La salud mental de niños, niñas y adolescentes requiere cada vez mayor atención. En lo que va del año, el Ministerio de Salud (Minsa) ha atendido a más de 1.2 millones de esta población por problemas de salud mental, entre ellos ansiedad, depresión, trastornos de conducta y situaciones de maltrato y abuso físico y psicológico, informó la psiquiatra Natalia Ascurra, de la Dirección de Salud Mental del Minsa.
En declaraciones a la Agencia Andina, la especialista precisó que el 26 % de los casos corresponde a niños y niñas menores de 11 años, mientras que el 16 % a adolescentes.
“De enero a setiembre, se han registrado más de 1.200.000 casos atendidos por problemas de salud mental en niños, niñas y adolescentes. En comparación con años anteriores, se han diagnosticado más casos. Sin embargo, esto es una oportunidad para ofrecer un tratamiento oportuno”, anotó.
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre, explicó que los problemas de salud mental tienen múltiples causas y pueden estar relacionados con factores ambientales, biológicos y genéticos.
Entre los factores ambientales mencionó la exposición a situaciones de violencia, como el bullying, así como determinados patrones de uso de las redes sociales e internet.
Sobre este último punto dijo que la sobreexposición puede influir en la autoestima de los menores, especialmente durante una etapa en la que esta se encuentra en desarrollo. Sin embargo, remarcó que el entorno familiar y la crianza también cumplen un papel fundamental.
Prevención empieza desde el embarazo
La especialista destacó que la prevención de los problemas de salud mental puede comenzar desde la gestación, mediante la identificación y atención oportuna de posibles problemas de salud mental en la madre.
“Desde que la madre está gestando al hijo, es importante el cuidado de la salud mental en la gestante. Por ejemplo, poder identificar a tiempo si la madre puede tener algún problema de salud mental”, explicó.
En ese sentido, indicó que detectar y tratar oportunamente problemas como la depresión durante el embarazo también puede contribuir al bienestar del niño o niña.
Durante la crianza, recomendó establecer estilos de crianza adecuados y generar ambientes familiares donde los menores se sientan queridos y protegidos. El Minsa, dijo, desarrolla actividades desde los establecimientos del primer nivel de atención para fortalecer la relación entre padres e hijos.
Asimismo, destacó la implementación de profesionales de psicología en las instituciones educativas mediante estrategias como “Salud Mental en tu Cole”, con el objetivo de identificar oportunamente situaciones que requieran atención inmediata o especializada.
Estas acciones también comprenden la promoción de estilos de vida saludables, buenas relaciones interpersonales y el desarrollo de habilidades sociales en niños, niñas y adolescentes.
Centros de Salud Mental Comunitaria
En otro momento, resaltó que la expansión de los Centros de Salud Mental Comunitaria (CSMC) ha permitido acercar los servicios especializados a la población y reducir la necesidad de que pacientes de otras regiones tengan que trasladarse hasta Lima.
No obstante, reconoció que todavía existen brechas en la cobertura. Explicó que el objetivo es contar con un CSMC por cada 50,000 habitantes.
Prejuicios
Otro de los desafíos es el estigma que todavía existe alrededor de la salud mental y que puede llevar a las personas a postergar la búsqueda de ayuda profesional.
“Existe el estigma en relación con la salud mental, no solo en nuestro país, sino a nivel mundial. Todavía hay mucho estigma en buscar ayuda, en poder identificar a tiempo un problema de salud mental”.
La especialista consideró que hablar de salud mental desde diferentes ámbitos, incluido el periodismo, contribuye a reducir las falsas creencias que existen sobre la atención psicológica y psiquiátrica.
Explicó que no es necesario esperar a desarrollar un trastorno mental para acudir a un especialista. Una persona también puede buscar apoyo para mejorar su bienestar, afrontar dificultades o fortalecer determinadas áreas de su vida.
Hábitos saludables
Para mantener una buena salud mental en las diferentes etapas de la vida, recomendó incorporar hábitos saludables que también benefician la salud física.
Entre ellos destacó la actividad física, una alimentación adecuada, la espiritualidad y el fortalecimiento de relaciones interpersonales satisfactorias.
“La espiritualidad también es importante. No necesita ser de alguna religión, pero sí practicar la espiritualidad. El tener una buena alimentación y también el tener relaciones con otras personas que sean satisfactorias, que sean placenteras para uno”, afirmó.
La especialista recordó que los seres humanos son sociales y necesitan establecer vínculos positivos. No se trata de tener una gran cantidad de amistades, sino de conservar relaciones significativas y satisfactorias.
“No es que tengamos que tener un millón de amigos, pero sí, de pronto, conservar relaciones con otras personas que nos importan. En este caso, no es tanto la cantidad, sino la calidad; que sean satisfactorias, que sean placenteras para nosotros”, enfatizó.
Salud mental también es bienestar
Finalmente, destacó que el Día Mundial de la Salud Mental constituye una oportunidad para combatir el estigma y recordar que la salud mental no se limita a la ausencia de una enfermedad.
La psiquiatra explicó que una persona puede no presentar un trastorno depresivo o de ansiedad y, aun así, experimentar dificultades relacionadas con sus relaciones interpersonales, el trabajo o los estudios que afecten su bienestar.
“La salud mental no es solamente la ausencia de una enfermedad mental, sino también es sentirnos bien, tener bienestar”, concluyó.
Publicado: 7/10/2026