Ante el riesgo que enfrenta el país por el fenómeno El Niño, el Ministerio de Educación (Minedu) inició una intervención nacional para mejorar las capacidades de las direcciones y gerencias regionales de Educación (DRE/GRE) y las unidades de gestión educativa local (UGEL) para anticipar riesgos, tomar decisiones oportunas y asegurar la continuidad del servicio educativo frente a emergencias y desastres.
La iniciativa alcanza a 262 servidores de los 24 departamentos del país y busca cerrar brechas en seguimiento, monitoreo, articulación entre actores y uso de información para la toma de decisiones.
El programa fue inaugurado por el viceministro de Gestión Institucional del Minedu, Luis Antonio Aleman Nakamine, y es desarrollado en conjunto por la Dirección de Fortalecimiento de Capacidades (Difoca) y la Oficina de Defensa Nacional y de Gestión del Riesgo de Desastres.

“Prepararnos frente a los riesgos significa fortalecer las capacidades de quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones en el territorio. Una adecuada gestión del riesgo nos permite anticiparnos a las emergencias, proteger a la comunidad educativa y asegurar la continuidad del servicio educativo aun en situaciones adversas”, señaló.
Papel clave
La capacitación busca ir más allá de la transmisión de conocimientos y que los equipos territoriales puedan aplicar lo aprendido a situaciones concretas, organizar mejor sus procesos y responder con mayor oportunidad ante una emergencia, agregó.
Esta preparación cobra especial importancia frente a eventos climáticos extremos que pueden afectar la infraestructura educativa y alterar la prestación del servicio.
En este escenario, las DRE, GRE y UGEL cumplen un papel clave para anticipar riesgos y organizar respuestas que permitan proteger a estudiantes, docentes y demás integrantes de la comunidad educativa.
Ruta formativa
La ruta formativa comprende 60 horas e incluye una evaluación diagnóstica, cuatro sesiones formativas, actividades prácticas, retroalimentación, una actividad final integradora aplicada a una situación real del territorio, evaluación final y certificación.
Uno de los componentes centrales será medir si la capacitación produce mejoras concretas en el desempeño. Cada participante partirá de una línea base obtenida mediante una evaluación diagnóstica y deberá generar evidencias de aplicación durante el proceso.
Al finalizar, se podrá comparar el desempeño alcanzado y verificar en qué medida los aprendizajes se traducen en mejores prácticas de gestión, decisiones más oportunas, procesos organizados y respuestas territoriales más efectivas.
El primer módulo se desarrollará hasta fines de noviembre de 2026. Para inicios de 2027 se ha proyectado un segundo módulo enfocado en información, monitoreo y toma de decisiones para mejorar la implementación de la política.
El objetivo es que estas capacidades se traduzcan en decisiones oportunas y respuestas efectivas ante cualquier emergencia que pueda afectar el normal funcionamiento de las escuelas, priorizando la protección de la comunidad educativa y la continuidad del servicio educativo.
Publicado: 9/9/2026