Ministerio de Cultura declara Patrimonio de la Nación a la Semana Santa de Contumazá

Por su alto valor histórico, cultural y espiritual, así como por su vigencia y transmisión generacional

14:30 | Lima, ene. 10.

El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la Semana Santa de Contumazá, en reconocimiento a su valor histórico, cultural y espiritual, y por constituir una de las expresiones más representativas de la fe religiosa y la identidad cultural de la provincia de Contumazá, en la región Cajamarca.

Así lo establece la Resolución Viceministerial N° 000008-2026-VMPCIC/MC publicada hoy en el boletín de Normas Legales del diario oficial El Peruano.


La Semana Santa es un periodo sagrado en el que se conmemoran los últimos días de Jesucristo antes de su muerte y resurrección: su entrada triunfal a Jerusalén, la última cena, la crucifixión y la Pascua de resurrección. 

En Contumazá, cada uno de estos pasajes es recordado con especial solemnidad y una notable complejidad ritual, lo que convierte a esta celebración no solo en una manifestación de profunda devoción religiosa, sino también en una expresión viva de la diversidad cultural del país.

Esta festividad se distingue por su singularidad y prolongada duración, dado que las celebraciones se inician antes del Domingo de Ramos y se extienden hasta la semana posterior al Sábado de Gloria. Durante este periodo se desarrollan actividades litúrgicas diarias, cada una dedicada a una imagen religiosa específica, con la activa y comprometida participación de la población.


Uno de los rasgos más significativos de la Semana Santa de Contumazá es su organización comunitaria. Si bien las celebraciones litúrgicas corresponden a la Iglesia, la planificación y ejecución de las actividades devocionales y procesionales recaen principalmente en las hermandades, que cumplen un rol central en la continuidad y transmisión de esta tradición.

Estas agrupaciones, conformadas por miembros de la comunidad, asumen de manera voluntaria diversas responsabilidades, entre ellas la organización de los actos rituales, la coordinación de actividades de confraternidad y la gestión de la participación de esclavos y penitentes, quienes desempeñan funciones fundamentales en las procesiones y actos ceremoniales.

Las celebraciones se inician el Viernes de Dolores, cuando la imagen de la Virgen María recorre las calles con el corazón atravesado por siete puñales. El Domingo de Ramos, la festividad comienza en la gruta de la Virgen de Fátima, desde donde parte la procesión que rememora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.


Las actividades continúan el lunes, martes y miércoles santos, dedicadas al Señor del Huerto, al Señor de la Humildad y Paciencia y a Jesús Nazareno, respectivamente. Cabe destacar que esta última imagen ha sido previamente declarada Patrimonio Cultural de la Nación.

El Jueves Santo se conmemora la Institución de la Eucaristía, seguida de la adoración al Santísimo Sacramento y la procesión del Señor de la Expiración. El Viernes Santo se inicia con la oración de la Hermandad del Santo Sepulcro y la escenificación del Vía Crucis, que culmina en el cerro El Calvario. Por la tarde se realiza el desclavamiento y la solemne procesión del Señor del Santo Sepulcro.

Uno de los actos más singulares tiene lugar en la medianoche del Jueves y Viernes Santo, cuando los penitentes de tabla recorren en silencio las calles hasta el cementerio, cargando pesadas tablas y arrastrando barretas atadas a los pies. Este acto penitencial, de carácter íntimo y profundamente solemne, constituye uno de los sellos distintivos de la Semana Santa de Contumazá.


El Sábado de Gloria marca el tránsito hacia la alegría pascual con la bajada y procesión de la imagen de Cristo Resucitado, acompañada de cantos, aleluyas y fuegos artificiales. Posteriormente, la celebración continúa con la denominada Semana Santa Chica, dedicada a la participación de niñas y niños.

La música sacra cumple un rol protagónico al acompañar las procesiones con ritmos lentos y solemnes que refuerzan el recogimiento espiritual. 


Asimismo, la gastronomía tradicional mantiene plena vigencia, destacando preparaciones emblemáticas como la sopa teóloga, los doce potajes y el tradicional postre de miel con quesillo.


(FIN) NDP/LZD


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Publicado: 10/1/2026