"Tras enterarnos que monseñor Guillermo Cornejo visitaría al Papa, junto con mis compañeras preparamos con mucho amor un folder de material reciclado, en el cual introducimos un escrito con el sentir de cada una y donde le explicábamos también cómo hacíamos estos productos", relató emocionada la interna Cinthia Ramírez.
Monseñor Cornejo señaló que, cuando le hizo entrega de los presentes, el papa León XIV sintió una gran satisfacción.
“Le expliqué que las internas de máxima seguridad realizaban estos trabajos como parte de su proceso de resocialización", señaló el prelado.
Además del taller de reciclaje, otras internas enviaron prendas confeccionadas en los talleres textiles del establecimiento y pinturas al óleo sobre lienzo.
Según monseñor Cornejo, el papa León XIV destacó la calidad de los productos elaborados por las internas y consideró que reflejan una auténtica voluntad de cambio.
Asimismo, resaltó la preocupación del sumo pontífice por las personas privadas de libertad y por los procesos que favorecen su reinserción social.
La confirmación de que la carta había llegado al Vaticano fue recibida con entusiasmo por las internas.

"Cuando vimos la foto de la entrega de los presentes al Papa, fue una gran alegría y una esperanza de saber que estamos trabajando en el camino correcto de la reinserción social", expresó Cinthia Ramírez.
En el taller de reciclaje del penal se elaboran carteras, bolsas, portátiles para laptops, monederos, billeteras y neceseres utilizando plástico reciclado, con el objetivo de convertir residuos en productos útiles y comercializables.
El 70 % de la materia prima es proporcionada por empresas privadas mediante donaciones voluntarias, mientras que el 30 % restante proviene del plástico generado por el propio consumo de las internas. Los artículos son comercializados en ferias y mediante pedidos de empresas.
Esta iniciativa forma parte de la política de Cárceles Productivas impulsada por el INPE, que busca promover la reutilización de materiales, fortalecer las capacidades laborales de la población penitenciaria y generar ingresos para el sustento de las internas y sus familias.
El INPE señaló que también impulsa acciones para fortalecer la fe cristiana entre las personas privadas de libertad, como un soporte emocional y un espacio de reflexión que contribuya a su proceso de resocialización.
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