Trabaja de día en el Metropolitano y estudia de noche en la universidad

En Fiestas Patrias, la historia de esfuerzo de una joven que contribuye al país desde el volante.

María Angélica Ramírez combina su trabajo como conductora del Metropolitano con sus estudios universitarios, una historia de esfuerzo y superación en el marco de las Fiestas Patrias. Fotos:  ANDINA/Melina Mejía

María Angélica Ramírez combina su trabajo como conductora del Metropolitano con sus estudios universitarios, una historia de esfuerzo y superación en el marco de las Fiestas Patrias. Fotos: ANDINA/Melina Mejía

10:01 | Lima, jul. 26.

Por Dany Seminario Coronado

Mientras gran parte de Lima aún duerme, María Angélica Ramírez ya está al volante de un bus del Metropolitano. Es una de las pocas mujeres que conducen estas unidades, trasladando cada día a miles de pasajeros con responsabilidad y compromiso. Al terminar su jornada cambia el uniforme por los cuadernos para asistir a la universidad. En el marco de las Fiestas Patrias, su historia refleja el esfuerzo silencioso de miles de peruanos que, desde sus labores diarias, contribuyen al funcionamiento y desarrollo del país.


El inicio no fue sencillo. María Angélica nació en Lima, pero a los seis años se mudó a Ayacucho junto a sus padres, Sósimo Ramírez y Dionisia Medina. Allí pasó su infancia entre los paisajes de la sierra y la vida en el campo, una etapa que, asegura, marcó su carácter y le enseñó a valorar el trabajo desde muy pequeña. Aunque regresó a la capital para cursar la secundaria, nunca dejó de sentirse ayacuchana.

Su primer acercamiento al volante llegó cuando buscaba un trabajo desde muy joven para ayudar a su familia. Un amigo le comentó que la empresa Etupsa 73 necesitaba cobradores. Ingresó a un rubro tradicionalmente ocupado por hombres y tuvo que aprender las dinámicas de un trabajo exigente, donde las jornadas transcurrían entre el tráfico, el trato con los pasajeros y la presión por cumplir las rutas.


Sin embargo, mientras recorría las calles cobrando pasajes, había algo que captaba constantemente su atención: el volante. Desde niña soñaba con conducir y, apenas cumplió 18 años, obtuvo su licencia de conducir. Con el paso del tiempo, fue recategorizando su brevete hasta alcanzar la autorización necesaria para manejar vehículos de mayor tamaño.

"Siempre quise manejar. Cuando el conductor salía a almorzar o se demoraba, aprovechaba para mover el vehículo unos metros o cuadrarlo. Viendo todos los días cómo trabajaban los choferes, fui aprendiendo y nació aún más ese gusto", dijo a la Agencia Andina.

Durante seis años trabajó como cobradora en esta empresa de transporte convencional, que cubría la extensa ruta entre Pachacámac y Pan de Azúcar. Esa experiencia le permitió conocer de cerca las dificultades que enfrentan quienes laboran en este sector, donde las carreras por subir más pasajeros y la competencia entre empresas suelen convertirse en parte de la rutina.


La conductora más joven del Metropolitano


A sus 22 años, María Angélica es la conductora más joven del Metropolitano y una de las nueve mujeres que conducen estas unidades, las cuales transportan miles de pasajeros durante el día. La oportunidad de ingresar al Metropolitano llegó cuando recibió un volante que anunciaba una convocatoria para conductores.

@agenciaandina ???? Antes de que Lima despierte, ella ya está al volante. María Angélica Ramírez es una de las pocas mujeres que conduce un bus del Metropolitano. Cada madrugada inicia su jornada con un firme compromiso: transportar de manera segura a miles de pasajeros y demostrar que la vocación, la disciplina y el esfuerzo pueden abrir cualquier camino. Su historia no solo inspira, sino que también refleja el valioso aporte de las mujeres que, con su trabajo diario, impulsan el desarrollo del país. De hecho ella pide que más mujeres sigan su camino. ?????? ?? ¡Comparte y comenta esta historia! #MujeresQueInspiran #Metropolitano #OrgulloPeruano #FiestasPatrias ? sonido original - Agencia Andina


"Me llamó la atención y justo en mi día de descanso estaban tomando el examen de pericia de manejo. Vine, di el examen y lo aprobé. Después me explicaron las ventajas de trabajar aquí. Me gustó la propuesta, decidí postular y pasé una serie de evaluaciones. Las aprobé todas y así ingresé", narró.

Luego de dos años conduciendo en esta empresa de transporte masivo, su manera de entender el transporte público ha cambiado. indicó que a diferencia del servicio convencional, donde la presión por ganar pasajeros provoca muchas veces accidentes y muerte, en el Metropolitano encontró un entorno más tranquilo para movilizar a los ciudadanos de manera segura.


Su jornada comienza mucho antes de poner el motor en marcha. Antes de salir a ruta revisa cuidadosamente el estado del vehículo mediante un checklist que incluye puertas, luces, neumáticos, limpiaparabrisas, documentación y otros elementos de seguridad. Solo después de comprobar que todo funciona correctamente inicia el recorrido desde el terminal Matellini.

"Trabajamos cuatro horas, luego tenemos un refrigerio de aproximadamente una hora y después hacemos otras cuatro horas más. Dependiendo de la programación del día. En mi caso trabajo seis días y descanso uno. Por eso mismo solicité el horario de oficina, que empieza a las nueve de la mañana".

En la noche cambia el uniforme por los cuadernos


Pero el volante no ocupa todo su tiempo. Al finalizar su jornada laboral, María Angélica cambia el uniforme por los cuadernos y se dirige a la Universidad Privada del Norte (UPN), donde estudia Administración de Empresas desde hace casi dos años. 

Tras salir de su trabajo cerca de las seis de la tarde, recorre las calles de Chorrillos para dirigirse a sus clases, las cuales terminan cerca de las once de la noche, retornando a su casa en Villa María del Triunfo (VMT). "Es sacrificado, pero cuando uno quiere salir adelante sabe que tiene que esforzarse. Mi trabajo me permite estudiar porque me han dado facilidades con el horario y eso lo valoro mucho", afirmó.


Su objetivo es seguir creciendo profesionalmente en el Metropolitano. Aunque inició como conductora de los buses alimentadores y ahora conduce los buses articulados en la vía troncal, espera que su formación universitaria también le abra las puertas para desarrollarse en otras áreas de la empresa.

A pesar de que la presencia de mujeres es reducida en el transporte, Angélica Ramírez asegura que las conductoras están demostrando que pueden desempeñar este trabajo con mayor responsabilidad que los varones. Recuerda que, al principio, su madre temía por los riesgos del oficio y los prejuicios que todavía existen.

María Angélica anima a otras mujeres a dejar de lado los prejuicios y apostar por este oficio. "No debemos dejarnos intimidar por el machismo. Las mujeres también podemos hacer estos trabajos y hacerlo bien. Somos prudentes, responsables y tenemos las capacidades para desempeñar cualquier labor".

Cada recorrido que realiza con los buses del Metropolitano, no solo transporta miles de usuarios, sino representa el camino que ella avanzó para tener un espacio en un sector dominado por hombres y demostrar que, con esfuerzo y perseverancia, es posible conducir el presente sin dejar de construir el futuro.


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(FIN) DSC/RRC

Publicado: 22/7/2026