En un contexto donde miles de jóvenes peruanos buscan una oportunidad para acceder a la educación superior, Ruth Noemí Zapata Bravo y Fabián Alonso Huamaní Claro comparten una misma convicción: que el estudio puede convertirse en una vía para cambiar el rumbo de sus vidas. Hoy, ambos inician una nueva etapa como beneficiarios del segundo momento de Beca 18.
Gracias a su destacado desempeño académico, lograron obtener una de las más de mil vacantes ofrecidas en el segundo momento de Beca 18, del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec). Los dos están listos para empezar la educación superior convencidos de que la educación no solo transformará su futuro, sino también les permitirá aportar al desarrollo del país.
Las limitaciones económicas no frenaron sus metas
Ruth Noemí tiene 17 años y creció bajo el cuidado de sus tíos tras la muerte de sus padres. Las dificultades económicas acompañaron gran parte de su infancia, pero nunca lograron apartarla de sus objetivos. “Sabía que estudiar en una universidad privada iba a ser muy difícil por la situación de mi familia”, cuenta a la Agencia Andina.
Ingresar a una universidad pública tampoco parecía sencillo. Los gastos de academias preuniversitarias, los largos periodos de preparación y el costo diario de los pasajes representaban una carga difícil de asumir para su entorno familiar. Frente a ello, en 2020 descubrió la existencia de Beca 18 y, desde entonces, convirtió esa oportunidad en el principal objetivo de su esfuerzo académico.
Su esfuerzo, sumado al apoyo de programas gratuitos de preparación académica, le permitió acceder a la modalidad Afroperuana de la beca, lo cual le permitirá estudiar Administración y Finanzas en la Universidad Escuela de Administración de Negocios para Graduados (ESAN).
Su elección no fue casual. Los números, la estadística y el análisis financiero siempre despertaron su interés. Sueña con convertirse en analista de datos y trabajar tomando decisiones estratégicas dentro del sector empresarial peruano. “Me gusta la idea de analizar información y tomar decisiones importantes a partir de los datos”, explica.
Apasionado por la tecnología, la carrera del futuro
A cientos de kilómetros de allí, en Tingo María, Huánuco, Fabián Huamaní también imaginaba su futuro ligado al estudio. Desde niño mostró interés por la tecnología, la programación y el mundo digital, inclinación que terminó llevándolo a elegir Ingeniería de Sistemas en Cibertec.
Para el joven de 18 años, apostar por esta profesión es también pensar en el futuro del país. “Vivimos en un mundo controlado por la tecnología y quiero aprender a crear y mejorar sistemas informáticos”, comentó, convencido de que esta carrera representa una de las áreas con mayor demanda laboral en la actualidad.

Su camino hacia Beca 18 comenzó gracias al impulso de sus compañeros de colegio, quienes lo animaron a postular por su destacado desempeño académico. Tras revisar las modalidades disponibles, descubrió que podía acceder a la modalidad Huallaga, que se brinda a jóvenes residentes de esta zona considerado vulnerable por el Estado peruano.
Hoy reconoce que estudiar en una institución privada habría sido imposible sin el respaldo económico de la beca. Por eso considera que la educación sigue siendo una herramienta decisiva para transformar el país.. “Si no hay educación, no hay país”.
Con la mayoría de edad recién cumplida, Fabián ya prepara sus maletas para dejar Tingo María y mudarse a Lima. Allí será recibido por familiares mientras comienza su etapa universitaria lejos de su ciudad natal.
Los sueños de Ruth y Fabián
El futuro ocupa buena parte de las conversaciones y planes de ambos jóvenes. Ruth aspira a terminar entre los primeros puestos de su promoción, participar en intercambios internacionales y cursar más adelante una maestría especializada en finanzas.
“Sueño con trabajar en el principal centro financiero del país, San Isidro. Además, no me voy a rendir, porque quiero demostrar que esta oportunidad me la merezco”, afirmó con entusiasmo y determinación.
Por su parte, Fabián sueña con consolidarse como un profesional íntegro en Ingeniería de Sistemas y continuar capacitándose en áreas vinculadas al avance tecnológico, como la Inteligencia Artificial. Aspira a especializarse en programación, informática y sistemas digitales, campos que considera fundamentales para la transformación del mundo en los próximos años.
“Me veo como un profesional preparado y con ganas de seguir aprendiendo cada día. Quiero especializarme en tecnología para crear soluciones que ayuden al desarrollo del país”, expresó.