Iron Maiden: más que una leyenda musical que encendió Lima

Banda británica ofreció espectacular concierto en el Estadio Nacional

ANDINA/Ricardo Cuba

ANDINA/Ricardo Cuba

17:29 | Lima, oct. 18.

Llegar a la categoría de leyenda no es fácil. Es atravesar un camino muy pedregoso, empinado; es sortear obstáculos y trascender más allá de nuestras propias capacidades. En el mundo de la música cualquiera no puede alcanzar ese estatus. Además de la calidad y trascendencia de las propias composiciones está la permanencia, el mantenerse unidos como banda, con los avatares que ello implica, a lo largo de los años años y seguir sonando como en el principio.

Iron Maiden es eso y más. Con 50 años de creación, la idea surgida en el cerebro de Steve Harris no solo se consolidó por todo este tiempo, sino que se convirtió en una especie de religión, un poderoso imán que no pierde su magnetismo y que, por el contrario, sigue atrayendo a más y más personas, melómanos rendidos ante una banda que trascendió su época, que rompió todo tipo de barrera generacional.

Anoche, la Doncella de Hierro se presentó por tercera vez en Lima, luego de 15 años de aquel memorable concierto en el estado de la Universidad San Marcos, como parte de su gira Run for your Live 2026, congregando a alrededor de 30,000 fanáticos en el Estadio Nacional. 

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La energía era incontenible. El momento esperado por todos llegó con un setlist completo, que resume estos 50 años de la banda, con la canción homónima que dio inicio a esta carrera, hasta el cierre de concierto con la reflexiva Wasted Years.

El paso de los años puede curtir la piel, ralentizar los movimientos, pero nunca podrá con el espíritu, con la fuerza del alma. Bruce Dickinson, cortés, firme, agradecido, se dirige al público, expresa su satisfacción por volver a la capital peruana y promete un próximo reencuentro; mientras que las guitarras de Adrian Smith, Dave Murray y Janick Gers le dan sonido a la noche, un sonido que grita que el heavy metal está más vivo que nunca.

Y allí, en medio de todos, la figura de Steve Harris se luce imponente. El cerebro de esta maquinaria, el hombre que en sus canciones narra historia, cuentos, vida, toca el bajo de forma magistral; es el hombre pegado a un bajo, el genio que hace de estas cuatro cuerdas el instrumento musical que todos deseamos tocar. 



 


Queda plasmado en cada canción que interpretó la banda, pero con especial énfasis en The Rime of the Ancient Mariner, un obra maestra de 13 minutos que, aunque para muchos pueda parecer larga, para nosotros queda corta, pues queremos más de esa oda, de ese estruendoso y a la vez melodioso poema, queremos más de la maestría de Harris.

Bruce Dickinson brilla con luz propia. Su sola presencia lo es todo. Su carisma, su potencia y dinamismo son la cara de una banda inacabable. Su interacción con el público lo convierte en ídolo, en ícono; una voz inalterable, perfecta para esta banda y para el heavy metal, Bruce es más que un cantante, es un showman, un espectáculo aparte, una especie de deidad terrenal para sus seguidores.

"Scream for me, Lima"; "Scream for me, Machu Picchu", "Scream for me, Perú", fue el grito furioso del cantante que unió gargantas, emociones, corazones; un momento de conexión total que llegó a su climax cuando Bruce interpreta The Trooper, ataviado con un uniforme militar de la batalla de Balaclava y flameando la bandera peruana.

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La noche se hizo corta, La energía estaba al tope, pero todo tiene un final. Luego del encore respectivo, las pantallas del escenario muestran escenas de una batalla aérea y de fondo, la voz de Sir Winston Churchill en un fragmento de su memorable discurso "Lucharemos en las playas". Era el preámbulo de Aces High. No había tiempo para respirar, había que seguir en este frenético viaje.

Fear of the Dark, aquel tema que nos hace pensar en lo desconocido, en la oscuridad, sigue en la línea y la noche se cierra con Wasted Years, una canción que describe perfectamente lo vivido en estos años con Iron Maiden, una canción que habla de la melancolía, las tristezas y las alegrías y que, pese a todo, nunca deben faltar los deseos de superación.

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Así, los ingleses terminan su tercer concierto en el Perú; un concierto que, más que una nostalgia, nos demuestra que nada puede doblegar a la voluntad; un concierto que nos demuestra que, pese a las apariciones de nuevos géneros musicales, muchos de ellos insulsos, nada puede doblegar al heavy metal, que con los años se vuelve más fuerte, más imponente, más trascendental, más Iron Maiden.

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(FIN) CFS/CFS

Publicado: 18/10/2026