15:30 | Lima, dic. 18 (ANDINA).
Sin ser amante de los clichés, y más bien defensora del término afroperuano, para definir a los peruanos descendientes del África, la comunicadora Rosa María Mosquera recuerda que "cajones y tambores son el alma de la música negra".
La alegría de Rosa María resume el orgullo de miles de peruanos enterados y visitantes de la exposición Herencia musical afroperuana, que se presenta por estos días en el Museo de la Nación.
No es para menos: estamos ante más de 200 años de historia musical reunidos en la sala Paracas. Es lo que representan los 14 instrumentos, muchos de los cuales los interesados (músicos, investigadores) solo conocían por referencias.
El músico e investigador Rafael Santa Cruz subraya que estamos ante una muestra única. "Es la primera vez que, a nivel de instrumentos musicales afroperuanos, se presenta una cosa así. Instrumentos que se exhiben por primera vez al público limeño".
Ahí están la angara, el tambor de botija o el güiro, que viene de tiempos de la Colonia, por ejemplo. Como dice Santa Cruz, algunos de los instrumentos en exhibición se están tocando tras dos siglos, "¡es un evento que no se debería de perder nadie!", dice el artista, quien se lamenta de que la exhibición arranque cuando los centros educativos están cerrando el año.
No es una simple muestra de instrumentos caducos, antiguos, sino que están vigentes. Se reutilizan gracias a especialistas como el maestro José Villalobos, quien reconstruyó el modelo del cajón que usaba el músico Víctor Arciniega, o el "recoveco", que el investigador hispano-uruguayo Carlos Blanco Fadol ha recreado.
"¡Es una muestra viva!", dice Santa Cruz. "Es una parte de la historia pero lo importante es su uso contemporáneo". Y el futuro se muestra abrazador con la tradición: el uso musical del checo, por ejemplo, tras su declaratoria (ver recuadro), se ha vuelto a sembrar.
"Solo falta darle promoción para que otros también se sumen al grupo de músicos que estamos investigando la cuestión técnica musical, porque no sabemos cómo eran los toques originales", dice Santa Cruz, para quien es importante que, siendo Lima el centro del país, los músicos limeños se apropien de este instrumento dándole una onda propia, técnica, gracia y salero.
Es el reto para percusionistas que Rafael y otros investigadores ponen.
Otro reto que ponen para todos los amantes de la música y el baile costeño es que se vuelva a usar el checo para acompañar el tondero, y que el trabajo que se hace en lugares como el distrito chiclayano de Zaña no sea aislado, sino el inicio de un nuevo descubrimiento de sonidos con sabor a afroperuano.
Herencia musical afroperuana se exhibe en la sala Paracas del Museo de la Nación (avenida Javier Prado Este 2465, San Borja). Se puede visitar en el horario de 09:00 a 17:00 horas hasta el 27 de febrero de 2012. Ingreso libre.
(FIN) DOP/RRR
Publicado: 18/12/2011