El desarrollo del fenómeno de El Niño de fuerte intensidad previsto para fines de 2026 podría intensificar la disminución de lluvias y agravar el descenso de los ríos amazónicos durante los próximos meses, así lo advirtió el jefe del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) Loreto, Marco Paredes.
El especialista explicó que el
fenómeno climático podría generar una deficiencia hídrica en la Amazonía peruana, es decir, precipitaciones por debajo de sus niveles normales, lo que afectaría el crecimiento de los ríos y aumentaría el riesgo de una sequía hidrológica durante la temporada de vaciante.

Paredes manifestó que el
descenso de los ríos ya se viene registrando con rapidez en las últimas semanas. Según indicó, durante
los últimos 30 días los niveles disminuyeron a un ritmo de entre 20 y 25 centímetros diarios, aunque las lluvias registradas durante la semana de San Juan permitieron una pausa temporal en esta tendencia.
Sin embargo, precisó que en las cabeceras de cuenca ya se observan señales de deficiencia hídrica. Los ríos Alto Ucayali, Alto Huallaga y Alto Marañón presentan descensos importantes, situación que posteriormente puede trasladarse hacia los ríos de la selva baja, incluido el Amazonas.
El jefe del Senamhi Loreto indicó que el problema no se limita a una eventual sequía, sino a sus impactos directos sobre la población. Uno de los principales riesgos es la afectación de la navegación fluvial, debido a que las embarcaciones que trasladan productos desde Yurimaguas y Pucallpa hacia Iquitos podrían enfrentar mayores dificultades para operar por la aparición de bancos de arena y la reducción de los caudales.
El funcionario advirtió, asimismo, que una vaciante severa puede afectar la agricultura, la disponibilidad de agua para las comunidades y la salud pública, especialmente en zonas rurales donde el acceso a agua potable continúa siendo limitado.
Marco Paredes recordó que Loreto ya enfrentó situaciones similares durante los años 2023 y 2024, cuando la reducción de los niveles de los ríos complicó el transporte de alimentos, elevó costos logísticos y generó dificultades para las poblaciones asentadas en las cuencas amazónicas.
Según las proyecciones del Senamhi, los ríos podrían continuar descendiendo a un promedio de entre 15 y 20 centímetros diarios. El periodo más crítico de la vaciante se registraría entre septiembre y octubre, aunque los efectos podrían extenderse hasta noviembre y diciembre.

El especialista precisó que la reducción de los niveles de los ríos responde a la estacionalidad propia del verano amazónico, pero advirtió que un posible fenómeno de El Niño de fuerte intensidad podría acentuar el problema al reducir aún más las lluvias en la cuenca amazónica.
Por último, el jefe de Senamhi Loreto exhortó a las autoridades regionales, provinciales y distritales a activar desde ahora sus comités de prevención y gestión del riesgo, a fin de anticipar medidas frente a posibles problemas de navegación, abastecimiento, salud y seguridad alimentaria en la Amazonía peruana.