Juezas y jueces salen de sus despachos y viajan en mototaxis, camiones y hasta en deslizadores, porque atraviesan ríos, recorrer trochas y enfrentar largas distancias para llegar a las comunidades más alejadas del Perú, para acercar la justicia a quienes enfrentan más barreras.
Todavía no ha amanecido cuando un equipo judicial emprende el viaje, expedientes y equipos acompañan a las magistradas y magistrados para atender procesos de demandas, realizar audiencias y brindar orientación en favor de la población en condición de vulnerabilidad.
En esa línea, durante las ferias que organiza el Poder Judicial se desarrollan actuaciones que permiten atender casos de familia y de violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar, entre ellos procesos de alimentos, rectificación e inscripción de partidas, así como solicitudes de medidas de protección para las víctimas.

“Desde 2024, la justicia itinerante es una política judicial y dejó de ser una iniciativa voluntaria, por lo que su implementación no depende de la voluntad de cada corte, sino del cumplimiento de los parámetros establecidos en la Ley N.° 31968”, refirió la presidenta del Poder Judicial, Janet Tello Gilardi.
Esta labor ha permitido que, solo durante el primer semestre de 2026, un total de 28 593 personas fueran atendidas en 359 campañas de Justicia Itinerante realizadas en zonas alejadas o de difícil acceso.

En 2025, fueron 447 campañas que beneficiaron a 36 832 personas, mediante un trabajo coordinado del Poder Judicial con autoridades locales e instituciones públicas.
Asimismo, más del 80 % de las personas atendidas se encuentra en situación de pobreza, lo que evidencia el alcance de la Justicia Itinerante entre la población que enfrenta barreras económicas para acceder a la justicia.
La justicia itinerante muestra así una faceta esencial de la labor de juezas y jueces: no esperar a que la ciudadanía llegue a los tribunales, sino emprender ellos mismos el camino para encontrarla.
Uso de idiomas originarios
De manera progresiva, las intervenciones en estos ámbitos incorporan el uso de idiomas originarios, como el quechua, aimara y diferentes lenguas amazónicas como awajún, asháninka, shipibo-konibo, entre otros y, de esa manera, facilitan la comunicación con las comunidades a las que llega la justicia itinerante, así como la coordinación con la justicia comunal.
Detrás de cada cifra hay una historia: la de una jueza o un juez que recorrió kilómetros para acercar una respuesta a una persona que necesitaba justicia.
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(FIN) NDP/TMC
JRA
Publicado: 13/9/2026