liberteño y fortalece la identidad del distrito de Chillia.

Diversidad creativa


En los considerandos de la norma, el Ministerio de Cultura resalta que Chillia, como otros territorios del ande peruano, alberga manifestaciones artísticas tradicionales como expresiones de la diversidad creativa de los pueblos, entre ellas la danza conocida como Los Waris de Chillia cuyo nombre provendría del departamento de Áncash, debido a las migraciones tempranas que se asentaron en el pueblo de Rago en Chillia; entre las que se encontraba la población quechua hablante conocida como shihuancos.


Agrega que en la provincia de Pataz, se registran otras danzas denominadas Waris o Huaris en los distritos de Urpay, Tayabamba y Taurija las cuales comparten aspectos, como la distribución en pasacalle, la cadencia de la música y la representación de personajes coloniales o españoles. En ese sentido, la danza de Los Waris de Chillia, expresa la resistencia y reivindicación de la población originaria frente a la opresión a través de la representación escénica del enfrentamiento entre la tropa de guerreros indígenas y el Contrario que personifi ca al colonizador español, dueño de la hacienda y con autoridad política en el virreinato (encomendero o corregidor).

La tradición oral local considera que, ante la desventaja de la población originaria en épocas tempranas, surge esta expresión dancística dirigida a las divinidades locales para manifestar su sentimiento de rechazo. Posteriormente, a consecuencia de la evangelización española, se integra la danza a la festividad religiosa de San Juan Bautista celebrada el mes de junio y luego a la de la Virgen del Rosario que se celebra el mes de octubre.

La práctica más temprana de la danza se registraría en el poblado de Rago del Anexo Jucusbamba del distrito de Chillia. Desde allí, la comparsa se trasladaba a bailar por devoción y agradecimiento a las diversas festividades del distrito, siendo los danzantes principalmente adultos y teniendo como ensayadores a integrantes de la familia Aspiros, siendo ellos, debido al amplio conocimiento y práctica de la danza quienes convocan, organizan y preparan la comparsa de la danza.

En la década de 1980, debido a que la danza era practicada sólo por gente adulta, corría el riesgo de desaparecer, por lo que docentes y portadores inician un proceso de rehabilitación de la danza con alumnos del colegio “Juan Acevedo Arce”. Hasta la actualidad, son los docentes quienes cumplen un rol preponderante en la trasmisión de esta expresión cultural a través de las instituciones educativas del distrito, en el marco de las actividades curriculares anuales, generalizando su práctica. Del mismo modo, los ensayadores continúan cumpliendo con el importante rol de trasmitir y mantener vigente la danza de Los Waris de Chillia, teniendo como función revelar a los danzantes el significado de la danza, enseñar cómo se ejecutan los pasos y coreografías de la tropa y del Contrario y orientar sobre los detalles de la confección y uso de la vestimenta.

Los ensayadores, por lo general son adultos y adultos mayores en los anexos del distrito de Chillia. En algunos casos el cajero es también el ensayador, sobre todo cuando los integrantes de la comparsa ya tienen nociones de la danza; Que, actualmente, la danza de Los Waris de Chillia es parte de la festividad patronal del distrito en honor a la Virgen del Rosario y festividades de diversos anexos del distrito tales como la Festividad en honor a la Virgen del Carmen en Rago, la Festividad en honor a San Francisco de Asís en Ayara, la Festividad en honor al Apóstol Santiago en Allaca, la Festividad en honor al Apóstol San Pedro y San Pablo en Canta, entre otras.

Personajes de la danza


Con respecto a los personajes que se representan en la danza de Los Waris de Chillia y que ejecutan roles complementarios en cuanto al mensaje de esta expresión cultural son el Contrario y los integrantes de la tropa; respecto a la vestimenta y elementos que portan ambos, y que contribuyen a definir sus roles, tenemos que el Contrario lleva en la cabeza un chullo multicolor y sobre este una prenda de forma cónica alargada llamada turbante que mide 50 cm, cuyo armazón es elaborado del tallo de la Chagpa, llevando una pequeña curvatura hacia la punta, el armazón es cubierto de tela con adornos de cintas multicolores y espejos.


Lleva el rostro cubierto con una máscara, hecha de la raíz del árbol de aliso pintada de un color claro con facciones humanas; viste una camisa o cotón de manga larga, de color blanco o crema, sobre ella usa un chaleco multicolor confeccionado de tela con motivos andinos y bordados que simulan el oro y la plata; en la espalda lleva una manta multicolor con flecos y bordes; y sujeto a la cintura usa una faja de lana multicolor o una correa de cuero. En la parte inferior lleva un pantalón corto de bayetilla con los colores rojo indio, negro y crema, medias blancas largas y zapatos oscuros; debajo de las rodillas, usa las shacshas o cascabeles vegetales, extraídas del fruto del maichil; Que, como elementos “bélicos” el Contrario lleva en la mano izquierda el broquel o escudo, tallado a partir de una pieza de raíz del árbol de aliso, de forma rectangular con 25 cm de alto y 15 cm de ancho y en la mano derecha lleva el pillupillu o huatuchao que es una madera que tiene forma de un espiral vertical, esto debido a que la rama de donde proviene creció envuelta por una liana o vejuco, esta “arma” representa una porra, macana, hacha o mazo.

Resalta, asimismo, que en la danza de Los Waris de Chillia el uso de máscaras por parte de todos los integrantes de la comparsa propicia que los danzantes oculten su identidad individual en favor de una identidad colectiva, lo que fortalece el carácter complementario que trasmite el mensaje de la danza, reforzando el orden y la cohesión al interior del grupo.

Instrumentos musicales


La danza de Los Waris de Chillia utiliza melodías del chimayche expresión musical andina con variantes locales muy difundida en la sierra central y parte de la sierra norte y del pasacalle, de melodía sencilla y animada. Las melodías son interpretadas por un músico cajero especializado en el uso simultáneo de la flautilla como instrumento de viento y la caja como instrumento de percusión. La flautilla, emite sonidos agudos a comparación de otros instrumentos similares, es confeccionada del carricillo amarillo y tiene una longitud aproximada de 27 cm y un diámetro de 1.3 cm, cuenta con orificios en la parte inferior (dos delanteros y uno posterior) y una embocadura muy peculiar denominada por los propios cajeros como shullo.


La caja, como instrumento de percusión, cuenta con un aro confeccionado de la corteza seca del eucalipto, su membrana en ambas tapas es de cuero de caprino templado, encontrándose sobre la membrana que será percutida un cordel elaborado de pita de penca templado que le otorga el sonido peculiar de roncadora. Las dimensiones del instrumento son 60 cm de diámetro por 35 cm de fondo del aro. La caja es golpeada por la magana que se confecciona de una madera pulida de 45 cm en cuyo extremo se coloca una porción de lana que se cubre con una bolsita de cuero sujetada con una pita de penca.

Coreografía de la danza


La coreografía de la danza de Los Waris de Chillia es liderada por un danzante principal que representa al Contrario quien, al compás de la música, va orientando las diversas variedades de pasos y movimientos de la comparsa, este rol simbólico expresa su poder frente a la tropa. Si bien, el Contrario realiza pasos similares a los de la tropa, también realiza otros movimientos y desplazamientos más estilizados; por su parte, la tropa conformada por diez a doce personas, ejecutan la danza en dos columnas, realizando diversas mudanzas o movimientos de forma sucesiva que cambian de acuerdo a las melodías que ejecuta el cajero.

La secuencia coreográfica comienza con el cambio o colocación de la vestimenta, momento en el cual los integrantes de la tropa se colocan las vestimentas y bailan por momentos durante este proceso, mientras que el Contrario se alista en un lugar cercano y observa a la tropa amenazándola con gestos prepotentes los cuales son respondidos por la tropa con gestos y ademanes similares.

El segundo momento es la entrada o rompe calle, donde la tropa avanza con dirección al Contrario y en su encuentro realizan mutuamente gestos amenazantes con sus “armas”  para que en dos filas la comparsa encabezada por el Contrario se dirija al espacio elegido para la presentación, es ahí donde la tropa al compás de la música, flexiona los pies hacia atrás y al costado, llevando en la mano izquierda el broquel y en la mano derecha, con el brazo extendido el pillupillu, el Contrario / El Peruano ubicado delante de la tropa baila garboso dirigiéndose en actitud amenazadora a la tropa.

Por momentos el Contrario gira a la derecha e izquierda con el brazo extendido llevando el pillupillu mirando y rozando el piso, la tropa imita el movimiento y al término de la melodía los danzantes, lanzando gritos, realizan el “punto” que consiste en flexionar las piernas agachándose y asentando la punta del pillupillu en el suelo. El siguiente momento es el pasacalle, el cual representa la preparación para el enfrentamiento y donde la tropa, encabezada, por el Contrario, avanza gallarda y vigorosa, al iniciar la nueva melodía los danzantes hacen chocar sus armas en gesto de amenaza y se agachan golpeando el pillupillu en el suelo, por momentos dan vueltas apoyando su cuerpo en el pillupillu, sostenido en el suelo y con la otra mano levantan el broquel; al terminar la melodía los danzantes realizan el “punto”.

El siguiente momento es el jurapeo que representa la lucha entre el Contrario y la tropa; sus movimientos son tenaces, vigorosos y desafiantes; haciendo chocar sus “armas” a manera de ataque y moviendo las cabezas de forma amenazante, la posición del cuerpo es recostado en el suelo con una pierna flexionada y la otra estirada, lanzando gritos de guerra en cada choque de sus armas; finalmente dan medias vueltas y regresan a la posición inicial. El siguiente momento es la arriada, donde el Contrario hace retroceder a la tropa, para que luego la tropa avance haciendo retroceder al Contrario; esta coreografía se repite hasta que el Contrario logra vencer a la tropa, luego hay un cambio de melodía a pasacalle, en la cual, la comparsa simula un cierto descanso levantando el broquel y meciéndolo a ambos lados.

Finalmente, ya de pie, bailan cruzando por momentos ambas fi las o columnas asentando la punta del “pillupillu” en el suelo. El siguiente momento es el baile de conciliación que expresa regocijo y conciliación entre la tropa y el Contrario, quienes danzan emitiendo gritos de resignación con el broquel en la cintura y con el brazo extendido portando el pillupillu, los danzantes dan una vuelta raspando con la punta del pillupillu en el suelo formando un circulo, colocándolo luego en la cintura y sujetándolo con el brazo izquierdo, llevando en la mano el broquel formando un ángulo; es en este momento que danzan el Wari avanzando hacia adelante dando vueltas a la derecha y a la izquierda, avanzando hasta los diez metros donde plantan el pillupillu en el suelo y emiten el grito característico del Wari.

La coreografía culmina con la salida o despedida, la cual la realiza la comparsa con pasos ligeros emitiendo gritos, dando vueltas al compás de la música y movimiento de brazos; portando el broquel y el pillupillu; Que, la danza de Los Waris de Chillia es difundida en la actualidad en diversos festivales de danzas y certámenes en los departamentos de La Libertad y Huánuco donde participan principalmente las instituciones educativas del distrito de Chillia. A su vez, existen grupos de danzantes conformados en las ciudades de Trujillo y Lima quienes participan de la festividad en honor a la Virgen del Rosario organizada por grupos de residentes y migrantes chillianos.

La resolución encarga a la Dirección de Patrimonio Inmaterial, en coordinación con la Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad y la comunidad de portadores, la elaboración cada cinco años de un informe detallado sobre el estado de la expresión declarada, de modo que el registro institucional pueda ser actualizado en cuanto a los cambios producidos en la manifestación, los riesgos que pudiesen surgir en su vigencia, y otros aspectos relevantes, a efectos de realizar el seguimiento institucional de su desenvolvimiento y salvaguardia, de ser el caso.

La resolución lleva la firma de la viceministra de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales del Ministerio de Cultura, Haydee Victoria Rosas Chávez.

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(FIN) MAO

Publicado: 26/4/2024