Escribe: José Vadillo Vila“Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión”, dijo Mario Vargas Llosa en su discurso intitulado “Elogio de la lectura y la ficción”, al recibir en Estocolmo, Suecia, el Premio Nobel de Literatura 2010.
El escritor nació en la madrugada de un día como hoy, el 28 de marzo de 1936, en el segundo piso de la casa de sus abuelos maternos, ubicada en la cuadra uno del bulevar Parra (actual avenida Parra), en la ciudad de Arequipa. Actualmente, ahí se ubica la Casa Museo Mario Vargas Llosa.

La lectura: descubrimiento de un mundo
Al año de nacido, junto con sus abuelos, sus tíos y su madre se trasladó a la ciudad de Cochabamba (Bolivia), donde transcurriría su infancia. Frente al auditorio en Estocolmo, recordaría “la cosa más importante que me ha pasado en la vida”: aprendió a leer a los cinco años en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle.
“Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas”, contaría un emocionado nobel.
Lima y Piura: de la memoria a la ficción
De regreso al Perú con su familia materna, viviría en Piura, donde su abuelo Pedro Llosa se desempeñó como prefecto del departamento norteño. Vargas Llosa estudió en el Colegio Salesiano Don Bosco; y luego en Lima, a donde llegó alrededor de los diez años de edad, cuando sus padres, Ernesto Vargas y Dora Llosa, restablecen su relación: fue entre 1946 y 1947 que conoció a su padre, a quien siempre creyó muerto.
En Lima, aunque también vivió en Magdalena y La Perla, estaría sobre todo relacionado con el barrio de Diego Ferré, en Miraflores, donde vivían sus tíos y primas; estudió su secundaria en el Colegio La Salle y el Colegio Militar Leoncio Prado. Terminó el colegio en Piura, donde ese 1952 estrenó en el teatro Variedades su primera obra teatral: La huida del inca, la cual permanece inédita. Ese año es importante, porque se inició en el periodismo, en La Crónica (Lima) y La Industria (Piura). El periodismo fue otra las actividades a las que se dedicó a lo largo de su vida profesional.
Al año siguiente, 1953, ingresó a estudiar Derecho y Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En 1955 se casó con Julia Urquidi, su primera esposa. En enero de 1958, gracias a un premio literario que ganó, viaja por vez primera a Europa. Vuelve al Perú, termina sus estudios sanmarquinos y parte a estudiar el posgrado en la Universidad Complutense de Madrid, España, gracias a la beca Javier Prado, iniciando su etapa en Europa.
Los olores, la arquitectura, las formas de hablar, de vestirse y de relacionarse, que encontró de adolescente y joven en Lima y Piura, impregnarían su imaginación: Vargas Llosa los elegiría como escenarios donde habitarían sus personajes y se desarrollaría gran parte de su notable ficción.
Producción literaria y el Boom Latinoamericano
Su vigorosa y premiada carrera literaria se inició con la publicación, en 1959, del cuento “Los jefes” -obra por la cual ese año recibió el que sería su primer premio internacional: el Premio Leopoldo Alas (España)- hasta Le dedico mi silencio (2023), la última novela que publicó. Dos años después, fallecía en Lima el 13 de abril de 2025.
Entre las décadas de 1960 y 1970, Vargas Llosa, el colombiano Gabriel García Márquez, el argentino Julio Cortázar y el mexicano Carlos Fuentes, fueron las principales figuras de lo que se denominó el Boom Latinoamericano, un fenómeno que puso a la literatura hispanoamericana en el radar mundial.

Aclamadas por la crítica
Vargas Llosa ha dejado colosales novelas en su amplísima producción literaria. Existe consenso en la crítica internacional para señalar a La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1966), Conversación en La Catedral (1969) y La guerra del fin del mundo (1981) como sus grandes obras maestras, donde el autor hace un gran despliegue de técnicas narrativas.
También destacan el policial ¿Quién mató a Palomino Molero? (1986), la novela erótica Elogio de la madrastra (1988) y Lituma en los Andes (1993), donde aborda el tema del terrorismo.
El Perú, Arequipa y el X CILE
En todas ellas (a excepción de La guerra del fin del mundo) el Perú es el escenario. “Al Perú yo lo llevo en las entrañas porque en él nací, crecí, me formé, y viví aquellas experiencias de niñez y juventud que modelaron mi personalidad, fraguaron mi vocación, y porque allí amé, odié, gocé, sufrí y soñé. Lo que en él ocurre me afecta más, me conmueve y exaspera más que lo que sucede en otras partes. No lo he buscado ni me lo he impuesto, simplemente es así”, dijo en su discurso en Estocolmo, ya galardonado como nobel de literatura, en diciembre de 2010.
Vargas Llosa fue un promotor del Perú. Se preocupó en poner a su ciudad natal, Arequipa, en el radar internacional promoviéndola como sede de la cultura. De esta manera, propulsó la llegada del Hay Festival Internacional. El Hay Festival Arequipa suma once ediciones, la más reciente, celebrada en noviembre del año pasado, justamente rindió especial homenaje a nuestro novelista mayor.
También donó más de nueve mil títulos de su biblioteca, además de premios y objetos personales, que conforman la Biblioteca Mario Vargas Llosa, espacio vital para el turismo literario que se ha conformado en esta ciudad.
Finalmente, fue el artífice para la realización del X Congreso Internacional de la Lengua Española que se desarrolló en Arequipa (X CILE de Arequipa), en octubre del año pasado y que reunió a más de 300 especialistas en el idioma de cervantes a los pies del Misti. Vargas Llosa había hecho el anuncio en el VIII CILE de Córdoba, Argentina, en 2019. Por la coyuntura nacional, el IX CILE se desarrolló en Cádiz, España, y en 2025 pudo realizarse el X CILE. En la ceremonia de inauguración, en el Teatro Municipal de Arequipa, el rey de España Felipe VI, y los oradores rindieron homenaje al nobel hispano-peruano.

Otros escenarios
Mario Vargas Llosa exploró otros escenarios en su novelística: La fiesta del Chivo (2000) se situó en la República Dominicana del dictador Rafael Trujillo -en 2023, Vargas Llosa obtuvo la nacionalidad dominicana, que se suma a sus nacionalidades peruanas y española-; en El paraíso en la otra esquina (2003) sigue a la escritora y activista francesa Flora Tristán y a su nieto, el pintor Paul Gauguin, por diversos tiempos y escenarios de Francia, el Perú y las Islas Marquesas. El sueño del celta (2010) transcurre entre el Congo y la Amazonía. Y Tiempos recios (2019), en la Guatemala del golpe de 1954.
Vargas Llosa incursionó en todos los géneros literarios. Publicó sus memorias (El pez en el agua, 1993), el cuento infantil (publicó dos entre 2010 y 2014), poemas y también guiones: en 1975 dirigió y escribió el guion de la adaptación cinematográfica de su novela Pantaleón y las visitadoras. Además, dirigió en 1981 el programa televisivo La torre de Babel, que tuvo 26 ediciones.
Escribir y vivir las tablas
El primer amor del escriba, así lo confesaría, fue el teatro. La dramaturgia vargasllosiana obtuvo reconocimientos desde la década de 1980, con puestas en diversos escenarios de toda América y España.
Publicó un total de nueve piezas de teatro, siendo la primera La señorita de Tacna (1981). En la década del 2000, el escritor ofrecería otra faceta y se subiría a las tablas. Para esta aventura en escena, sus aliados principales serían los españoles la actriz Aitana Sánchez-Gijón y el director Joan Ollé. De la mano con ellos, el nobel se subió a los escenarios para los montajes de las obras que escribió inspirado, sobre todo en los clásicos de la literatura universal Las mil y una noche y el Decamerón: La verdad de las mentiras (2005), Odiseo y Penélope (2006) y Las mil noches y una noche (2008), y Los cuentos de la peste (2015).
El territorio de las ideas
Desde su tesis universitaria sobre el poeta nicaragüense Rubén Darío (1958), Vargas Llosa reflexionó constantemente sobre la Literatura y dejó una obra ensayística importante al respecto.
“Escribir novelas es un acto de rebelión contra la realidad, contra Dios, contra la creación de Dios que es la realidad. Es una tentativa de corrección, cambio o abolición de la realidad real, de su sustitución por la realidad ficticia que el novelista crea”, escribió en García Márquez: historia de un deicidio (1971), uno de sus trabajos más celebrados del género.
A través de su amplia obra ensayística reflexionó sobre sus grandes influencias como Flaubert, José María Arguedas, Víctor Hugo, Juan Carlos Onetti y Jorge Luis Borges, entre otros. Para los aspirantes a escritores, escribió un libro indispensable, Cartas a un joven novelista (1997).

A diferencia de otros narradores, no se limitó al campo literario. Vargas Llosa, quien en 1971 había roto con la izquierda y la Revolución Cubana por el caso Padilla, se convirtió luego en un defensor del pensamiento liberal y en 1990 fue candidato a la presidencia del Perú por el Frente Democrático (Fredemo), fue a lo largo de su carrera un gran polemista de las ideas y recibió puyazos por sus posiciones.
En La civilización del espectáculo (2012) reflexionó sobre la banalización del arte y la cultura en nuestro tiempo: “En nuestros días, en lo que se espera de los artistas no es el talento, ni la destreza, sino la pose y el escándalo, sus atrevimientos no son más que las máscaras de un nuevo conformismo.” (Pág. 49).
Su defensa al liberalismo la sintetizó en La llamada de la tribu (2018). “Optar por el liberalismo fue un proceso sobre todo intelectual de varios años al que me ayudó mucho el haber residido entonces en Inglaterra, desde fines de los años setenta, enseñando en la Universidad de Londres y haber vivido de cerca los once años de gobierno de Margaret Thatcher.” (Pág. 18).
Mario Vargas Llosa quiso conocer de primera fuente lo que sucedía en escenarios claves del mundo, producto de sus viajes, escribió los reportajes Diario de Irak (2003) e Israel-Palestina. Paz o guerra santa (2006). Su voluminosa obra periodística se resumió en diversos volúmenes. Su columna quincenal Piedra de Toque, la escribió durante 33 años en El País de España y se reprodujo en diversos países. La última de ellas apareció el 16 de diciembre de 2023, donde señalaba “El único consejo que transmito a los jóvenes que se inician como escritores en la prensa diaria: decir y defender su verdad, coincida o discrepe con lo que el diario defiende editorialmente.”
El académico
El nobel de literatura fue incorporado en 1977 como académico a la Academia Peruana de la Lengua. Dos décadas más tardes, en enero de 1996, tomaba posición como miembro de la Real Academia Española. En 2021 sería elegido miembro de la Academia Francesa, un hecho cultural histórico, ya que se convertiría en el primer escritor en lengua no francesa en ingresa a la institución gala, fundada en 1635. En 2023, cuando ingreso a la Academia Francesa, se publicó su libro Un bárbaro en París. Textos sobre la cultura francesa.
Mario Vargas Llosa físicamente partió el 13 abril de 2025. En los últimos meses de su vida había recorrido, en visitas privadas, algunos de los escenarios limeños que inspiraron su obra. “La buena literatura tiende puentes entre gentes distintas y, haciéndonos gozar, sufrir o sorprendernos, nos une por debajo de las lenguas, creencias, usos, costumbres y prejuicios que nos separan”, dijo el inmortal.
(FIN) JVV
Publicado: 28/3/2026