Inversión asiática se consolida en América Latina y se concentra en infraestructura

Impulsa el crecimiento económico de la región

ANDINA/Juan Carlos Guzmán

ANDINA/Juan Carlos Guzmán

08:00 | Lima, ago. 24.

Las inversiones asiáticas en América Latina se convirtieron en un destacado motor de desarrollo de las economías regionales, especialmente en mercados como Perú, Brasil y Chile. Firmas procedentes de Japón, Tailandia e Indonesia, pero de manera especial de China, contribuyen significativamente con el crecimiento industrial, pues no solo fomentan el empleo, sino que también impulsan el avance tecnológico en la zona.

Así, con más de 94,000 millones de dólares en inversión directa anunciada entre 2020 y 2025, junto a una aceleración proyectada de entre 35% y 40% en el periodo 2025-2026, las corporaciones asiáticas transforman los sectores energético, minero, manufacturero y de infraestructura de América Latina. 

Este crecimiento genera oportunidades sin precedentes y complejidades regulatorias, operacionales y comerciales, de acuerdo con un estudio elaborado por la consultora Marsh en un artículo en el Suplemento Económika del Diario El Peruano.

Capitales


“La inversión extranjera directa (IED) proveniente de Asia en América Latina alcanzó niveles históricos.




El monto no solo implicó más de 94,000 millones de dólares en IED anunciada entre 2020 y 2025, sino también 62,000 millones de dólares en contratos de ingeniería, procura y construcción (EPC)”, refiere el análisis. 

Los desembolsos de países asiáticos en América Latina se concentran en infraestructura de transporte, como el puerto de Chancay en el Perú, energía, minería de cobre y hierro, explotación de litio, redes de distribución eléctrica y manufactura automotriz.

Del mismo modo, estos capitales impulsaron una transición energética global junto al requerimiento de recursos renovables, fundamentados en un volumen creciente de minerales críticos, como el litio o el cobre, para dinamizar la economía verde.

“El proceso generó además un incremento de capital en cadenas de suministro de vehículos eléctricos, así como una redefinición de rutas logísticas y comerciales tras la pandemia de covid-19”, precisa.

Asimismo, la suscripción de tratados de libre comercio (TLC) con diferentes economías orientales ha sido pieza fundamental para la expansión de la IED en la zona.




Este contexto define la realidad operacional actual, según Marsh. “Compañías asiáticas de escala mundial, muchas de ellas entidades estatales chinas con complejas estructuras de gobernanza, se expanden en mercados cuyos marcos regulatorios, esquemas de seguros y prácticas comerciales son fundamentalmente distintos a los de su origen”, detalla la evaluación de la consultora transnacional.

Desafíos


Pese al destacado incremento de los capitales asiáticos en la zona, los grupos empresariales chinos afrontan diversos retos para lograr su consolidación definitiva.

El primero es la fragmentación regulatoria y el cumplimiento normativo o compliance (conjunto de reglas, procedimientos y buenas prácticas que un negocio adopta para asegurar que sus actividades se adecúan a las leyes y principios éticos), pues cada jurisdicción opera con esquemas legales distintos. Otro reto a tener en cuenta es la desconexión entre la gobernanza corporativa y los riesgos locales, ya que se puede generar una falta de articulación entre la matriz, la subsidiaria regional y los requerimientos de cada territorio.

Un tercer obstáculo es la complejidad de la red de suministro global, pues una interrupción en este flujo significaría un impacto inmediato en los proyectos de América Latina y en los compromisos internacionales, además de traducirse en riesgos de transporte especializado, logística inversa y dependencia crítica de puertos específicos.

Un elemento adicional subrayado por la consultora Marsh es la barrera cultural y comunicativa, pues es preciso considerar las diferencias en las modalidades de decisión corporativa, tales como el consenso frente a la jerarquía o los plazos cortos respecto a los largos.

Datos


- Entre 1992 y 2022 se registraron en el país 208 empresas chinas, de las cuales 186 lo hicieron con Registro Único de Contribuyente (RUC) y 22 con carné de extranjería.

- Entre 2018 y 2022 se identificaron 25 empresas chinas favorecidas con 201 licitaciones de obras públicas por un valor total estimado de 6,467 millones de dólares. Estos proyectos se distribuyen en casi todo el territorio peruano, ubicándose en 23 de las 24 regiones del país.

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(FIN) DOP/SDD

Publicado: 24/8/2026