Manuel Acosta Ojeda, la última entrevista realizada al compositor

Foto: ANDINA/Norman Córdova.

Foto: ANDINA/Norman Córdova.

10:47 | Lima, may. 20.

Compartimos la última entrevista realizada al recientemente fallecido Manuel Acosta Ojeda en el Diario Oficial El Peruano por el periodista José Vadillo y publicada el pasado 8 de abril.

Ya tiene la voz cansada, los pasos débiles, pero su mirada del mundo es más lozana que la de un mocoso que manipula videojuegos en línea. 

Es momento de hablar de "Aportes para un mapa cultural de la música popular del Perú", los ensayos de este gran maestro que acaba de publicar la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Martín de Porres, para más señas.

Criollismo, cambio y Pinglo

Si hablamos de cambio, la música urbana costeña o criolla ha sabido de transformaciones en estos poco más de cien años que tiene de vida, desde que nació a fines del sigño XIX en los callejones de doble “p”, por pobres y populares, que engendraron el “vals criollo”. 

Manuel Acosta Ojeda (MAO) da unos brochazos de esta historia: pone al dúo Montes y Manrique –los primeros en registrar en un disco música peruana en 1911– como los que iniciaron el cambio en la música criolla, con “otro cantar, otro estilo y melodía”. Llegan compositores como Manuel Covarrubias y Alberto Condemarín. 

Para los treinta, el asunto se radicaliza con la aparición del tocadiscos y el tango de gauchos obnubila las costas peruanas. "Y, heme aquí, se fusiona con el vals. Pero con tanto cariño, que no deforma”, aclara.

Sin embargo, no se puede hablar de cambios sin Felipe Pinglo Alva, “el Felipe de los pobres”. “Para 1928 o 1929 es el único con condiciones para realizar los cambios armónicos, pero no apareció genial”. 

MAO ha estudiado al maestro Pinglo. “Él tuvo tres etapas: aparece en 1917 sin innovación; para la segunda etapa hace varias modas como el foxtrot, pero todavía sin armonía. En un reportaje que le realiza ‘el negro Castillo’, le hace notar la influencia argentina en sus valses, Pinglo se molesta y, no obstante, ya entra al aporte que ninguno de su época pudo lograr”.

Cuando en 1932 Luis Sánchez Cerro manda bombardear Trujillo para aplacar la rebelión encabezada por los apristas, los asesinatos extrajudiciales causan gran conmoción; Pinglo se indigna, pero como no puede mandarse contra el gobierno sanchezcerrista, la arremete contra Dios.

–"Y la pregunta final de 'El plebeyo' que nunca ha sido contestada, más que pregunta es una imprecación: ‘Señor, ¿por qué los hombres no son de igual valor?’. Es fuerte”, dice MAO.

–Es otra de las preguntas fuertes que nos marcan, como la de Zavalita en "Conversación en La Catedral": “¿Y cuándo se jodió el Perú?”.

–Ja, ja. Sí, claro, son de diferente tono, pero con el mismo fondo. En “La oración del labriego”, Pinglo pide respeto al campesino que nos da de comer y trabaja tierra ajena. Es una bofetada a los ricos.

–Por eso las canciones de Pinglo fueron prohibidas en su tiempo…

–Sí, en el 36. "La oración del labriego", "El plebeyo", "Mendicidad", "La obrerita" y "Jacobo, el leñador", además de un tango que se cantaba mucho, “Dios te salve, mi hijo”, sobre un joven provinciano que va a la capital para votar y los caudillos le prometen... Es una hermosura.

Avanzamos con la historia de la música criolla. MAO señala que 1950 es importante con la aparición de Los Embajadores Criollos; al año siguiente se crea la primera fábrica de discos en el Perú, que se dedicó cerca de siete años a registrar solo “criollo y serrano”. “Hasta que entra Mario Cavagnaro, a quien no le interesaba el sentimiento, sino la plusvalía, y trajo con toda su fuerza al mambo y el rocanrol”. A pesar de ello, la música peruana resiste y persiste.

Por último, llega otro "boom" de la música criolla con el gobierno de las fuerzas armadas revolucionarias, en 1970, cuando aparece “una ola de nacionalismo”. “Yo y parte de la izquierda estuvimos en contra de Velasco, pero me arrepiento; si hubiéramos apoyado el proceso cuánto hubiese cambiado el país, cuánto habríamos avanzado…”, refiere.

¿Afroperuano?

A MAO le saca roncha esto del criollo como sinónimo del pendenciero, tramposo, de lo hecho a la ligera. Para él, criollo es lo “no nativo”, lo “no autóctono”, y criollo también es, como género mestizo, ”el huaino, la chuscada, el yaraví, el toril y el changanakuy”, valga la aclaración.

–Usted no usa el término afroperuano, tan de moda entre nosotros los periodistas…

–La música afrodescendiente es el equivalente al "rock" para las clases más pobres. En verdad, la música es afrodescendiente. No es música negra ni tampoco afroperuana, porque sería la mitad de cada uno.

MAO enumera los distintos tipos de tocar cajón que se han perdido; el toque de Cañete era distinto al de Chincha, o al de Zaña, si empezamos por el norte. “Ya se perdieron esos toques”, afirma con pena.

–Pero el zapateo parece tener hoy nuevos bríos…

–Todo el zapateo de Lima no es peruano, viene del "tap" de Fred Astaire. El verdadero zapateo es del sur, de Ica, hasta Acarí, pero es zapateo serrano, se hace con la planta (del pie), como en Huancavelica o Ayacucho, y con violín, como en el huaino. Por eso, cuando Miki González dice: "Ahí está la música negra pura...", será "pura sierra".

–¿Y la salsa criolla, hoy casi de moda, qué le parece?

-Bueno, es una fusión y seguirá cambiando. Pero hay cosas que no pueden cambiar. Umberto Sotomayor creó el “valzón” y nadie se acuerda; Cavagnaro creó el “cajontumba” y se lo llevó a la tumba. El huaino cusqueño, apurimeño, cusqueño, ayacuchano no aguanta lo malo.

Actualidad

–¿Qué le parece el borrado de los murales del Centro Histórico?

–Va con el temperamento del alcalde Castañeda. Él es práctico. No tiene nada de artista. Y el pueblo no protesta porque lo estamos animalizando; ya no interesa el buen cine, ¿quién va a ver una exposición en la galería Pancho Fierro? La pésima música que pasan las radioemisoras, los pésimos programas de televisión, son culpables de todo.

–En Chile se ha aprobado una ley que establece que el 20 por ciento de la música que se pasa en la radio debe ser de autores de su país. ¿Es indispensable una ley así en el Perú?

–Pienso que será muy interesante en Chile, pero acá la gente es lumpen. Si sale una ley que obliga a un 20 por ciento, las radios, que son las "barras bravas", van a romper vitrinas, van a hacer vandalismo. Acá la educación hay que recuperarla con mucho tino, con mano de hierro pero con guantes de seda.

–Se trabaja en aumentar el número de horas de enseñanza y mejorar la calidad de los docentes…

-Justamente, lo que falta acá es educación, porque tenemos enseñanza. Entonces vemos la incongruencia del muerto de hambre que es hincha de los ricos, pero que no tiene para comer. Si todos los partidos políticos quieren a los pobres, ¿por qué no se juntan y luchan por los pobres?

–¿Y cómo ve el bicentenario, al Perú en el 2021?

–En primer lugar, no voy a llegar… Pero lo veo en retroceso, porque lo poco que debe hacerse, ante lo que quieren hacer Ollanta y su esposa, y no soy ollantista, inmediatamente se les vienen con todo.

–Pero es año preelectoral y es natural esta actitud le dirán los que hacen "marketing" político…

–Por eso le digo que la educación es lo principal. Mire, que peleen los de la “U” y Alianza tiene un sentido animal; pero que peleen entre chicos de una misma barra, ¿tiene algún sentido?

–¿Y quién tiene la culpa?

–Los psicólogos, porque ellos saben qué nos está pasando, ellos saben cómo la música, el baile, las calatas... influyen. Y el gran patrón sigue siendo el dinero. No hay valiente que se le enfrente. No hay Superman o Batman. El dinero compra ministros, presidentes, congresistas, curas, jueces..., compra todo, salvo rarísimas excepciones. El cura que trabaja aquí, en la esquina, Gustavo Gutiérrez, es un gigante, carajo; o el juez César San Martín. ¿Ve? Son contados...

Nos extiende la mano. Nos quedan como esperanza sus versos de "Canción de fe", un tema inspirado en el “Masa” vallejiano. “Yo creo que algún día / la espina se hará rosa / y se hará luz la duda / y el hambre se hará pan.”

(FIN) JVV / ECG 
GRM

Publicado: 20/5/2015