En esa eucaristía participaron los representantes de las 46 jurisdicciones eclesiásticas del país, como signo de unidad y comunión con la Iglesia universal.
Durante la homilía, el presidente de la CEP, monseñor Carlos García Camader, obispo de Lurín, señaló que los obispos acudieron a Roma “en comunión con el Sucesor de Pedro y con todas las Iglesias extendidas por el mundo”, reafirmando la certeza que orienta su ministerio pastoral.
El prelado destacó que la Iglesia en el Perú ha vivido históricamente en comunión con la sede de Pedro y resaltó la figura de Santo Toribio de Mogrovejo como ejemplo de un obispo cercano, itinerante y comprometido con su pueblo.
“Su ejemplo sigue recordándonos que el obispo no puede encerrarse en sí mismo, sino que está llamado a caminar con su pueblo”, afirmó.
García Camader subrayó que la Visita Ad Limina constituye un tiempo de gracia para renovar la entrega al servicio del Señor y de los fieles.
“Desde la tumba de Pedro renovamos nuestra disponibilidad total al Señor, conscientes de que solo el amor sostiene la misión”, expresó.
Finalmente, indicó que los obispos regresarán al Perú fortalecidos en la comunión con el papa León XIV, confirmados en la fe apostólica y renovados en su ardor misionero, con el compromiso de servir con fidelidad, humildad y una opción preferencial por los más pobres.
Más en Andina: