El domingo 9 de abril del 2023, en la Catedral de Chiclayo, cientos de personas entre lágrimas, aplausos y muestras de cariño entonaban la canción del adiós. ¡¿Por qué perder las esperanzas de volverse a ver?, ¿Por qué perder las esperanzas si hay tanto querer? Cada frase motivaba la sonrisa nostálgica de monseñor Robert Francis Prevost que, en aquel momento, dejaba el Perú tras casi 40 años de labor misionera y pastoral.
¡No es más que un hasta luego! ¡no es más que un breve adiós! Entonaba el público al ritmo del coro Regina Chery, conformado por un grupo de músicos de la Diócesis de Chiclayo dirigidos por Rubén Medina y que esa tarde despedían al Cardenal y amigo que partía a Roma y que dos años después, fue elegido como el Papa León XIV.
Y en esa histórica Catedral donde dejó huella, es donde se inicia la Ruta del León en Chiclayo. Un circuito turístico y religioso que recorre los lugares donde vivió y trabajó el Papa León XIV. Ahí encontramos a los jóvenes integrantes del coro que despidió al Papa León XIV organizando ahora su bienvenida.
“Lloramos cuando lo vimos partir y ahora lloramos de alegría. Monseñor es un ser extraordinario, un ser humilde y bondadoso. Lo recordamos caminando por las calles de Chiclayo y los barrios mas pobres llevando una palabra de fe y aliento a los mas necesitados. Salvando vidas como lo hizo durante la pandemia, cuando impulsó el funcionamiento de una planta de oxígeno para personas con covid-19”, afirma emocionado Rubén Medina.
“Cada paso que el Papa dio en nuestras tierras a dejado una huella de amor y creo que todo peruano y también de otras naciones deben conocer”, menciona el músico mientras nos acompañaba al segundo punto de la Ruta del Papa, el Palacio Municipal de Chiclayo donde funciona el Museo Gráfico del Papa León XIV.
La alcaldesa provincial de Chiclayo, Janet Cubas Carranza fue nuestra guía de lujo para conocer este espacio enclavado en el corazón del centro histórico de la ciudad de la amistad. La muestra museográfica permanente incluye una "ruta gráfica" con fotografías de la labor misionera del Santo Padre, así como objetos personales y paneles que detallan su trayectoria desde Chicago a Chiclayo y de ahí al Vaticano.
Entre los atuendos originales que guarda en sus vitrinas, está el traje que el Papa León XIV empleó cuando fue obispo y rector de la Universidad Santo Toribio de Mogrovejo. “Nos han facilitado estas ropas que usó en su momento el Papa cuando estuvo en Perú. Son objetos de gran valor sentimental e histórico para el país y por ello, también estamos llevando esta muestra a diferentes ciudades como Lima, Arequipa, Cusco y dentro de poco también se llevará a Tarapoto”, recalcó la autoridad municipal.
En la misma ciudad de Chiclayo, la ruta turística continúa con la visita del Santuario Nuestra Señora de la Paz, donde el entonces monseñor Robert Prevost celebró más de 200 misas en ese templo. Ahí se guarda celosamente un escrito de puño y letra de su Santidad en el libro de oro de la iglesia. En el texto, el entonces obispo de Chiclayo (2015 al 2023), expresaba su profunda convicción de no cesar en la búsqueda de la paz.
“Él puso todo su ministerio episcopal en manos de la Virgen de la Paz. Amaba mucho a la Virgen de la Paz, una imagen que fue bendecida en 1985 por el papa Juan Pablo II cuando vino al Perú en un momento en que el país estaba sumido en atentados, miedo y terror. Monseñor Robert Prevost sentía un gran respeto por el legado que había sembrado el Papa Peregrino y el símbolo de esta imagen, no solo para buscar la paz en la sociedad sino en el hogar y en la vida de cada uno. Siempre decía que un hombre sin paz no es feliz”, nos narraba el padre José Antonio Jacinto Fiestas, rector del Santuario Nuestra Señora de la Paz de Chiclayo, quien, luego, emocionado, nos mostraba el púlpito original desde donde predicaba el ahora papa León XIV y el confesionario donde atendía a los fieles, que venían “enamorados por el alma del obispo amigo”.
El papa León y los milagros del Niño Jesús de Eten
Luego de visitar los lugares que transitó el papa León XIV en Chiclayo, el circuito turístico continúa a 16 kilómetros de esta ciudad en Eten. En su plaza esta la iglesia Santa María Magdalena, que tiene un gran significado para el papa peruano.
Fue ahí donde Robert Prevost, cuando fue obispo de Chiclayo, dedicó muchas horas y esfuerzo en interceder e iniciar el proceso ante el Vaticano para el reconocimiento de los milagros atribuidos al Niño Jesús de Eten.
En el 2019 viajó a Roma para entregar personalmente al papa Francisco más de 20 mil firmas de pobladores de Eten y testimonios de fieles que dan fe de su devoción y de los milagros atribuidos a dos apariciones del Niño Divino en 1649.
En los relatos, se cuenta que, un 2 de junio de 1649, durante la fiesta de Corpus Christi, los fieles y el párroco vieron incrédulos y emocionados el rostro de un niño con rizos castaños en la hostia consagrada. La gente se arrodillaba, lloraba y exclamaba ¡Milagro! ¡Milagro! Mientras que un bramido inusual del mar se hacía sentir en ese momento.
Veinte días después de esa aparición, la imagen milagrosa volvió a aparecer. Esta vez durante la fiesta de Santa María Magdalena y acompañado por tres corazones blancos unidos, que simbolizaban la Santísima Trinidad.
Robert Prevost no solo impulsó la causa del Divino Niño del Milagro de Eten, sino trabajó activamente para que la Iglesia reconozca oficialmente a Ciudad Eten como la "Ciudad Eucarística de las Naciones", destacando que es el único lugar en el Perú donde se ha registrado una aparición del Niño Jesús en la Hostia Consagrada.
Ese cariño que tenía a Eten y a la imagen del Divino Niño del Milagro, hizo que los pobladores de Eten y Monsefú acogieran al ahora papa León XIV como uno más de su comunidad. Y durante una de las celebraciones eucarísticas en Monsefú a la imagen de Jesús Nazareno Cautivo, ocurrida el 14 de setiembre del 2022, Robert Prevost recibió un gesto que lo conmovió.
Ese día, era su onomástico y los pobladores lo homenajearon y le obsequiaron una torta que tenía grabada su imagen y el diseño del futuro santuario a su santo patrón. El entonces obispo de Chiclayo sopló las velas y con una sonrisa agradeció a los fieles por su cariño.
“Bonitos recuerdos tenemos. Le regalamos un sombrero, le tocamos música con mariachis y un cuadro con la imagen del Señor Cautivo. Recuerdo que terminada la reunión nos aconsejó perseverar en la fe, seguir el camino con Jesús Nazareno Cautivo y no dejar esta festividad, que une a almas de bien”, recuerda Anderson Cachay, miembro de la hermandad de Jesús Nazareno Cautivo de Monsefú.
Zaña: Tierra Santa y la reconciliación afrodescendiente
A 48 kilómetros de Chiclayo, se encuentra Zaña, un distrito con una gran influencia afrodescendiente y considerada como Tierra Santa, porque ahí vivió y murió Santo Toribio de Mogrovejo, el gran evangelizador de América y patrono del episcopado latinoamericano. Zaña sería uno de los puntos centrales en la visita del papa León XIV al Perú a fines de este año al coincidir con el jubileo por los 300 años de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo un 10 de diciembre de 1726.
La figura de Santo Toribio de Mogrovejo ha tenido una influencia muy grande en la vida pastoral del Papa León XIV. Antes de partir a Roma, Robert Prevost realizó un peregrinaje a Zaña que culminó con un retiro de oración a las ruinas de la iglesia matriz que fue destruida por una inundación en 1720 por el Fenómeno El Niño. Ahí se encuentra una urna en donde fue enterrado inicialmente Santo Toribio de Mogrovejo.
“Para el Papa este viaje fue un acto de veneración a las raíces de la Iglesia en el Perú. Él está reencarnando el espíritu de Santo Toribio de Mogrovejo, un hombre, santo pero muy humano. Al que muchos consideran patrón de los derechos humanos. El Papa tenía una gran conexión con él y seguía su legado. Seguía sus huellas como una declaración de su modelo de Iglesia”, nos comentaba al pie de las ruinas de la iglesia de San Agustín, el sacerdote David Farfán Guerrero y amigo del papa León XIV.
El religioso resalta también la admiración que el papa León XIV sentía por la feroz defensa que Santo Toribio de Mogrovejo hizo de los indígenas y negros contra los abusos de los corregidores españoles en Zaña. “Aquí en Zaña, cuando Santo Toribio de Mogrovejo vio cómo se marcaba con hierro caliente a la gente esclava, de inmediato intercedió como abogado y eclesiástico para que ello se corrija, frente al que no era humano”, comentó.
Los hierros con los que se marcaba a los esclavos, son algunos de los objetos que aún se puede ver en el Museo Afroperuano de Zaña, un lugar que Robert Prevost durante su mandato como obispo de Chiclayo apoyó fervientemente su visibilidad y que el 2017 fue declarado por la Unesco como Sitio de la Memoria de la Esclavitud y de la Herencia Cultural Africana.
En ese espacio, se lucen muchas fotografías del papa León XIV con la comunidad afrodescendiente y que orgullosos le contaban cómo un milagro reportado por un mulato de nombre Francisco Curo, llevó a los altares a Santo Toribio de Mogrovejo. Un hombre que padecía una grave enfermedad y en su lecho de muerte, se encomendó y le oró, obteniendo una sanación completa y milagrosa.
Cuando escuchaba esos relatos, Robert Prevost solía conmoverse mucho y como recordó el sacerdote David Farfán Guerrero, solía decir en sus homilías que Santo Toribio era un pastor para todos los hombres y un ejemplo de amor al prójimo sin límites.
Aguadito con fe y mucho más
El religioso no pudo dejar de recordar con una sonrisa, las anécdotas con Robert Prevost y la comida peruana. “No es un secreto lo mucho que le gusta la comida peruana al papa, pero para él, era además una forma de conectar con la gente, era una muestra de amor a los demás. Y en una ocasión, fue el más entusiasta en apoyar, en época del covid, una jornada de ayuda alimentaria a muchas personas vulnerables al que denominamos “Aguadito con fe”.
“Sacrificábamos conejos que habíamos criado para preparar ese platillo y distribuirlo gratis a muchas familias que en esos momentos pasaban momentos difíciles. Y el Santo Padre era el mas alegre al ver la solidaridad de la gente. Creo que la ruta del Papa es una forma de recorrer el camino de fe, devoción y amor al prójimo que encarnó el Santo Padre y que contagió la solidaridad humana”, manifestó el padre David Farfán.
Hay muchas historias que se nos quedaron en el tintero y que de seguro el visitante que recorra la Ruta del Papa encontrará en su viaje a Chiclayo, la tierra que él tanto ama. Historias de éxito, de devoción, de patriotismo y de fe. Un viaje que sin duda enriquecerá su alma.