La tripulación también completó una serie de pruebas para determinar cómo la NASA llevará a cabo futuras misiones a la Luna, incluyendo evaluaciones del funcionamiento de la nave espacial durante los ejercicios de la tripulación, el equipo y los procedimientos de emergencia, los trajes espaciales del sistema de supervivencia de la tripulación Orion y otros sistemas críticos de la nave espacial.
"Durante las misiones Apolo, el objetivo era ganar la carrera por llegar a la Luna. Hoy, el enfoque apunta a misiones sostenibles, seguras y orientadas a una presencia humana duradera. En ese sentido, no es que la tecnología de antes haya sido mejor que la actual, sino que hoy existen criterios mucho más exigentes, porque el objetivo ya no es solo llegar, sino sentar bases para una presencia fuera de la Tierra”, explica Chon.
Por su parte Rivaldo Duran Aquino, especialista en el sector aeroespacial e investigador en estudios de condiciones extremas, destacó que el satélite natural permite validar tecnología en condiciones de alta radiación y temperaturas extremas.
“La tecnología que funciona en la Luna puede adaptarse para Marte. Incluso, en el futuro, podríamos lanzar misiones desde la Luna hacia otros planetas”, precisó.
El especialista también subrayó que el programa Artemis marca un cambio histórico frente a las misiones Apolo. “Ya no se trata de llegar y volver, sino de llegar para quedarse. Hablamos de misiones que durarán semanas o meses”, explicó.
Próxima misión Artemis III
La siguiente misión es Artemis III, programada para 2027, la cual buscará reducir riesgos y validar procedimientos antes de un nuevo intento de descenso tripulado.
Según la NASA, se probará en órbita terrestre baja sistemas integrados y capacidades operativas, que incluyen maniobras de acoplamiento con sistemas desarrollados por SpaceX y Blue Origin.
El astrofísico Rafael Carlos Reyes destacó que para la tercera fase del proyecto, la misión Artemis III, dentro de sus objetivos científicos resaltan la posibilidad de probar nueva tecnología en la exploración espacial, estancias prolongadas en el espacio; así como poder estudiar más de cerca zonas antes no exploradas, como por ejemplo los polos lunares.
“Se cree que estos polos pueden ser depósitos de agua congelada, lo cual sería un recurso fundamental para futuras bases lunares, siendo útil para el consumo humano, como fuente de oxígeno y combustible para cohetes a misiones a Marte”, remarcó el astrofísico.
En cuanto a su impacto, a decir del experto, esta iniciativa impulsará diversos campos del conocimiento y de la actividad humana. “Un gran proyecto suele traer nuevas tecnologías, desarrollo de nuevos materiales, avances en medicina, comunicaciones y robótica con la consiguiente propiedad de patentes. Además, la sociedad dispondrá de un nuevo conocimiento general, y de la compra y uso de nuevos productos”, subrayó.
Artemis IV
Luego,
Artemis IV, prevista para 2028, apuntará a concretar el regreso de astronautas a la
superficie lunar. A partir de allí, las misiones buscarán sostener una presencia continua.
Sin embargo, Chon advierte que esto dependerá de la disponibilidad de los sistemas y de decisiones operativas de la NASA. En conjunto, no son misiones aisladas, sino pasos articulados para validar tecnologías, reducir riesgos y avanzar hacia objetivos más ambiciosos.
El objetivo: Marte
Para el científico peruano Rafael Carlos Reyes: "La Luna es el campo de entrenamiento perfecto para Marte”, entre otras razones porque se realizarán pruebas de tecnologías, al validar sistemas de soporte vital, protección contra radiación y operaciones en superficie extraterrestre.
“La Luna es una cápsula del tiempo de 4500 millones de años, que puede revelar los orígenes de nuestro planeta”, afirma el investigador sanmarquino Guevara Day.
El investigador también explicó que, a diferencia de la Tierra, la Luna no tiene clima ni erosión, por lo que conserva rocas desde la formación del sistema solar.
“Como la Tierra y la Luna están muy cercanas, lo que le ocurrió a la Luna probablemente también ocurrió en la Tierra, pero aquí la erosión borró esas evidencias”, argumentó.
Para Guevara Day el polo sur es especialmente valioso porque en las regiones permanentemente oscuras hay agua congelada, crucial para sustentar vida, abriéndose, incluso, la posibilidad de generar agua potable para astronautas y sistemas de soporte vital para la agricultura; así como producción de Oxígeno e Hidrógeno para cohetes.