En las últimas semanas de julio y los primeros días de agosto el Senamhi advirtió que ciudades de la costa peruana soportan temperaturas extremas con valores de hasta 36 °C. ¿Cuánto influye en esta ola de calor el calentamiento del mar y cuánto durará este fenómeno? La Agencia Andina conversó con el vocero del Enfen, Luis Vásquez, quien nos explicó que anomalías se presentan en el mar peruano.
El ingeniero Luis Vásquez afirmó que las temperaturas superficiales del mar frente al litoral peruano registran anomalías de hasta 5.4 grados Celsius por encima de sus valores históricos, en medio de un régimen térmico que en algunas zonas de la costa ha llegado a superar entre 7 y 8 grados los valores habituales del aire.

En diálogo con la Agencia Andina, el vocero del Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen), explicó que el mar peruano no se calienta de manera uniforme. “La composición de la masa de agua, que es diferente en unas zonas; los perfiles de la costa, que condicionan la circulación; y la activación del viento hacen que la temperatura sea variable de un lugar a otro”, aseveró.
A ello se suma un gradiente térmico que se cumple de manera constante: las temperaturas son siempre mayores en el norte que en el sur, y menores en alta mar que en la franja costera. “Encima de ese patrón, asociado al Niño, las temperaturas se ven incrementadas también en forma diferencial según el lugar”, añadió.
Anomalías diferenciadas a lo largo del litoral
Según el reporte del día previo a la entrevista, la mayor anomalía térmica del litoral se registra en la estación San José (Lambayeque), con 5.4 grados por encima de lo normal, seguida por Chicama (La Libertad), con 5 grados. Tumbes, Paita, Chimbote y Huacho presentan anomalías cercanas a los 4 grados, mientras que en el Callao la anomalía llega a 4.6 grados.

Vásquez precisó que la tendencia de los últimos días ha sido dispar: en San José la anomalía ha seguido en aumento, en Paita ha registrado un descenso, en Chicama un ligero incremento, y en el Callao se ha mantenido relativamente estable, entre 4 y 5 grados.
El calor se transmite del océano a la atmósfera
El vocero del Enfen atribuyó la elevada sensación térmica registrada en la costa a un intercambio de calor entre el mar y el aire. “Hay un contacto directo con la parte atmosférica: el calor se transmite del océano a la atmósfera y de la atmósfera al océano. Como el océano está caliente, le está dando energía a la atmósfera, que es mucho más dinámica y donde los cambios son mucho más rápidos”, explicó.
"Todo está caliente, y por eso la sensación térmica que se viene registrando es alta. Tenemos valores en promedio de 5 grados por encima de lo normal a lo largo de toda la costa", subrayó.

El especialista indicó que el paso de una onda Kelvin cálida prevista para julio contribuyó a un nuevo incremento de la anomalía térmica, que había descendido levemente antes de su llegada. “El primer impacto es en la zona norte y luego se va distribuyendo hacia el sur, perdiendo energía en el camino”, detalló. Según dijo, una activación reciente de vientos redujo ligeramente la anomalía, aunque sin un efecto significativo sobre la cantidad de calor acumulada en el océano.
Sostuvo que el calentamiento del mar no se limita a la superficie: en la zona norte se han registrado anomalías térmicas de hasta 6 grados en los primeros 50 metros de profundidad, y superiores a 1 grado entre los 150 y 200 metros.
“Por eso el océano demora en enfriarse. Todavía estamos en plena evolución de El Niño”, afirmó Vásquez quien recordó que el pronóstico del Enfen indica que el fenómeno se prolongará hasta abril de 2027, con predominancia de magnitud fuerte.
Diferencia entre magnitud fuerte y extraordinaria
Consultado sobre los umbrales que distinguen a un evento fuerte de uno extraordinario, Vásquez explicó que ambos organismos de referencia manejan escalas distintas. Para la región Niño 3.4, en el Pacífico Central —el índice que usa la NOAA—, una anomalía fuerte se ubica entre 1.5 y 1.9 grados, mientras que valores superiores a 2 grados en promedio se consideran muy fuertes; el registro actual en esa región está por encima de los 2 grados.
Para la región Niño 1+2, frente a la costa peruana —el índice que usa el ICEN—, el umbral de magnitud fuerte va de 2.1 a 3.5 grados, y las anomalías promedio superiores a 3.5 grados se clasifican como extraordinarias.
Lluvias, pesca y nuevas ondas Kelvin
El vocero indicó que, al no ser todavía temporada de lluvias, el impacto asociado a precipitaciones es por ahora limitado, aunque en los últimos días se registraron lloviznas vinculadas a la humedad atmosférica que ocasionaron problemas en algunas zonas, como Villa Salvador.
“Es cierto que la llovizna contribuye, pero también sale a la luz que no hay una planificación adecuada cuando se construye; una llovizna pequeña no debería causar un daño como el de esta vez”, comentó, y llamó a los gobiernos locales a reforzar la planificación frente a este tipo de eventos.
Para agosto y setiembre, proyectó que el calentamiento continuará en magnitud fuerte, con impacto todavía limitado de lluvias en la mayor parte del litoral, salvo episodios esporádicos o intensos concentrados en la zona norte. La pesquería de anchoveta seguirá afectada, ya que el recurso se mantiene en aguas profundas o se ha desplazado hacia el sur, fuera del alcance de los aparejos de pesca, al no encontrar un hábitat adecuado en superficie.
Sobre la actividad de ondas Kelvin, Vásquez adelantó la llegada de una onda cálida entre agosto y, con mayor probabilidad, setiembre; una onda fría en agosto; y una nueva onda cálida en setiembre. “Lo más probable es que las cálidas sean más intensas que las frías, aunque eso va a depender del comportamiento del viento en el Pacífico ecuatorial”, apuntó.
El último aviso del Senamhi proyecta que Tumbes y Piura podrían alcanzar los 37 grados, un registro que —explicó— responde tanto al mar como a la atmósfera: “El mar no deja que se enfríe la atmósfera porque le va alimentando calor, y a eso se suma el calor que llega por radiación solar; el sistema recibe energía por dos lados”, acotó.
“El océano caliente transfiere energía de manera permanente hacia la atmósfera, proceso que, sumado a la radiación solar, favorece el desarrollo de temperaturas extremadamente altas”, remarcó.
Publicado: 4/8/2026