La historia de la boxeadora cubana a punto de jubilarse sin subir a un ring

boxeadora cubana, Namibia Flores. Foto: AFP

boxeadora cubana, Namibia Flores. Foto: AFP

11:46 | La Habana, jul. 24.

Con un cuerpo sólido por la práctica del deporte y el rostro duro de quien ha vivido en combate, a Namibia Flores se le acaba el tiempo para lograr los dos sueños de vida: ser boxeadora oficial y darle un oro olímpico a Cuba.

Como cada atardecer de los últimos ocho años acude al gimnasio a cruzar guantes con "muchachos", en espera que las autoridades deportivas cubanas aprueben el boxeo femenino, lo que le permitiría subir el ring oficialmente.

En la espera, "quemó" su oportunidad, pues con sus actuales 39 años de edad le queda uno como atleta, según los reglamentos aprobados en 2007 y aplicados desde 2012, cuando el boxeo femenino compitió por primera vez en los Juegos Olímpicos.

Pero ella, a estas alturas, se conforma con ser entrenadora y "servir de ejemplo a las muchachas que vienen detrás".

Se trata, según los entendidos, del último bastión del "machismo deportivo" en Cuba, que cuenta con representación femenina en todos los deportes posibles, incluso en la halterofilia y la lucha desde 2007.

La Federación Nacional de Boxeo y especialistas consultados por la AFP declinaron opinar sobre el tema, que según fuentes cercanas, "está en negociación". 

"No veo la parte peligrosa para las mujeres", dijo Flores a la AFP mientras hace de sparring de Jonathan, un musculoso aficionado de 23 años que le sobrepasa en estatura y alcance.

El sudor hace brillar la piel oscura de Namibia mientras saca rápido su jab de izquierda, tratando de abrir la defensa del contrario. Cuando lo logra, el swing de derecha se dispara fulminante.

"Namibia tiene buena resistencia física, buena técnica, golpea fuerte", dice un Jonathan jadeante, tras el entrenamiento "riguroso" y la práctica con la muchacha, cotidiana desde hace año y medio.

- Un deporte, ¿sólo para hombres? -

"Hay mujeres, como ella, que llevan esa adrenalina en el cuerpo, que necesitan liberar esa energía", asegura Isidro Bárzaga, un entrenador de artes marciales que le enseña a Flores, de 54 kg, "todo lo que sabe de boxeo".

Pero, "en Cuba no existe esta disciplina (boxeo femenino), quizás más adelante, me gustaría que ella y otras pudieran lograr ese sueño", añade con una esperanza resignada.

Algunos recuerdan que en 2009 el entonces jefe de entrenadores de boxeo de Cuba, Pedro Roque, dijo que "son para la belleza, no para que reciban golpes en el rostro". Pero 3 años después emigró a Estados Unidos, donde asumió la dirección técnica de los equipos de boxeo de ese país, incluyendo el femenino.

"No veo porque el boxeo quite feminismo a las mujeres, la mujer es femenina en cualquier momento, en cualquier deporte", dice Jonathan.

- El sueño: un oro para Cuba -

Licenciada en Cultura Física, Flores comenzó su vida deportiva en el taekwondo a los 15 años, y después se inclinó por el boxeo, sin descartar las artes marciales mixtas, de fuerte crecimiento en Cuba.

Pero el boxeo es deporte, pasión y vida. "A través del boxeo uno puede, en mi caso, soltar la energía negativa que tengas de tu casa, del trabajo, del día a día".

Cruzar guantes con hombres de manera cotidiana "me hace sentir como la princesa del castillo que formamos todos los de artes marciales", confiesa con una tímida y fugaz sonrisa. 

"A algunos (en el ring) yo los domino" pero "otros me sobrellevan", admite.

En marzo viajó a Estados Unidos a las proyecciones de un documental que le habían filmado en La Habana: "Boxeadora", de Meg Smaker. 

Viajó por varias ciudades y recibió propuestas de quedarse y competir por ese país.

"No tengo idea de abandonar Cuba" comenta al respecto. "¿Y qué hago yo con ir a las olimpiadas por Estados Unidos y ganar, si yo donde aprendí el boxeo es aquí?", agregó.

Su sueño, a punto del naufragio, es una medalla olímpica para Cuba. Sólo el tiempo le dirá si es posible alcanzarlo.

(FIN) AFP / MPM

Publicado: 24/7/2015