Mientras muchos niños dedican su tiempo libre a las pantallas, un grupo de 12 menores de entre 6 y 14 años decidió tomar aguja e hilo para convertirse en los nuevos guardianes de una de las expresiones artesanales más emblemáticas de la región Lambayeque: los bordados de Monsefú.
Guiados por reconocidas maestras bordadoras a mano del distrito chiclayano de Monsefú, región Lambayeque, los menores aprendieron a plasmar en tela los símbolos de la cultura Mochica y la identidad regional, y asegurar la continuidad del legado.
Tras culminar su proceso de formación, los pequeños artesanos presentaron sus primeras creaciones durante la Feria de Exposiciones Típico Culturales de Monsefú (Fexticum) 2026, como parte de las celebraciones por Fiestas Patrias.
La exposición, desarrollada en el parque principal del distrito, recibió el reconocimiento del público y de representantes del Centro de Innovación Tecnológica Turística-Artesanal de Lambayeque (CITE Sipán), quienes destacaron la calidad y el significado cultural de los trabajos elaborados.
Técnica artesanal
El taller gratuito "Bordando con identidad", que se dicta desde el año 2018, nació con el propósito de preservar el bordado tradicional de Monsefú ante la ausencia de escuelas e institutos especializados en esta técnica artesanal.
Durante cerca de dos meses, desde inicios de junio hasta la última semana de julio, los participantes aprendieron no solo a dar puntadas y acabados, sino también el valor histórico y cultural de cada diseño.
"Acaba de culminar un proceso de formación que busca algo más que enseñar una técnica artesanal: preservar la memoria cultural de Lambayeque", afirmó en diálogo con la agencia Andina la embajadora de la Marca Lambayeque, Manuela Ayasta Caicedo, quien junto a otras cinco maestras lidera esta iniciativa de transmisión de saberes ancestrales.
Raíces lambayecanas
Las piezas exhibidas reflejan el orgullo por las raíces lambayecanas. Los niños bordaron máscaras ceremoniales, ornamentos y figuras inspiradas en el legado de la dinastía Sipán y la cultura Mochica, además de flores características de Monsefú, girasoles y elementos representativos de la Marca Lambayeque.
"Lo primero que les enseñamos es la tradición y la cultura; los niños deben empezar por conocer y valorar lo nuestro", sostuvo Ayasta, convencida de que el aprendizaje artesanal también fortalece la identidad y el sentido de pertenencia.
El proyecto es impulsado de manera voluntaria por las maestras artesanas María Túllume Reluz, Clara Ramos Chero, Rudecinda Carrillo Castro, Edelmira Uceda Trujillo, Yolanda Delgado de Mimbela y Manuela Ayasta, quienes donan su tiempo, conocimientos y materiales para garantizar que ningún niño quede excluido por motivos económicos.
"Todo ha sido gratuito: los materiales y la enseñanza. Para nosotras es una bendición ver a los pequeños aprender y sentir que la tradición continuará", expresó Ayasta.
Uno de los aspectos que más sorprendió a las maestras fue el talento demostrado por varios alumnos, incluidos los niños, quienes lograron delicados acabados en sus primeras obras. Incluso, relataron el caso de un menor que llegó al taller por recomendación médica debido al estrés y encontró en el bordado un espacio de tranquilidad, creatividad y convivencia.
"Las maestras y los alumnos hemos formado una gran familia; aquí aprenden disfrutando", comentó la artesana.
Mantener viva una tradición
Las madres de familia coincidieron en destacar que estos talleres permiten que sus hijos continúen una tradición heredada de sus antepasados y se conviertan en los nuevos custodios del bordado monsefuano.
Melissa Montalván Labrín, madre de dos participantes de 7 y 12 años, contó que ambos aprendieron rápidamente la técnica y ya han elaborado varias piezas, entre ellas, la representación bordada del tradicional sombrero campesino.
"Estoy orgullosa porque desde muy pequeños están aprendiendo nuestra cultura", manifestó.
Explicó que la habilidad manual forma parte de la historia familiar, pues por el lado materno existe la tradición del tejido de sombreros y por el paterno la elaboración de chalinas, lo que facilitó el aprendizaje de sus hijos. "Les encanta bordar y esperan con entusiasmo los días de taller", añadió.
Otra madre de familia, Zuly Capuñay Gonzáles, resaltó la paciencia y la dedicación de las maestras artesanas, quienes han logrado despertar el interés en los niños por una actividad creativa y productiva que, además de alejarlos del uso excesivo de celulares y tabletas, puede convertirse en una futura fuente de ingresos gracias al reconocimiento nacional e internacional del bordado de Monsefú.
Las maestras anunciaron que el taller continuará funcionando todos los sábados y permanecerá abierto para que más niños y adolescentes puedan integrarse. Su objetivo es formar una nueva generación de artesanos capaces de representar a Monsefú y a Lambayeque en escenarios regionales, nacionales e internacionales, llevando consigo el legado ancestral de la cultura Mochica y la tradición de las bordadoras.
Publicado: 27/7/2026