Lambayeque: Kañaris transforma la crianza de truchas en motor de desarrollo y nutrición

Dinamiza la economía de las familias de las zonas altoandinas de la región

La crianza y comercialización de truchas se abre paso como una alternativa para mejorar la alimentación, generar ingresos y dinamizar la economía de las familias de las zonas altoandinas de Lambayeque.

La crianza y comercialización de truchas se abre paso como una alternativa para mejorar la alimentación, generar ingresos y dinamizar la economía de las familias de las zonas altoandinas de Lambayeque.

09:15 | Lambayeque, ago. 18.

La crianza y comercialización de truchas se abre paso como una alternativa para mejorar la alimentación, generar ingresos y dinamizar la economía de las familias de las zonas altoandinas de Lambayeque.

En el distrito de Kañaris, provincia de Ferreñafe, el grupo de emprendimiento “La Cascarilla” desarrolla esta actividad con el respaldo del proyecto Haku Wiñay/Noa Jayatai de Foncodes, promoviendo una producción sostenible y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.

Aurora Santiago Bernilla, presidenta del emprendimiento, explicó a la Agencia Andina que la iniciativa nació con el propósito de contribuir a mejorar las condiciones de vida de las familias de Kañaris, considerado uno de los distritos con mayores niveles de pobreza de la región Lambayeque.

Antes la crianza se hacía de manera rústica; con el apoyo de Foncodes hemos podido mejorar los estanques, la alimentación y el manejo de las truchas”, señaló.


El emprendimiento está ubicado a 2,600 metros sobre el nivel del mar, donde las truchas son criadas en aguas frías y cristalinas. “La Cascarilla” cuenta actualmente con cuatro estanques, cada uno con aproximadamente 5,000 ejemplares, distribuidos de acuerdo con sus diferentes etapas de desarrollo: ovas, alevines, juveniles y peces destinados al engorde y posterior comercialización.

Santiago Bernilla destacó que el acompañamiento técnico ha sido fundamental para fortalecer la actividad. Los llamados yachachiq brindan orientación a los productores sobre el manejo, alimentación y cuidado de las truchas, mientras que el proyecto Haku Wiñay ha contribuido al mejoramiento de los estanques y al fortalecimiento de las capacidades productivas.

Mencionó que las truchas reciben alimento balanceado y alcanzan el tamaño comercial aproximadamente a los cinco meses. Para la actual campaña, el emprendimiento prevé disponer de alrededor de 2,000 kilos de trucha para la venta, con un precio referencial de 25 soles por kilogramo, lo que representa un movimiento económico potencial de unos 50,000 soles por campaña, antes de descontar los costos de producción.

El impacto, sin embargo, trasciende los ingresos. La productora resaltó que antes las familias de Kañaris tenían dificultades para acceder regularmente a pescado fresco debido a la distancia y las condiciones geográficas, por lo que el consumo se limitaba principalmente a pescado salado. Actualmente, la producción local permite que las familias adquieran trucha fresca de manera periódica, además de atender la demanda de instituciones y establecimientos de la zona.

Ahora la gente pide su kilo de pescado semanalmente, dependiendo del tamaño de cada familia. Esto ha cambiado bastante porque podemos tener un alimento fresco producido en nuestra propia comunidad”, afirmó la dirigente.

El emprendimiento también busca posicionar la trucha como un alimento nutritivo dentro de la dieta de las familias altoandinas. “Este pescado es fuente de proteínas y omega 3, nutrientes asociados a una alimentación saludable”, anotó.

Un emprendimiento que nació con perseverancia


La Cascarilla” forma parte del NEC Cañaris 3 y está integrado por Aurora Santiago Bernilla, presidenta; Santa Santiago Huamán, secretaria; y Teodora Reyes Barrios, tesorera.

Sus integrantes recuerdan que los primeros intentos de criar truchas se realizaron con entusiasmo, pero enfrentaron limitaciones de capacitación y apoyo técnico. La participación en el concurso de emprendimientos del proyecto Haku Wiñay permitió que obtuvieran el primer lugar y retomaran la iniciativa con nuevas herramientas y conocimientos.

El nombre “La Cascarilla” está inspirado en el árbol de la quina, símbolo de fortaleza, salud y esperanza que crece en las alturas de Kañaris.

Actualmente, la organización apuesta por una producción responsable y comunitaria, orientada al uso racional del agua y al cuidado de las fuentes naturales. Su lema resume esa visión: “Del agua pura de Kañaris a tu mesa: frescura, sabor y desarrollo local”.

Santiago Bernilla hizo un llamado a mantener el acompañamiento institucional una vez concluido el periodo de intervención del proyecto. “Los estanques han mejorado bastante y queremos que este emprendimiento siga creciendo. Necesitamos que el apoyo continúe para que lo avanzado no se pierda y podamos seguir generando oportunidades para nuestras familias”, manifestó.

El caso de “La Cascarilla” evidencia cómo una actividad productiva adaptada a las condiciones geográficas de las comunidades altoandinas puede convertirse no solo en una fuente de ingresos, sino también en una herramienta para mejorar la alimentación y fortalecer la economía local.

Con el respaldo de Foncodes y Haku Wiñay/Noa Jayatai, la crianza de truchas representa para estas familias una oportunidad de transformar el agua de las alturas de Kañaris en un producto con valor económico y social, llevando desarrollo desde las comunidades altoandinas hacia los mercados locales.

(FIN) SDC


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Publicado: 18/8/2026