En un ambiente lleno de fervor y tradición, el histórico distrito de Zaña, en la región Lambayeque, conmemoró hoy, 23 de marzo, los 420 años del fallecimiento de Santo Toribio de Mogrovejo, figura clave en la historia religiosa del Perú y patrono de los obispos de América Latina.
Las actividades centrales congregaron a cientos de fieles y autoridades, que participaron en una romería, seguida de una misa en el patio de la institución educativa particular parroquial San Nicolás de Tolentino, presidida por el cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima y primado del Perú, y concelebrada por el obispo de la Diócesis de Chiclayo, Edinson Farfán Córdova, y sacerdotes.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la develación de una placa conmemorativa en la casa capilla donde el santo pasó sus últimas horas en 1606, acto que reforzó el valor histórico y espiritual de este lugar emblemático.
Reconocimiento
El Gobierno Regional de Lambayeque otorgó un reconocimiento institucional al cardenal Carlos Castillo, mediante la Resolución Ejecutiva Regional 000092-2026-GR.LAMB/GR, en mérito a su trayectoria pastoral y su contribución al fortalecimiento de los valores espirituales y culturales del país.
La distinción fue oficializada por el gobernador Jorge Luis Pérez Flores, quien estuvo acompañado por la vicegobernadora Flor Saavedra López, así como por autoridades locales y regionales.
Durante su intervención, el gobernador resaltó el legado espiritual de Santo Toribio de Mogrovejo y el mensaje de fe, unidad y esperanza promovido por el papa León XIV al recordar su cercanía con la región Lambayeque en etapas anteriores.
“Estamos preparados para recibir al santo padre en nuestra tierra. Venimos impulsando importantes proyectos que permitirán acoger a más de 5,000 personas, gracias al trabajo conjunto con la Iglesia y la comunidad”, afirmó.
Legado histórico y cultural
Además, la autoridad regional destacó el avance del proyecto de desarrollo del valle de Zaña, una iniciativa articulada con la Iglesia católica y la población que busca preservar y poner en valor el legado del llamado “Primer santo de América”.
La conmemoración no solo reafirmó la profunda devoción del pueblo lambayecano, sino que también fortaleció su identidad cultural y religiosa, recordando la vida y obra de un personaje que dedicó su existencia a la misión evangelizadora en el Perú y dejó una huella imborrable en la historia del continente.