Junín: retornan a vida silvestre dos macheteros, emblemáticos roedores de la Selva central

El retorno a la vida silvestre de dos ejemplares de macheteros, el emblemático roedor de la Selva Central fue celebrado por pobladores y conservadores de la provincia de Chanchamayo, región Junín. ANDINA/Difusión

El retorno a la vida silvestre de dos ejemplares de macheteros, el emblemático roedor de la Selva Central fue celebrado por pobladores y conservadores de la provincia de Chanchamayo, región Junín. ANDINA/Difusión

13:07 | Junín, ene. 19.

El retorno a la vida silvestre de dos ejemplares de macheteros, el emblemático roedor de la Selva Central fue celebrado por pobladores y conservadores de la provincia de Chanchamayo, región Junín. Su retorno se produjo en el primer centro de conservación de fauna silvestre del Perú.

A paso lento, pero firme; con los ojos muy abiertos, las orejas en constante alerta, olfateando cada espacio para encontrar su camino de retorno hacia la vida silvestre, dos macheteros (Dinomys branickii) recién liberados se pierden entre las hojas del bosque de la concesión para conservación Sacha Causay, en Junín.


Uno de ellos es el padre. Fue rescatado del tráfico ilegal en el 2020 e inmediatamente fue albergado en el centro de conservación El Reino del Machetero, en Chanchamayo. El otro es su cría, nació hace dos años en cautiverio y creció junto a él para aprender las conductas propias de su especie, aquellas que su papá nunca perdió.

“Cuando llegó, nos dimos cuenta de que atacaba, peleaba, escarbaba, hacía su madriguera, trepaba, olfateaba y marcaba territorio. Su conducta era completamente silvestre, por eso lo aislamos del contacto humano y de otros especímenes”, relata Eduardo Rafael Jorge Valverde, titular del centro de conservación El Reino del Machetero.

Eduardo está convencido de que esta liberación marca un hito para el centro de cría de fauna silvestre que dirige, ya que se convierte en el primer centro de conservación del Perú en lograr la liberación de esta especie, cumpliendo así una de sus funciones principales: implementar programas de translocación.


Además, él sabe que esta acción tendrá un impacto positivo en el ecosistema. “Estamos liberando dos macheteros machos que se reproducirán con hembras silvestres, lo que ayudará a incrementar su población”, señala orgulloso de la hazaña que emprendió junto al Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (Osinfor), la ONG Atiycuy Perú y a empresarios locales de la Selva Central. Además, destaca que, al tratarse del segundo roedor más grande de Sudamérica, sus fuertes incisivos les permitirán romper semillas y dispersarlas, favoreciendo así la regeneración natural del bosque.

La liberación, un proceso responsable


El día empezó muy temprano. A las dos de la madrugada, Eduardo se levantó para iniciar las labores previas a la liberación: trasladó con cuidado los macheteros a las cajas de transporte y acondicionó las herramientas y los equipos necesarios para la jornada. A las seis de la mañana, un convoy de tres camionetas partió desde El Reino del Machetero rumbo al distrito de Perené.


Durante el trayecto, se realizaron paradas para controlar la temperatura y verificar el estado de salud de los macheteros, asegurando que el traslado se desarrollara en condiciones adecuadas. Tras cuatro horas de viaje, la comitiva integrada por personal del centro de conservación, del OSINFOR y de Atiycuy Perú, llegó al centro poblado Naciente Pucusani, donde se ubica una caseta de control para el ingreso a la concesión para conservación Sacha Causay.

Desde ese punto, el recorrido continuó a pie durante una hora, atravesando quebradas y senderos del bosque. Eduardo y otra persona cargaban cuidadosamente las cajas que contenían a los macheteros. El traslado debía realizarse con cautela para no alterar a los animales, que reaccionaban con gruñidos, chasquidos y vibraciones nasales al percibir la cercanía humana. Mientras tanto, el resto del equipo transportaba las herramientas, los alimentos y los insumos necesarios para permanecer tres días en la zona.

Al llegar a la concesión para conservación, siguiendo los protocolos establecidos, el equipo acondicionó el recinto de preliberación, un espacio temporal donde los macheteros permanecieron durante dos días para familiarizarse con plantas, aromas, sonidos y la presencia de otros animales del entorno. En ese periodo, se realizaron observaciones diurnas y nocturnas para evaluar su comportamiento.


Este proceso fue el resultado de un trabajo planificado. Previamente, Eduardo cumplió las disposiciones del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), autoridad competente que autoriza la translocación de fauna silvestre en el país. “Se presentaron protocolos de transporte, instalación, manejo del animal y liberación”, explica. Además, con un año de anticipación, se realizaron controles sanitarios y etogramas para confirmar que los ejemplares respondían a los estímulos del entorno con conductas propias de la vida silvestre.

Tras la liberación, Eduardo y los guardabosques de la concesión para conservación continúan atentos, monitoreando la actividad de los macheteros a través de cámaras trampa, acompañando a distancia el retorno a la vida silvestre.

El Reino del Machetero, un propósito de vida


Frente al río Perené, en el centro poblado Villa Progreso, se erige El Reino del Machetero, un centro de conservación que hoy es el hogar de ejemplares rescatados del tráfico ilegal en la Selva Central. Su nombre proviene de la denominación popular que los peruanos dieron a este roedor, al comparar la fuerza de sus poderosos dientes con el filo de un machete.

Inició en el 2017, bajo la administración de Walter Rubén Jorge Durán, el primer titular de El Reino del Machetero. Tras su fallecimiento, en el 2020, su hijo Eduardo asumió la responsabilidad de continuar con su legado y mantener vivo este espacio dedicado a la conservación de una especie amenazada.

“Seguir con el centro es retomar la idea que tenía de pequeño y verlo como un propósito de vida”, nos cuenta Eduardo, un joven de 29 años amante de la fauna, que decidió dejar su trabajo como diseñador industrial para dedicar sus conocimientos y esfuerzos en el fortalecimiento del centro de conservación. Su aporte se refleja en la mejora de la infraestructura y en su preocupación por el bienestar animal.

Hoy, el centro de conservación alberga 32 animales, entre ellos 16 macheteros y otras especies rescatadas. Algunos, ya habituados a la presencia humana, son exhibidos a los visitantes como parte del plan educativo. Otros, con un comportamiento más silvestre, permanecen aislados y en observación, con la esperanza de que algún día puedan volver al bosque.

Este esfuerzo no ha pasado desapercibido. En agosto de 2025, una supervisión del OSINFOR confirmó el adecuado manejo y el compromiso con el bienestar de los animales. Como resultado, El Reino del Machetero recibió un sello que reconoce el buen comportamiento y que valida años de trabajo constante a favor de la vida silvestre. “Durante la supervisión, el OSINFOR verifica que estemos realizando bien nuestro trabajo, que nuestra prioridad sea el bienestar del animal y que cumplamos nuestras obligaciones”, dice Eduardo, a horas de la liberación.

Sacha Causay, un hogar seguro para los macheteros


En un momento en que la conservación de la fauna silvestre exige acciones concretas, dos esfuerzos distintos decidieron encontrarse a través de un convenio. Por un lado, El Reino del Machetero, un centro de conservación dedicado a una especie clave para el equilibrio del bosque. Por el otro, la concesión para conservación Sacha Causay, un territorio donde la vida silvestre aún puede desarrollarse en libertad y que hoy recibe a dos macheteros como su nuevo hogar.

Con sus 17 887 hectáreas, Sacha Causay protege la flora, la fauna, el suelo, el aire y el agua que sostienen el bosque montano de la selva de Junín. Aquí, la conservación no es un discurso, sino una práctica diaria. “Nos dedicamos al cien por ciento a la conservación, por eso apoyamos la reintroducción de especies que fueron extraídas de sus hábitats”, explica Fredy Ronald Rodríguez Gerardini, coordinador del Proyecto Mein Regenwald de la ONG Atiycuy Perú, entidad que administra la concesión.

Este trabajo sostenido, desarrollado junto a las comunidades locales e impulsado a través de la educación y la investigación científica, fue reconocido por el Osinfor en las supervisiones de 2022 y 2025, con la entrega de constancias de cumplimiento de obligaciones, que respaldan la idoneidad de Sacha Causay como espacio para la conservación y el retorno a la vida silvestre.

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(FIN) NDP/MAO
JRA

Publicado: 19/1/2026