En el Perú, Lucifer, Spiderman, Porky, Chucky, Merlina o incluso Hitler han sido registrados como nombres de recién nacidos, según datos de Reniec. En edad adulta, cientos de personas buscan cambiarlos ante el Poder Judicial para evitar bullying y discriminación que afectan su dignidad humana.
"La semana pasada tuvimos el caso de Hitler; imaginamos el bullying sufrido desde pequeño", explicó a la Agencia Andina la jueza de la Tercera Sala Civil de la Corte de Lima, Rocío Romero Zumaeta, quien dijo que quienes piden el cambio argumentan que sus nombres generan mofa o los denigran como personas.
Los jueces evalúan cada expediente para garantizar que el motivo sea válido, rechazando solicitudes caprichosas como un joven que quería llamarse "Lluvia" sin justificación, en concordancia con lo que establece el artículo 29 del Código Civil.
El proceso inicia con un trámite en un juzgado de primera instancia ante el que deben presentar partida de nacimiento, DNI, antecedentes penales y pruebas del impacto del nombre, como exámenes psicológicos y declaraciones de testigos. El análisis de los documentos dura aproximadamente 3 ó 4 meses, explica Romero.
Una vez elevado a la sala superior, se señala la cuestión controvertida y, en 10 días, se realiza la vista de la causa con sentencia inmediata y notificación a las partes, destacó la jueza.
Este mecanismo también se aplica a cambios por identidad de género, protegida por la Corte Interamericana de Justicia. "Si naces con cuerpo de varón, pero te sientes mujer, afecta tu dignidad e identidad. Presentan certificados de disforia de género y cambios físicos", agregó.
Los jueces enfatizan que la dignidad debe ir por delante, desestimando casos sin fundamento para preservar la seriedad del proceso.
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(FIN) RAI/KGR
Publicado: 23/1/2026