Ser madre, liderar y tender la mano a otras mujeres que enfrentan violencia, es hoy el propósito de vida de cientos de mentoras voluntarias del Programa Nacional Warmi Ñan del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP).
Con empatía, resiliencia y capacidad de escucha, estas mujeres se han convertido en una red de apoyo clave para usuarias de los Centros Emergencia Mujer y Familia (CEM), acompañándolas en su proceso de recuperación y fortalecimiento personal.
En el marco del Día de la Madre, el Programa Nacional Warmi Ñan del MIMP visibiliza las historias de mujeres que, desde sus propias experiencias de vida, vienen transformando sus hogares, comunidades y el futuro de otras mujeres que afrontaron situaciones de violencia.
Desde la ciudad heroica de Tacna, Begly Gerardine Ascacio Castro, que es maestra de matemáticas y mentora voluntaria en el distrito de Gregorio Albarracín, compartió la forma en que su experiencia como migrante marcó el inicio de su compromiso social.
“Vivo hace ocho años en la región y, como mujer migrante, atravesé situaciones difíciles donde el acompañamiento que recibí fue fundamental para salir adelante. Por eso decidí convertirme en mentora voluntaria, para retribuir el apoyo que en su momento también necesité”, señaló.
Cuenta que la mentoría le ha permitido fortalecer habilidades como la escucha activa, el autocuidado y la educación en igualdad dentro de su propia familia. Madre de dos adolescentes, destaca que en su hogar comparten responsabilidades y tareas domésticas como parte de una convivencia basada en el respeto y la corresponsabilidad.
“Me emociona ver cómo las usuarias inician y culminan su proceso de acompañamiento, logrando cambios personales, familiares y profesionales. Siempre les digo que no están solas y que busquen ayuda para salir adelante”, añadió.
"Mujeres acompañando mujeres"
En Chachapoyas, región Amazonas, Carmela Alvarado Buelot lleva tres años acompañando a mujeres víctimas de violencia como mentora voluntaria. Su motivación nació desde su propia historia de vida. “Yo también sufrí violencia y decidí apoyar a otras mujeres para que puedan salir adelante”. Ella es madre de seis hijos, es voluntaria, comerciante y recepcionista de hotel.
Además del acompañamiento que da a otras mujeres, Carmela impulsa la autonomía económica de las usuarias compartiendo conocimientos adquiridos en capacitaciones del Programa Nacional Warmi Ñan, para que puedan generar ingresos propios. “Siempre les aconsejo que sigan estudiando, que tengan un emprendimiento y crean en ellas mismas”, manifestó.
Su labor también ha fortalecido vínculos familiares y comunitarios. “Muchas hijas de las usuarias me agradecen por los cambios en sus hogares. Mi labor es gratificante, me llena el corazón y se ha convertido en mi propósito de vida”, sostuvo.
Actualmente, la intervención ''Mujeres acompañando mujeres", del Programa Nacional Warmi Ñan del MIMP, cuenta con 2 019 mentoras voluntarias en las 25 regiones del país, quienes acompañan a 2 236 usuarias que han sufrido violencia de pareja. Ellas reciben orientación, herramientas y apoyo para que continúen con su proceso de denuncia y fortalezcan su autonomía y empoderamiento.
(FIN) NDP/HTC
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