Antes de que los jóvenes crucen las puertas de la UNALM, el ambiente estuvo cargado de emociones. Muchas madres abrazaron tiernamente a sus hijos; otras los miraron fijamente a los ojos para recordarles: “tú puedes, confía en ti”. Algunas más, entre nervios y sonrisas, les repetían que tengan su DNI a la mano para que puedan ingresar sin contratiempos al examen.
Entre ellas estuvo la señora Verónica, una madre orgullosa que acompañó a su hijo Yaco, quien postula por segunda vez a la carrera de Estadística e Informática, una de las más demandadas en esta universidad. Con serenidad, pero visiblemente emocionada, siguió cada paso de su hijo hasta el momento de su ingreso al campus.

“En casa estamos emocionados y a la expectativa de su examen. Sé que mi hijo tiene la capacidad para ingresar porque lo he visto estudiar mucho. Pero pase lo que pase yo siempre lo voy a apoyar. Solo quiero decirle que lo amamos mucho”, dijo esta madre, mientras abrazaba a su hijo antes de que ingrese a rendir su examen.
La escena se repetía a lo largo de los alrededores de la universidad. Muchos postulantes aprovecharon los últimos minutos para tomar desayuno junto a sus padres, compartir una emoliente caliente o conversar en voz baja intentando disipar los nervios. Otros escuchaban atentamente los consejos finales, mientras sus madres y padres se quedaban observándolos hasta verlos pasar los controles de seguridad.
Una de ellas fue la señora Baudeni do Santos Miranda, quien acompañó a su hija que postula a Ingeniería Ambiental. “Mi hija está postulando a Ingeniería Ambiental y Biología Molecular. He visto el esfuerzo que ha puesto para estudiar, ha sacrificado amigos, fiestas y ha estado estudiando de amanecida resolviendo los exámenes”, contó.
La madre relató que su hija también llevó cursos en la Centro preuniversitario de la UNALM y que la familia llegó desde Villa Sol, en Los Olivos. “Venimos de Villa Sol, en Los Olivos. Salimos a las 4:30 de la mañana para poder venir temprano. Ella se ha preparado un año y es primera vez que postula”, señaló.
Aunque la joven llegó tranquila, la preocupación recayó en su madre. “Ella ha venido tranquila, yo soy la más nerviosa, y con la esperanza puesta en Dios de que todo saldrá bien y que va a ingresar. Ella ha tenido que dejar muchas cosas y estudiar fuerte. Estoy 100 % para apoyarla si es que no ingresa y voy a seguir allí junto a ella para que pueda realizarse profesionalmente”, afirmó.
Otra de las madres fue la señora Milagros, quien esperaba a su hijo postulante a la carrera de Economía. “Yo estoy esperando a mi hijo que está postulando para Economía y quiero resaltar que me siento muy orgullosa de él porque no solamente ha estudiado, sino que ha trabajado a la vez para ayudar en casa y eso es un gran esfuerzo”, expresó.
Con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos, añadió que “Él trabajaba después de su colegio y se quedaba a estudiar en la madrugada. Se ha preparado seis meses. Estoy más emocionada que él. Me siento muy orgullosa de él”.
De igual forma, la señora Basilia también aguardaba con nerviosismo la salida de su hijo. “Yo también estoy muy nerviosa esperando que salga del examen de admisión. Hoy nos levantamos a las 4 de la mañana, ojalá que le vaya bien. Y estoy acá para apoyar a mi hijo así no ingrese”, comentó.
Su hijo postula por primera vez a la carrera de Ingeniería Forestal y se preparó durante un año. “Nosotros venimos desde Puente Piedra y hemos madrugado y hemos llegado a la hora. Veía muchas noches que le daba duro al estudio. Espero que salga bien del examen. Me siento orgullosa de él y, en caso de que no la agarre, siempre me sentiré orgullosa de él”, concluyó.