Cada vez que se habla sobre quién consume más bebidas alcohólicas, la respuesta suele apuntar a los hombres. Sin embargo, esta realidad ha comenzado a cambiar en el país. El psiquiatra del Ministerio de Salud (Minsa), Miguel Hinojosa, reveló que actualmente el 27,7 % de las adolescentes consume alcohol, frente al 20,6 % de los varones adolescentes, una tendencia que enciende las alertas entre las autoridades de la institución.
El psiquiatra Hinojosa señaló a la Agencia Andina que para entender cómo inicia esta problemática debemos observar los tipo de familias que integran la sociedad peruana, así como el mito de "es mejor que el hijo aprenda a beber en casa".
"Esa es una falsa creencia que ha permitido normalizar el consumo de alcohol bajo la supervisión familiar. Esto tampoco está bien, porque se está promoviendo el consumo cuando el cerebro humano todavía es inmaduro", subrayó.
Agregó, además, que una vez alcanzado la adultez tampoco se debe normalizar, porque el consumo de alcohol está altamente relacionado con la aparición de múltiples enfermedades.
Asimismo, alertó que la edad de inicio del consumo se ubica entre los 12 y 13 años, lo que evidencia un contacto cada vez más temprano de los menores con las bebidas alcohólicas debido a las bodegas o tiendas que venden bebidas alcohólicas a menores de edad, pese a que la Ley 28681 prohíbe expresamente su venta a menores de edad.
Conoce si tu hijo consume alcohol y los riesgos
Muchos padres, debido a sus jornadas laborales, disponen de poco tiempo para supervisar las actividades que realizan sus hijos durante el día mientras ellos se encuentran fuera de casa. Esta situación hace que las señales de alerta sobre un posible consumo de alcohol en los adolescentes pasen desapercibidas.
Ante ello, Hinojosa recomendó a los padres estar atentos a algunos cambios en el comportamiento de sus hijos, entre ellos:
- Fatiga constante.
- Ojos enrojecidos.
- Vómitos injustificados.
- Descuidos en la higiene personal.
- Aislamiento excesivo en su habitación.
- Hermetismo respecto a sus amistades o actividades.
- Reacciones irritables ante la imposición de normas.
En el caso de los escolares, una de las principales señales de alerta es la disminución del rendimiento académico o el desinterés por los estudios. En el ámbito social, el especialista señaló que también pueden aparecer nuevas amistades y actividades que demandan, de manera inusual, más dinero por parte del adolescente.
A nivel emocional, los adolescentes tienden a desligarse de la autoridad de los padres y a tomar decisiones sin ninguna orientación adecuada. Cuando el consumo se vuelve frecuente, aparecen conflictos familiares y discusiones constantes.
El Dr. Hinojosa informó que el cerebro humano continúa su proceso de maduración hasta los 25 años, por lo que cualquier dosis de alcohol puede afectar el desarrollo cognitivo y alterar funciones relacionadas con el autocontrol y la toma de decisiones.
"El daño puede triplicarse o cuadruplicarse, afectando su comportamiento, sus reacciones físicas y el desarrollo de su cerebro", ante las bebidas con 14 % de alcohol.
También comentó que, ante un caso de adicción, existen los centros de salud que cuentan con profesionales que pueden identificar las necesidades de cada paciente, brindar orientación y, de ser necesario, derivarlo a los servicios de adicciones que funcionan dentro de los Centros de Salud Mental Comunitaria. Cuando el tratamiento ambulatorio no es suficiente, puede requerirse la hospitalización, sobre todo frente al síndrome de abstinencia.
"Este síndrome ocurre cuando el cuerpo se ha habituado al consumo de alcohol y, al dejar de consumirlo, comienza a presentar diversos síntomas físicos y emocionales que requieren atención médica especializada", explicó.
Recomendaciones a los padres de familia
Ante este escenario, el Ministerio de Salud realizó algunas recomendaciones a los padres para que asuman un rol preventivo y convertirse en modelos de hábitos saludables para sus hijos.
1. Dejar la creencia de "enseñar a beber en casa": El especialista advirtió que permitir que los hijos consuman alcohol bajo la supervisión de los padres no reduce el riesgo de que desarrollen un hábito de consumo. Por el contrario, normaliza esta conducta y aumenta las probabilidades de que el adolescente continúe bebiendo en el futuro.
2. Ser un buen ejemplo para los hijos: Los padres son el principal modelo de comportamiento de los adolescentes. Por ello, el Minsa recomienda adoptar hábitos saludables y evitar transmitir la idea de que el alcohol es indispensable para divertirse o celebrar.
3. Mantener una comunicación abierta y asertiva: Es importante conversar con los hijos sobre los riesgos del consumo de alcohol, sin recurrir únicamente a las prohibiciones o al autoritarismo. El diálogo, la cercanía y la confianza son claves para la prevención.
4. Promover formas de diversión saludables: Los padres deben incentivar actividades recreativas alejadas del consumo de alcohol, como el deporte, las actividades culturales, el arte o los espacios de integración familiar.
5. Estar atentos a las señales de alerta: Cambios bruscos de comportamiento, irritabilidad, bajo rendimiento escolar, aislamiento, nuevas amistades o una mayor demanda de dinero pueden ser indicios de un posible consumo de alcohol.
6. No normalizar el consumo de alcohol en el entorno familiar: Frases como "tomar hasta las últimas consecuencias" o asociar las celebraciones con el consumo excesivo de alcohol contribuyen a que los adolescentes perciban esta práctica como algo natural.
7. Buscar ayuda profesional de manera oportuna: Si los padres sospechan que su hijo presenta un consumo problemático de alcohol, deben acudir a un establecimiento de salud o a un Centro de Salud Mental Comunitaria para recibir orientación y atención especializada.
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(FIN) DSC/LIT
JRA
Publicado: 20/7/2026