Libros: comentario a «Denle de comer al olvido», novela inspirada en Salazar Bondy

Alejandro Susti recrea pasajes de la vida del autor de «Lima la horrible».

Novela de Alejandro Susti se inspira en la vida de Sebastián Salazar Bondy.

Novela de Alejandro Susti se inspira en la vida de Sebastián Salazar Bondy.

17:29 | Lima, feb. 13.

Escribe: José Vadillo Vila
En nuestra tradición literaria local, novelar sobre la vida de nuestros propios autores es -salvo excepciones que llegan a librerías capitalinas- un ejercicio poco frecuente. O de limitada difusión.

Los últimos años, parte del trabajo intelectual del destacado poeta, cantautor y académico Alejandro Susti (Lima, 1959) se ha decantado por la narrativa. Ha presentado trabajos en narrativa corta. Uno de sus conjuntos de cuentos ganó el Premio José Watanabe, en 2019.

El camino narrativo de Alejandro Susti ahora abre otro filón: el escritor da un salto a la novela. En Denle de comer al olvido, obra ganadora del XXVIII Premio de Novela Corta Julio Ramón Ribeyro del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Susti recrea pasajes de la vida de Sebastián Salazar Bondy (1924-1965).

A Salazar Bondy se le conoce sobre todo por su ensayo Lima la horrible (1964), pero su impronta fue significativa y diversas. En solo 41 años de vida logró ser reconocido en el periodismo como articulista, en el ensayo, la poesía, el cuento y el teatro, dentro y fuera del Perú. ¿Y todo ello, hoy lo desteje el olvido?

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La novela de Susti estremece con el arranque: el primer capítulo es bello y doliente y atormentado, como un fantasma intranquilo en su tumba. 

La novela está dividida en tres partes. Los capítulos impares están narrados en primera persona y se inspiran en algunos aspectos de la vida de Salazar Bondy en Lima, niñez, juventud, adultez, sus estudios, las casas donde vivió, sus trabajos y, claro, su escritura creativa. 

Los capítulos pares están narrados en tercera persona. Un narrador omnisciente brinda al lector la mirada sobre este Salazar Bondy y el viaje a Europa, que realizó en 1956, becado para estudiar en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático de París. 

Estos capítulos pares resultan el espacio de mayor deleite cultural -a mi gusto-, donde el Salazar Bondy ficticio parece gozar de una mayor libertad sexual que no encuentra en la pacata Lima. Como si lejos de los ojos limeños se pudiera relacionar con mayor libertad con las mujeres, porque la Lima de los años cincuenta que habitó era una sociedad tradicional que solo tiene un cascarón que intenta ser cosmopolita con cigarrillos, mambos y piscosauers.  

La última de las tres partes de la novela es la más dramática del conjunto. Está relacionada con la declive en la salud, la operación y muerte del dramaturgo y periodista. Aquí, Susti se atreve a explorar otros recursos narrativos, diversifica también las voces para contarlo que fueron esos meses de desasosiego familiar.

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Una primera sensación que deja la novela de Alejandro Susti es que el Salazar Bondy-personaje que presenta se debatía entre el querer migrar, tema sobre el cual le animaban sus amigos como Fernando de Szyszlo o el joven Mario Vargas Llosa, para vivir en Estados Unidos o Europa, o quedarse en el Perú. El contrapeso es su aceptación, resignación o compromiso, si se quiere, de que a él, a pesar de sus contactos internacionales, le tocaba estar y ser un intelectual desde el Perú. 

Lo dice más claramente en la carta que le escribió a Vargas Llosa, quien ya vivía en París: “si bien para ganarme los frejoles debo trabajar en cojudeces desde las 8 a las 8, puedo sobrevivir y hacer algo para sacudir la modorra provinciana de Lima y contribuir a que sea menos horrible de lo que es. Es una desgracia que ame tanto mi cárcel, pero en el amor uno no elige. Es elegido.” (Pág. 165)

Resulta también fascinante que este Salazar Bondy-personaje, lleno de dudas entre migrar o no, haya intentado convencer sin suerte a su amigo “Jorge”, un Jorge Eduardo Eielson ficcionalizado, a volver al Perú. Es que esa es nuestra humanidad, esos son nuestros debates.

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No es el primer acercamiento de Alejandro Susti a la figura y obra de Sebastián Salazar Bondy. Susti es una suerte de albacea literario del autor de Lima la horrible. Ha trabajado, tal vez por una década, en diversos proyectos asociados a la revalorización de la obra de Salazar Bondy, promoviendo reediciones, prolongando volúmenes y haciendo investigación literaria sobre este legado literario diseminado en artículos periodísticos, obras de teatro, poemas y cuentos. Salazar Bondy fue el padre de la esposa de Susti (el escriba murió cuando ella solo tenía seis años de edad). 

Pero más allá de esta relación, hay un respecto y preocupación por la difusión de su trabajo, un celo que ya quisiéramos que muchos autores peruanos fallecidos y de gran valía tengan para darle vigencia, nuevos bríos, a su legado y que nuevas generaciones los lean, y no sean solo nombres en el panteón de Literatura Peruana. Lamentablemente, lo que ha hecho Susti con Salazar Bondy es una excepción.

En el campo escritural, Susti ha usado este material real -extractos de cartas, poemas, cuentos-, para acercarnos al pensamiento de Salazar Bondy. Lo que dejó fuera de la novela es la incorporación de algún texto dramático salazarbondiano. Pero esa es una decisión literaria. 

¿Quién debe de hacerse cargo del legado literario de los autores? Casos como las reediciones de las obras de Luis E. Valcárcel o Sebastián Salazar Bondy o Luis Hernández, por ejemplo, son iniciativas personales, familiares o de colectivos. ¿Debe hacerlo el Estado, la sociedad civil o la empresa privada? 

Lo que sí se debe de criticarse al BCRP, entidad que otorgó a Susti el XXVIII Premio de Novela Corta Julio Ramón Ribeyro, es, primero, por la portada del libro: muy pobre si queremos todos sumarnos a la revaloración de un intelectual de la talla de Salazar Bondy y causar un impacto en los nuevos lectores. Y lo segundo, la limitada difusión de los ganadores de este concurso de novela, que junto con el Copé, resulta de las escazas vitrinas consolidadas que tenemos en el país. Lo bueno es que ambos puntos se pueden remediar para las siguientes ediciones.    


Ficha: 
Susti, Alejandro. Denle de comer al olvido (Lima, Banco Central de Reserva del Perú, 2025). Pp. 243.

(JVV)
JRA


Publicado: 13/2/2026